Los problemas económicos que pueden afectar a la población de un país, ya sea por cuestiones locales o externas, definitivamente tienen un efecto sobre las finanzas personales de las personas, dependiendo del grado de vulnerabilidad o su fortaleza para soportar este tipo de eventos.
Seamos honestos, ¿quién está previniéndose actualmente contra la próxima
crisis económica de su país o del mundo? O más bien, ¿quién está prevenido contra
el consumidor que lleva dentro, contra esa persona nada ahorradora, que no establece objetivos y metas financieras, entre otros errores?
No es cuestión de estar prevenidos sólo para enfrentar las crisis, sino que la fortaleza de nuestras finanzas personales debe recaer en un ejercicio responsable, constante y cotidiano con nosotros mismos para poder sostenernos económicamente en todas las etapas de nuestra vida y resistir otro tipo de problemas.
Sin embargo, debemos identificar los errores más comunes en los temas más próximos a nuestras finanzas personales, para tener bien claro el camino que debemos recorrer.
1. No ahorrar para la jubilación
Una minúscula parte de la población en el mundo ganará la lotería alguna vez, recibirá una herencia escandalosa o será apoyado de por vida por algún programa de Seguridad Social del Estado.
Y como la gran mayoría no tendrá acceso a los puntos anteriores, debemos estar pensando ya en nuestra jubilación y cómo nos mantendremos en esa etapa de la vida, sin tener que estar esperando que los hijos nos acojan.
2. No aprovechar instrumentos financieros que generen rendimientos
Alguna vez escuché decir a un experto en finanzas que las personas estaban equivocadas al pensar que no están haciendo nada con su dinero guardado debajo del colchón, pero en realidad sí están haciendo algo, decidieron inmovilizarlo y no generar algún tipo de rendimientos con él.
En la actualidad existen una cantidad considerable de instituciones financieras o públicas que permiten generar rendimientos sobre el dinero ahorrado de las personas, con base en los diversos instrumentos financieros que ofrecen. Las personas sólo necesitan acercarse a estas empresas, informarse sobre los distintos productos y decidir en cuál invertir su dinero.
3. No seguir un presupuesto
No lo llames presupuesto si tienes una fobia a esta palabra, si quieres nómbralo Plan de Gastos, Plan de Ahorro o Plan de Riqueza, lo único que importa es que tienes que hacerlo para, en primer lugar, cuántos ingresos tienes y en qué los gastas en un periodo determinado; esto te servirá para poder ahorrar una cantidad de ese ingreso o destinarlo para otro tipo de situaciones.
4. No establecer objetivos y hacer un seguimiento de su progreso
El éxito de las personas va de la mano con el establecimiento de objetivos claros y concisos. Estos permiten marcar metas, medir su progreso y su rendimiento. Una persona que es constante en la realización de sus objetivos tiende a centrar su vida en comportamientos que lo empujarán a ellos. Debemos tener claro que existen tres tipos de objetivos: específicos, ambiciosos y realistas.
5. No automatizar los ahorros
El dinero no tiene pies (aunque en otras ocasiones sí los tenga pero no en el caso que estamos hablando). El dinero no se mueve solo. Debemos aprender a realizar nuestras propias transferencias utilizando los dispositivos electrónicos que existen en la actualidad y que facilitan las cosas de los usuarios de los servicios financieros.
6. No tener un fondo de emergencia
No todos los días se vive una emergencia, pero estamos seguros de que algún día se presentará uno de ellos, así que debes estar bien preparado para enfrentarlo. Los expertos recomiendan que para tener un fondo real de emergencias se debe contar con un monto que pueda cubrir tus necesidades durante 3 o 6 meses. Esto se logra con algunos puntos que ya hemos mencionado, tales como fijarlo como objetivo, trazar un presupuesto para saber cuánto dinero podemos transferir a este fondo (si se quiere de manera automatizada o electrónica) y, de darse el caso, invertirlo en algún instrumento financiero para generar rendimientos, pero que pueda ser utilizado en cualquier momento.
7. Gastar demasiado en vivienda
Algunas personas preguntarán, ¿y cuánto es demasiado? La respuesta varía según la situación personal y económica de cada uno en cuanto a si tiene que realizar pago de hipoteca o renta de una vivienda. Para tener una referencia, en el caso de la hipoteca suele establecerse la línea de corte en el 33% de los ingresos mensuales que percibas (si puedes incluso el 25%). Gastarte más del 33% en la hipoteca o incluso la mitad de los ingresos, como en la mayoría de los casos, no te dejará suficiente margen de dinero para ahorrar o afrontar otros gastos.
8. Vivir por encima de tus posibilidades
Esto es algo que suelen hacer muchas personas y llega a ocasionar dolores de cabeza para quienes no pueden soportar un nivel de gasto. Ese iPhone o esa tablet que te hizo dejar de consumir algo por pagar tu nuevo juguete, pero resulta que no nada más fue eso, sino que también cuenta una cena en un restaurante, tomar taxi seguido porque se te hizo tarde, etc.
9. No estar asegurado
En cualquier momento podemos perder nuestro empleo, seas que seas. Ante esta posibilidad que en algunos tienen más cercana que otros, debemos tomar nuestras precauciones para las cosas más valiosas que empiezan por nuestra salud y la de la familia, y la de nuestros bienes inmuebles: casa, auto, etc.
10. Tener saldo pendiente en la tarjeta de crédito
Es verdad que utilizar tarjeta de crédito trae muchas ventajas, de hecho es incluso más recomendable usarla en lugar de pagar en efectivo. Pero es una navaja de doble filo y puede tener efectos devastadores si no se utiliza con inteligencia.