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¿Qué es la artritis reumatoide?

¿Cuáles son las causas e impacto de la artritis reumatoide? ¿Cómo se hace el diagnóstico y tratamiento de la artritis reumatoide?

Tema: La artritis reumatoide

19-Ene-2009 QuimiNet Sector salud , Medicina y salud
Radiografía de manos
Foto por: © Getty Images
Radiografía de manos

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica que origina dolor, rigidez, inflamación y pérdida de función en las articulaciones y puede también acompañarse de inflamación en otros órganos. En las mañanas es cuando el afectado presenta los síntomas, asimismo se presenta deformidad y pérdida de función de la articulación afectada.

¿Cuál es la causa de la artritis reumatoide?

Hasta el día de hoy la causa de esta enfermedad es aún desconocida, aunque se están produciendo importantes progresos en la investigación de los mecanismos inmunológicos inflamatorios, que conducen a la artritis y al daño articular.
 
Recientes estudios demuestran que algunas personas tienen una tendencia hereditaria a desarrollar AR. Esta tendencia se asocia con la presencia de ciertos marcadores genéticos en la superficie de las células.
 
Se cree que la enfermedad es resultado, no del proceso de envejecimiento, sino de los cambios bioquímicos y del estrés biomecánico que afecta al cartílago articular. Debido al uso excesivo de las articulaciones, éstas presentan desgaste de la parte cartilaginosa, el tejido elástico que rodea y protege los extremos de los huesos, misma que sirve para facilitar el movimiento.

Esta enfermedad puede desencadenarse prematuramente por un trauma, exceso de peso o el movimiento y uso repetitivo de las articulaciones propias de algunas ocupaciones.
 
Recientemente se ha informado que el estrés oxidativo juega un papel importante en su desarrollo. Los estudios han mostrado un incremento significativo en el riesgo de desarrollar artritis reumatoide y degenerativa en aquellas personas que tienen niveles bajos de vitamina E, beta caroteno y selenio. La investigación ha indicado además niveles bajos de vitamina D y C.

Impacto de la artritis reumatoide en la población

La AR afecta a millones de personas en el mundo. El 60% de ellas son mujeres. La edad de comienzo más frecuente de la AR es entre los 20 y los 45 años.

¿Cómo se diagnostica la artritis reumatoide?

El diagnóstico de la AR puede ser difícil a causa de que puede comenzar gradualmente y por síntomas muy sutiles. Los análisis de sangre y las radiografías pueden ser normales al inicio del proceso. Los síntomas de comienzo, las articulaciones inicialmente afectas y la afección de otros órganos como los ojos, el pulmón o la piel, puede variar entre los distintos individuos. Otras artritis pueden simular las manifestaciones de la AR. En no pocas ocasiones, la destreza y experiencia del médico, son esenciales para establecer un diagnóstico preciso y proponer el tratamiento más apropiado. Los criterios diagnósticos establecidos por el Colegio Americano de Reumatología, incluyen algunos de los siguientes:
  • Presencia de artritis de más de seis semanas de duración
  • Rigidez articular matutina prolongada
  • Presencia de nódulos característicos en la piel
  • Erosiones articulares visibles por radiología
  • Positividad analítica de un anticuerpo que se conoce como factor reumatoide, si bien el 25% de los pacientes con AR nunca desarrollarán este factor y, dicho anticuerpo, puede aparecer en sujetos que no tienen AR.

Tratamiento de la artritis reumatoide

En los últimos 25 años, el tratamiento para pacientes con AR ha mejorado espectacularmente, pudiéndose ofrecer a la mayoría de los pacientes una considerable mejoría de sus síntomas y el mantenimiento de su capacidad funcional en niveles casi normales. No hay un tratamiento específico, únicamente se puede controlar la sintomatología, para lo cual se utilizan medicamentos contra la inflamación y para disminuir el dolor. La terapia física también juega un papel importante en el manejo de estos pacientes.
 
El éxito del tratamiento de la AR depende de su diagnóstico precoz y de una terapia agresiva antes de que se produzca un deterioro funcional o un daño irreversible en las articulaciones.
 
El tratamiento óptimo todo a lo largo de la enfermedad, depende de un abordaje multidisciplinario de la misma, incluyendo educación del paciente y la participación de otros agentes sanitarios, incluyéndose Reumatólogos, Médicos de Atención Primaria, Enfermería, Rehabilitadores, Psiquiatras y Cirujanos Ortopédicos.
 
Se puede tratar por medio de terapia de calor o frío, antiinflamatorios no esteroides (AINE) como aspirina o ibuprofeno; electroterapia, como la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS, por sus siglas en inglés); terapia física, incluyendo el masaje profundo y ejercicios de amplitud de movimiento; e inyecciones de corticosteroides o toxina botulínica para aliviar el dolor y espasmos lo suficientemente para llevar a cabo la terapia física.
 
Los TENS son productos que no utilizan medicamentos, se aplican en cualquier parte del cuerpo. Es posible tratar el dolor agudo y/o crónico, mediante dos o más electrodos aplicados de manera sencilla sobre el área que duele. Principalmente es usado para el dolor de cuello, espalda, muscular, ciática, neuralgias, dolor en articulaciones, periatritis, tendinitis, esguinces, epicondilitis, dolor menstrual, entre otros.
 
Las compresas químicas son productos ideales para combatir distintos tipos de dolor de origen articular o muscular, sin causar efectos secundarios. La terapia de calor es ampliamente utilizada y recomendada por diversos médicos especialistas, ya que es un método efectivo y probado.

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