¿Cuándo dejar ir a un cliente?

Existen tres tipos de clientes, principalmente, que dañarán al negocio y te harán más difícil obtener los resultados; es mejor alejarse de ellos cuanto antes.

01-Abr-2025 QuimiNet Ventas y Mercadotecnia
No todos los clientes son buenos para tu negocio. Saber cuándo dejar ir a uno puede impulsar tu crecimiento.
No todos los clientes son buenos para tu negocio. Saber cuándo dejar ir a uno puede impulsar tu crecimiento.

Podría sonar como toda una contradicción, pero a veces es necesario alejarse de algunos clientes que sólo traerán pérdidas, a la larga, para una empresa.

 
Se trata de clientes difíciles que las Pequeñas y Medianas Empresas, en un primer momento, suelen dedicarles mucho tiempo tratando de satisfacer sus necesidades ya que saben que no pueden darse el lujo de perder ventas.
 
Sin embargo, el dedicarles tanto tiempo puede ocasionar problemas para la Pyme al dejar de ocuparse de otros clientes o las ganancias obtenidas no serán proporcionales al esfuerzo realizado.
 
“Todas las empresas enfrentan a clientes difíciles, aquellos que aunque pagan a tiempo o hacen compras muy grandes, suelen probar el límite máximo de la paciencia del empresario ya sea por sus constantes exigencias o por su decisión de siempre obtener más de lo que una pequeña o mediana empresa les ofrece por un precio justo”, mencionan los expertos de YoSoyPyme.
 
Estos expertos aconsejan que las Pymes deben contar con puntos de control sobre sus clientes que les permitan evaluar y reconocer cuándo lo mejor para su negocio es dejar ir a un cliente.
 
Y sugieren evaluar a los clientes basándose en estos comportamientos y si alguno de ellos es muy frecuente probablemente se deba replantear el valor de cada comprador:
 
Pagas tardías: si un cliente con pedidos muy grandes pide condiciones preferentes de pago es correcto negociar una fecha conveniente para ambas partes; cuando el cliente incumple su fecha de pago en más de una ocasión debes plantear nuevas condiciones para concederle un crédito o limitar sus compras a los pagos inmediatos para mantener el flujo de equilibrio en tu negocio.
 
Clientes que exigen precios muy bajos: es normal que tanto el cliente como el vendedor traten de obtener el mejor trato en cada compra, pero cuando un cliente condiciona su compra por un precio excesivamente bajo o que te deja un margen de ganancias mínimo es posible que necesites alejarlos pues el trabajo de tu empresa no será retribuido de forma justa.
 
El cliente experto: hay compradores que aunque están dispuestos a pagar por tus servicios, tienen nociones o conocimiento limitado de tu área de experiencia y eso los anima a interrumpir tu trabajo con sus sugerencias o ignorar tu consejo por completo. Aun cuando este cliente pague el precio de tu trabajo, limitará tus posibilidades de posicionarte como experto al no dejarte permitirte dirigir un proyecto y a la larga eso dañará tu imagen ante otros posibles clientes.
 
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