Los han llamado los “maestros del disfraz” (para bien), de actitudes camaleónicas, adictos al éxito. Son personas con técnicas propias acorde a sus múltiples y siempre interesantes personalidades.
¿Te consideras un verdadero vendedor?
Deben resistir extremas situaciones día con día, aprenden a convivir con la palabra “no”, pero también saben disfrutar de una victoria (y no es anuncio comercial) sin elevarse demasiado.
Son los vendedores.
Su objetivo es claro: vender. Pero no es nada fácil conseguir que te compren.
Para ello se necesita de inteligencia, conocimientos, tacto, formación, motivación, compromiso, paciencia, tolerancia, adaptación y diplomacia.
Además de lo anterior, tienen que ser buenos comunicadores y tener carisma.
“El vendedor debe adaptarse a cada circunstancia e inducir a la compra haciendo sugerencias sobre las ventajas que conlleva un producto. Así, se convierte en un camaleón que se adapta a las situaciones ya que el cliente siempre va a encontrar excusas para no comprar. Eternos inconvenientes que se salvan con perseverancia, una mentalidad optimista y una política de negocio firme”, mencionan los expertos de AsesoresDePymes.
Aseguran que con una venta nunca se debe improvisar, hay que conocer a la perfección la mercancía (producto o servicio) y la filosofía de la empresa para argumentar la misma y provocar confianza.
También hay que conocer al cliente, saber quién es, quiénes son sus proveedores, cuál es su volumen de negocio, quién es su competencia y cuál es su estrategia de mercado.
Con todas estas claves se podrá ofrecer exactamente lo que el cliente necesita o, mejor todavía, lo que los “colegas” competidores no han sabido facilitarle.
Un vendedor no es una máquina que pueda realizar una venta exactamente igual a otra. Lo que sí puede hacer es no olvidar lo que DEBE hacer y lo que DEBE evitar:
QUÉ DEBE HACER
-Crear un buen ambiente de entrada.
-Ante un fracaso, preguntarse en qué se ha fallado.
-Informarse de quién es el cliente.
-Movilizar el fichero de clientes.
-Revisar los ficheros y actualizarlos.
-Hacer demostraciones.
-Ocuparse de los clientes, mantener contactos periódicos.
-Saber tomar decisiones.
-Tener capacidad de estimular el precio, según pedidos.
-Tener preparadas frases de ataque.
-Manifestar sinceridad y mantener una mirada clara.
-Provocar un diálogo distendido y saber escuchar.
QUÉ NO DEBE HACER
-Emplear la palabra competidor, mejor colega.
-Preguntar, ¿qué necesita?, o ¿cuál es su problema?
-Hacer uso de palabras como caro u objeción.
-Sentirse intimidado.
-Utilizar latiguillos y frases como “yo quería hablarle de…”, o “¿conoce mi empresa?”.
-Caer en tics nerviosos o sentarse antes que el cliente.
-Imitar o copiar otras técnicas.
-Tener una actitud negativa.
-Hablar más de la cuenta (nunca más de un tercio de la conversación).
-Utilizar un lenguaje muy técnico.
-Exponer muchos argumentos a la vez.
-Criticar sin razón fundada a la competencia.