Aunque muchas personas creen que meditar está ligado a alguna creencia religiosa, la verdad es que esta actividad la puede realizar quien sienta la necesidad de estar en armonía consigo. Hay ocasiones en que las personas sienten la necesidad de escucharse, para ellas es ideal esta práctica.
¿Qué es meditar?
Meditar es un acto donde se emplea toda la atención en algún pensamiento profundo. La meditación es un procedimiento de concentración al que se llega por medio del alejamiento de las distracciones e incluso por la liberación de la tensión muscular. El objetivo inmediato de la meditación es el descanso de la abrumadora realidad.
La meditación no es una práctica complicada, a menos que sea difícil alejar los pensamientos. Para aquellas personas a las que no les es sencillo gozar la plenitud de momentos especiales se complica inicialmente la meditación, pero al enfocarse en meditar logran concentrarse y un resultado satisfactorio de la meditación.
Por lo general se asocia el acto de meditar con alguna disciplina religiosa, mas esto no es necesariamente así. Cualquier persona que quiera solucionar algún dilema, dejar los problemas de lado o no gobernar sus actos por los impulsos puede incursionar en la meditación.
Lo que sucede al momento de meditar es una inexplicable movilidad de las ondas cerebrales, inexplicable porque no hay razón física aparente, para hallar distintos niveles de conciencia, o por lo menos otros niveles a los que la cotidianidad no nos permite alcanzar. Todo tiene que ver con la voluntad, pues si uno mismo desea internarse en sí para beneficiarse, seguro encontrará algo positivo.
¿Dónde meditar?
Lo ideal es tener un espacio donde no haya distracciones, el silecio sea agradable, ventilado, un lugar donde uno se sienta cómodo y no pueda caer en perturbaciones.
¿Cómo meditar?
Para meditar no se requiere nada complicado, lo más importante es tener la disposición y el verdadero deseo de meditar. Claro que la concentración, la disciplina, perseverancia y la práctica son elementos necesarios.
Por lo menos se necesitan diez minutos libres y un espacio donde predomine la tranquilidad. Cada persona puede meditar de forma distinta, para meditar por lo regular se echa mano de tres aliados:
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Esfuerzo de la conciencia por llegar a la concentración.
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El uso de sonidos repetitivos y armónicos.
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Imágenes, como la del agua fluyendo o una flama.
La forma más común de meditar es la siguiente, quizá con algunas modificaciones:
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Tomar asiento, puede ser sobre el suelo, en una silla u otra superficie confortable.
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Dejar reposar las manos sobre el regazo.
La posición de flor de loto es la más empleada, lo esencial es estar cómodo. La cabeza debe mantenerse erguida.
Se comienza por relajar cada parte del cuerpo, una por una, comenzando desde los pies hasta la cabeza.
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A partir de aquí se puede fijar la mirada sobre un punto alto a manera que la vista quede arriba del nivel de los ojos. También se puede dejar llevar por la imagen que se ha elegido como la adecuada, según cada persona, o por el sonido. Este lapso se prolongará hasta que los párpados comiencen a sentirse pesados, al sentir la necesidad de cerrar los ojos hay que ceder.
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Entonces hay que ubicar dónde concentrar la atención. Se puede comenzar una cuenta regresiva desde el número cincuenta o concentrarse en una idea fija, puede ser alguna palabra con la que se tenga cierta correspondencia o visualizar algún objeto.
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Cuando ya se haya pasado cierto tiempo en silencio, es posible mantener en mente algún objetivo o repetir alguna frase que ayude a atraer lo que se desea.
Aunque meditar no conlleva precisamente atraer algún tipo de beneficio, seguro este estará más cerca al hallar el equilibrio entre interior y exterior de cada persona.
¿Cuáles son los beneficios de la meditación?
La meditación puede contribuir a llenar varios aspectos personales, aunque el resultado depende de cada quien.
Los beneficios que la propicia la meditación pueden ser:
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Inspiración: es más sencillo generar nuevas ideas y así tener más creatividad.
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Conocimiento: al ahondar en la conciencia se puede adquirir nuevos conocimientos con mayor sencillez.
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Control: se logra eliminar temores, algunos males físicos e incrementar la autoestima, así mismo, uno se vuelve dueño de sus actos.
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Concentración (silencio interno): al percibir la tranquilidad interna es posible explorar otros niveles de conciencia y con ello se logra retomar las problemáticas desde perspectivas que permiten desentrañarlas para elegir las mejores opciones.
Hay quienes establecen una rutina e incluyen por lo menos un par de sesiones diarias de meditación, pues logran hacer meditaciones distintas y con diferentes enfoques. La meditación por lo menos ha de contribuir a la introspección y con ello el crecimiento personal.