Trabajo. La Acción de trabajar. De generar una Obra.
En el contexto económico, el trabajo es un esfuerzo humano para la producción de riqueza. Según la doctrina clásica, con la naturaleza y el capital, uno de los factores de la producción.
Marx y sus seguidores lo consideran más bien fuente esencial del valor. Factor importante en la creación de riqueza es el principio de división del trabajo, que permite un aumento de la productividad mediante la racionalización en la distribución de las tareas. (V. taylorismo)
En la Antigüedad, el trabajo manual era considerado como una actividad vil, y relegado a los esclavos. La sociedad cristiana medieval, en su forma jerarquizada, atribuyó el trabajo a los siervos de la gleba y a los artesanos y aunque el cristianismo ha realzado siempre la dignidad y el valor moral del trabajo, hasta las crisis provocadas por la reforma protestante, el trabajo no adquiere un papel preponderante en la vida social y económica.
La Revolución Industrial ha creado una nueva clase: el proletariado. Su peso específico, en los ámbitos político y sindical, ha originado una serie de medidas de protección al trabajo.
Así que sobre los contextos mencionados el trabajo hace parte de una necesidad económica, una obligación social y el potencial que tiene toda persona para desarrollar algo.
Esto quiere decir que no podemos escaparnos tan fácilmente del trabajo, porque si ustedes son personas comunes como yo, sé que les habrá pasado por la mente el sueño de no trabajar y dedicarse a contemplar las olas del mar, o estar viajando constantemente, sin pensar en las necesidades; poco nos dura ese pensamiento cuando las obligaciones nos alcanzan y nos enfrentan a una realidad, en donde quien no trabaja es considerado una carga social o simplemente nuestra naturaleza nos empuja a hacer algo productivo.
Sobre esa premisa es que debemos tener presente que el trabajo es algo muy importante para nuestras vidas, se convierte no sólo en el desarrollo profesional, sino en parte de nuestra vida y, en algunas ocasiones, toda nuestra vida.
Cada uno de nosotros anhelamos estar en una labor ideal, que reúna nuestras pasiones con nuestras expectativas profesionales, personales, económicas, y espirituales. Pero esto resulta ser más difícil de lo que esperábamos, regularmente nos encontramos en labores que tienen algún un faltante.
Es por ello que debemos identificar con claridad cada aspecto que debe ser suplido en un trabajo, el mismo que desarrollamos en la mayor cantidad de tiempo de nuestras vidas, si este tiempo no es bien aprovechado, sino que se convierte en tiempo de carga, frustraciones y limitaciones, pues estaremos en la teoría de algunos fundamentalistas; que el trabajo es un castigo.
Al contrario pienso que el trabajo es la mejor oportunidad de desarrollarnos de forma integral, pues en él debemos crecer económicamente, profesionalmente, físicamente, en competencias especiales, en comunicación, en bienestar y, muy importante, la parte espiritual. Y aunque a la fecha este último aspecto no ha sido enfrentado de forma acertada en las organizaciones, temiendo traspasar las líneas del respeto ideológico de cada persona.
El trabajo entonces es el fundamento de nuestro desarrollo. Es por ello que debemos tener presente que el mismo obedece a aquellas pasiones y anhelos que tenemos siempre presente, es el mejor tiempo de nuestras vidas, el que permite que establezcamos metas y objetivos, como establecer familias y mantener estabilidad emocional.
Un empleo, al contrario, es un simple intercambio en donde se transa mi capacidad, habilidad, por una remuneración, lo triste es que hay gran parte de personas que han convertido el empleo en su estilo de vida.
El reto es desarrollar nuestro trabajo, convirtiendo la actividad rutinaria en parte de nuestro plan de vida, en lo que hacemos bien por el hecho de que como humanos tenemos la capacidad de crear, construir, mejorar.
Es nuestra responsabilidad el identificar qué es lo que nos gusta hacer, cuál es nuestra inclinación y habilidad. Desarrollar esto último a lo largo de nuestra vida tal vez nos tome tiempo en el proceso, pero lo importante es empezar ahora.
Esta iniciativa redunda en cambiar nuestra forma de hacer las cosas, es muy probable que el empleo que tiene ahora, lo pueda convertir en su trabajo siempre y cuando éste lo desarrolle como personal, económicamente, profesionalmente y espiritualmente.
El lado espiritual del trabajo
Ya que los aspectos profesionales y económicos han sido bastante explicado, quiero precisar lo espiritual en el trabajo, pues es poco común hablar de ello en los centros laborales; no piense que queremos convertir los espacios laborales en sitios de rituales y de oración, sino todo lo contrario, es el espacio en donde todos nuestros valores se hacen acción, en donde se materializan todas nuestras intenciones y pretensiones, así pues lo que reflejamos en el trabajo es lo que somos.
Si esto es así, entonces podremos enfatizar en la importancia de fortalecer los valores en las empresas. Por medio de una adecuada identificación, de las jefaturas de recursos humanos, estaremos en la capacidad de trabajar los valores, pero como fundamento, la honestidad, lealtad, comprensión, tolerancia, creatividad, mejoramiento continuo, se crean cuando existe una verdadera motivación personal, cuando entendemos la importancia de lo que desarrollamos y que esto mismo no sólo es para la empresa en donde trabajamos, sino que tendremos beneficios más allá de los económicos, la pertenencia, el respeto, la atención que merecemos, estar vinculados a propósitos en donde nuestra capacidad se pueda tener en cuenta, en donde nuestras falencias puedan ser identificadas y afrontadas para cambiarlas y desarrollar procesos de mejora.
Comprender entonces que tanto las empresas tienen su parte y nosotros la responsabilidad de estar haciendo un trabajo que parezca un placer, ¿que podremos hacer?, tener empleos o podremos escoger tener trabajos en donde nuestra vida se desarrolle de forma integral.
Y teniendo esto claro, las organizaciones podrán establecer estrategias que mejoren la selección del personal, que identifiquen los valores de los trabajadores, que se identifiquen sobre los valores organizacionales y se establezcan planes de acción para alinear los objetivos empresariales y personales.
Pablo Méndez, radicado en Bogotá, Colombia, es Ingeniero Industrial, Especialista en Salud Ocupacional y Docente de Postgrado en la Universidad Manuela Beltrán, y también ha dictado en la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca y seminarios en la Universidad Javeriana.