En medio del aluvión de noticias que llegan de Europa por la tragedia de Londres, se perdió la pista del presidente Fox. Se sabe que asistió a la reunión de los G-8 en Escocia, pero eso no es lo importante, él fue por sus botas de las que usan los cosacos.
Se las había prometido el presidente Putin, cuando lo visitó en Moscú para el negocio del gas, que está convirtiendo al litoral bajacaliforniano, entre Tijuana y Ensenada, en basurero.
