¿Cómo controlar tus emociones negativas en la oficina?

Nadie está a salvo de sentir enojo, frustración o ansiedad en alguna ocasión en el trabajo, pero no por ello tienes que reprimirte o salir mal librado de ellas.

12-Mar-2018 QuimiNet Desarrollo Profesional
Todos tenemos un punto de equilibrio. Sin embargo, cuando entramos en contacto con otras personas en el trabajo, indudablemente y en ciertas ocasiones sentiremos enojo, frustración o ansiedad por alguna situación negativa que lo haya provocado.
Enojo Molestia Enfado Mujer Lentes Caricatura
Fuente: Pixabay
No todo es color de rosa en el trabajo. A veces la comunicación en las empresas no es la mejor. Otras veces las personas han desarrollado tal grado de conflicto que el ambiente de trabajo se torna “gris”.
 
 
Y todo esto se vuelve imposible de aguantar tomando en cuenta que la cultura laboral que predomina hasta ahora impulsa a los trabajadores a reprimir sus emociones y estallar en cualquier lugar, incluso en la oficina.
 
¿Qué hacer para no perder el control?
 
Los expertos mencionan que las personas que se exponen a este tipo de situaciones deben reconocer lo que están sintiendo, ya que ignorar sus emociones no les permitirá asumirlas y superarlas.
 
El riesgo es convertirse en una olla de presión y estallar en el momento menos adecuado.
 
Tampoco deben actuar por impulso, será contraproducente si responden una agresión con otra, por ejemplo.
 
Cuando se tiene que enfrentar una situación que impactará de manera negativa se debe tomar un tiempo para analizar qué la provoca, qué hace sentir y cuál es la mejor forma de enfrentarla.
 
Existen otras técnicas de Inteligencia Emocional para enfrentar los sentimientos negativos típicos en el trabajo.
 
Enojo
 
El primer paso es identificar qué te está molestando. Si el enojo puede desencadenar tu ira, lo más prudente es despejarte. Toma 5 minutos para salir de la oficina, da una vuelta o simplemente siéntate un momento a ordenar tus ideas.
 
Controlar el enojo no significa reprimirlo, una vez que te has serenado, tienes que actuar. Primero aclara ¿qué te ha enojado? ¿Está en tus manos controlar la situación? ¿Puedes lograr que otros modifiquen la actitud que te molesta? Si la respuesta es sí, actúa, pero siempre estando relajado.
 
 
Ansiedad
 
Las situaciones desconocidas, inesperadas o inciertas pueden causarnos mucha ansiedad. Generalmente involucran circunstancias que están fuera de nuestro control, por ello generan estrés y miedo.
 
La ansiedad se desencadena cuando pensamos una y otra vez en un tema sobre el que no tenemos oportunidad de acción. Por ejemplo, si te preocupa que a tu empresa le esté yendo mal y quizá te despidan, deja de pensar en la difícil situación que enfrentarás si pierdes el trabajo.
 
En lugar de agobiarte por algo que todavía no ocurre y sobre lo que no puedes influir, dedica tu energía en acciones positivas: recorta tus gastos y abónalos a tus deudas, pon al día tu currículum, piensa en otras formas de ganar dinero.
 
Frustración
 
Cuando trabajamos duro y no obtenemos el resultado esperado aparece la frustración, que a menudo nos bloquea y nos hace pensar que todo esfuerzo es inútil y que no hay otras soluciones posibles.
 
En lugar de interpretar las situaciones como “fracasos”, míralos como intentos, y tómate el tiempo de evaluar la estrategia y aprender del error. Ejercita tu paciencia y prueba otra vez.
 
Decepción
 
¿Acudiste a la entrevista y no volvieron a llamarte? ¿Esperabas un ascenso y se lo dieron a otro? Es fácil sentirse decepcionado cuando las cosas no suceden, pero no sirve de mucho estacionarte ahí.
 
A menudo nuestros fracasos parecen más importantes de lo que son, analiza qué fue lo que no funcionó y decide qué harás diferente la próxima vez.
 
Rechazo
 
El rechazo duele. Puede disminuir nuestra autoconfianza y seguridad, pero también pone a prueba nuestra perseverancia.
 
Deja de pensar en que otros te descalifican o te juzgan, mejor piensa ¿de quién proviene el rechazo? ¿Puedo obtener una crítica constructiva? ¿Es una oportunidad de mejorar?
 
Envidia
 
Desear lo que otros tienen es un sentimiento negativo en el ámbito laboral, incluso puede ser destructivo.
 
Limitarse a sufrir por la “buena suerte” de los demás sin tomar acción en mejorar nuestras propias conductas, es un sentimiento inútil. Una persona segura de sus capacidades y que tiene deseos de superarse y crecer no sentirá envidia, observará en el otro lo positivo y lo utilizará para ir tras sus propios objetivos.
 
Con información de OCCEducación
 

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