El 30 de agosto pasado, Germán Dehesa escribió en su columna. “Woldenberg dice que los que pretendemos ‘ciudadanizar la vida política’ somos vendedores de baratijas y que, si nos dejan seguir por el camino que hemos tomado, pronto cualquier imbécil podrá aspirar a la presidencia”. Me atribuye cosas que no dije y por eso no me cita. Típica fórmula de alguien no acostumbrado a debatir sino a pontificar. Lo que dije es que los políticos son ciudadanos y políticos venden baratijas.
Tampoco dije “cualquier imbécil podrá aspirar a la presidencia”. Eso lo dice él, y en efecto, un imbécil que llene los requisitos que establecen la Constitución y la ley y que logre ser el más votado, puede ser presidente, porque en esta materia no se llevan a cabo exámenes de IQ. Ahora bien. Un buen filtro para que eso no suceda es que tenga que pasar por el cernidor de una organización.
Otros actores:
Andrés Manuel López Obrador
Dr. Simi
Roberto Madrazo
Santiago Creel
