Los médicos británicos recomiendan que los niños y adolescentes entre cinco y 16 años incrementen sus actividades físicas de una hora a hora y media diaria.
Preocupados por los fallos anteriores en los estudios sobre el ejercicio físico de los niños, Andersen y sus colegas quisieron analizar la correlación entre la actividad física y los principales factores que propician las dolencias cardiacas y la diabetes. El estidio consideró 1,732 niños de nueve y 15 años. La actividad física fue supervisada durante cuatro días consecutivos mediante monitores que registraban los movimientos. El impacto positivo de la educación física quedó demostrado. Entre los factores estudiados figuran la presión arterial y los niveles de colesterol e insulina.
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