La cantaleta sobre la soberanía que la impoluta Carta Magna confiere a los energéticos como propiedad de la nación ya empezó a ser contraproducente para la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El encarecimiento del gas natural y por tanto de la electricidad llevó a que empresas con operaciones fronterizas compren energía a compañías estadounidenses en contratos de cinco y diez años para obtener tarifas preferenciales, en tanto que la CFE, a cargo de Alfredo Elías Ayub, no lo puede hacer por las ataduras del actual marco jurídico.
La reforma energética es urgente, porque no se descarta que la importación de electricidad avance hacia el sur del país.
