Las grandes empresas de la industria farmacéutica y biotecnológica mantienen un costoso cabildeo para fortalecer el sistema de patentes.
Las razones son claras: las patentes les permiten segmentar mercados y extender las rentas de monopolio para mantener altos márgenes de rentabilidad, pero como estas razones no van bien con sus campañas de relaciones públicas, prefieren difundir el mito de que las patentes son el incentivo que impulsa la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
Sin patentes, dicen hasta el fastidio, las compañías no invertirían en investigación científica. Pero esa historia es el mejor invento de la industria biotecnológica; lástima que no puedan patentarlo.
De tal manera, es dudoso que el sistema de patentes sea el estímulo que necesitan las empresas para innovar.
Otros actores.
Novartis
Zeneca
Syngenta
Nestlé
Unilever
