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La base del chicle: El Oppanol®

¿Sabía qué el Oppanol® también es usado en múltiples aplicaciones, por ejemplo en la medicina, en la industria automovilística, así como en la de la construcción y del embalaje? ¿Sabía qué en todo el mundo se mastican 870,000 toneladas de chicle al año?

Tema: La base del chicle: El Oppanol®

23-Sep-2013 QuimiNet Industria Alimenticia , Medicina y salud
Parche de nicotina
© Getty Images
Las propiedades del Oppanol® radican en las características al ser masticado

¿Mal aliento? ¿Adicción a la nicotina? ¿Presión en los oídos? ¿Mareos en los viajes? ¿Caries? Contra todos estos males ayuda, previniendo o aliviando, el chicle.

 

BASF se encarga de aportar al chicle el efecto adecuado al ser masticado. La goma de mascar o goma base, es decir, la base del chicle, se fabrica con Oppanol®, un producto que este año celebra su 75 aniversario. Antes se utilizaba principalmente caucho natural. Hoy en día lo han sustituido, entre otros, los poliisobutenos como el Oppanol® de BASF.

 

La ventaja radica en que las características al ser masticado, como la consistencia o el grado de dureza, se pueden ajustar con exactitud y adaptarse a las diferentes preferencias de la comunidad internacional de consumidores de chicle. Al fin y al cabo, tan sólo en Europa ya existen enormes diferencias: los turcos prefieren chicles duros, los alemanes, por el contrario, productos más blandos. "Con Oppanol® podemos satisfacer todas estas exigencias“, comenta el Dr. Thomas Wettling (EVO/PO), Director de la fábrica de Oppanol de BASF en Ludwigshafen.

 

Cinco millones por hora

 

Según el plan de producción de una fábrica de chicle, cliente de BASF, toca producir chicle de menta. Primero se amasa la goma base. El Oppanol® va cayendo viscosamente en el depósito de mezcla. Junto con otros ingredientes, que varían según la receta, pero son básicamente grasas, resinas y emulsionantes, se mezcla a altas temperaturas hasta formar la goma de mascar aún de sabor neutro. En la siguiente fase es cuando se añaden los edulcorantes y potenciadores del sabor, un proceso que deja una clara huella en el aire de la nave de producción.

 

El aroma concentrado a menta hace que a uno se le salten las lágrimas durante un momento, los orificios nasales quedan completamente libres tras inspirar tres veces. Las enormes paletas de las mezcladoras amasan 600 kilos de goma base y potenciadores del sabor cada una. El resultado se asemeja a la masa de un pan y deja claro de dónde procede el dicho "pegajoso como el chicle". Dos colaboradores limpian con cuidado los últimos restos del recipiente. La masa recorre toda la nave sobre las cintas transportadoras.

 

Durante ese largo recorrido se va enfriando y extendiendo en tiras de masa cada vez más finas mediante unos rodillos. De esta manera se forma una cinta de chicle aparentemente infinita de la que se cortan de forma automatizada las grageas, cinco millones cada hora. Tras otra fase de enfriamiento en un almacén, se les aplica el recubrimiento a las grageas. Esto se realiza en tambores, que parecen lavadoras gigantes. En ellas se rocían agua, edulcorantes, colorantes y aromas, así como aire caliente, mientras el depósito de mezcla gira constantemente. De este modo, cada gragea recibe hasta 50 deliciosos recubrimientos.

 

Sabor, aroma y sensación

 

En la siguiente nave, el olor a menta disminuye significativamente, sin embargo, el traqueteo que se escucha revela lo que en ella ocurre: las grageas ya listas se envuelven y empaquetan en un proceso automatizado.

 

Cada día salen hasta 85 toneladas de chicle de la fábrica

 

En el laboratorio de pruebas de la empresa, expertos “masticadores” deciden cuáles de los nuevos desarrollos llegarán al mercado. Su labor consiste en comprobar el sabor, olor, consistencia y sensación al masticar de las innovaciones. Concentrados mastican a más no poder en 10 cabinas aisladas y reflejan sus impresiones en protocolos. La última tendencia en chicle son los llamados “chicles funcionales". No sólo tienen que saber bien, sino además cumplir una función, como los chicles medicinales, para el cuidado de los dientes o los que contienen vitaminas, cinc, flúor u otras sustancias activas.

Oppanol®

La patente de este producto se registró en 1931. Su nombre se deriva, entre otras cosas, del barrio de Oppau en Ludwigshafen, donde se originó el producto. El Oppanol®, un poliisobuteno (PIB), es un hidrato de carbono sintético que se fabrica mediante polimerización a partir de isobuteno. Su consistencia varía desde viscosa hasta parecida a la goma. Se diferencia, según el peso molecular, entre PIB de masa molecular alta o media. BASF sigue siendo el principal fabricante del mundo. Para su aplicación como chicle, las ventajas del PIB son que tiene un sabor neutral, que absorbe muy bien los otros ingredientes y que aporta elasticidad.

 

El Oppanol® se utiliza en otras múltiples aplicaciones, por ejemplo en la medicina, en la industria automovilística, así como en la de la construcción y del embalaje. A parte del Oppanol®, BASF es también el principal productor mundial del PIB de masa molecular baja (Glissopal®). Este producto constituye un elemento esencial en la producción de aditivos para gasolina y lubricantes.

 

El chicle en cifras

 

Un chicle se compone entre un 20 y 30 por ciento, según el tipo de chicle, de goma de mascar, que contiene el Oppanol® de BASF. Azúcares (o sustitutos) constituyen un 60 por ciento, edulcorantes líquidos en torno al diez por ciento. A esto hay que añadirle los aromas. En todo el mundo se mastican 870,000 toneladas al año. A la cabeza de los masticadores per cápita se hallan los americanos con 169 chicles, seguidos de los escandinavos y franceses que mastican 135 y 128 chicles per cápita y año respectivamente.

 

El Oppanol®, un incombustible multi talento dentro de la cartera de productos de BASF, cumple 75 años. Una de sus proezas es dar al chicle la consistencia deseada.

 

BASF la compañía química líder mundial: The Chemical Company, combina el éxito económico, responsabilidad social y la protección del medio ambiente. Se han enfocado en cinco sectores principales en los que utilizan su química para contribuir en la búsqueda de soluciones: químicos, productos que mejoran el desempeño de materiales, soluciones y materiales funcionales, soluciones agrícolas, petróleo y gas.
 
En busca de ser capaces de capitalizar oportunidades para un crecimiento sustentable en todo el mundo, BASF cuenta con filiales en más de 80 países y suministra productos a un gran número de socios de negocio. Operan 6 sitios Verbund y cerca de 380 centros de producción a nivel mundial.
 

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