Otras actividades auxiliares en nuestros aspectos técnico/científicos son los cursos cortos y los congresos. Dado que estas requieren gastos en dinero y tiempo, son frecuentemente percibidas como actividades no críticas o superfluas. Por ello es que son frecuentemente restringidas o canceladas tan pronto como las condiciones económicas se vuelven difíciles. Mi opinión es que la asistencia a congresos y el tomar cursos especializados deben ser siempre parte del desarrollo profesional de todo químico y que los directivos de empresas e institutos deben ver estos gastos como una inversión en sus recursos humanos.
Los beneficios mas evidentes que se obtienen en estas actividades son la actualizacion de conocimientos, el establecimiento de relaciones con colegas de industrias o instituciones similares, la consulta de problemas con profesionales de mayor experiencia y el conocimiento de equipos nuevos y técnicas novedosas. Como parte de mis responsabilidades de trabajo he participado en el establecimiento de normas y recomendaciones sobre estas dos actividades. Mi recomendacion ha sido que todo profesional debe tener la oportunidad de asistir a congresos o tomar cursos, cada dos o tres años. Obviamente los congresos o cursos deben ser cuidadosamente seleccionados y deben ser adecuados a la experiencia, responsabilidades y nivel académico del interesado. Actividades más frecuentes generalmente no son recomendables ya que la información presentada puede no ser suficientemente novedosa de un año para otro o pueden interferir tomando mucho tiempo fuera del trabajo. Sobre este particular, también he recomendado que como parte del beneficio y oportunidad recibidas, los asistentes a congresos o cursos deben hacer esfuerzos por compartir los conocimientos y experiencias obtenidas con sus colegas de trabajo. En la region latinoamericana, los congresos de química analítica son pocos y atraen primordialmente participantes de circulos academicos, por otro lado la participacion industrial ha cambiado a traves de las últimas décadas. Durante mis primeras participaciones en congresos latinoamericanos, en la década de los ochenta era comun observar una presencia substancial de parte de la industria química y farmacéutica y no era raro el ver a grupos de 3 o 4 asistentes provenientes de una misma empresa, dos décadas más tarde, debo relatar con pena, que la participacion industrial es muy limitada y en ocasiones nula.
Los cursos cortos son medios muy prácticos y de beneficio inmediato para los profesionales que trabajan en la industria química. Estos cursos por lo general duran solamente 2 o 3 dias, no son muy costosos y frecuentemente son impartidos en español. Si bien estos cursos son ofrecidos por una gran variedad de empresas privadas, sociedades profesionales y empresas de otros tipos, es mi opinión que aun no son tan accesibles y benéficos como podrían ser en los paises de America Latina. Parte del problema es el enfoque demasiado académico o comercial de los cursos disponibles, lo cual no siempre se ajusta a los propósitos y necesidades de los profesionales que trabajan en la industria quimica.
Otro problema que limita la accesibilidad y frecuencia de estos, es la falta de tradición que existe para pagar por estas actividades. En una ocasión impartí un curso en un país latinoamericano, el cual fue organizado por la sociedad farmacéutica local. El curso tuvo aproximadamente 40 asistentes y la duracion fue de tres dias. Fue bastante mi sorpresa al enterarme del monto de la cuota de inscripcion (establecida por los organizadores), la cual fue de 20 dólares por persona. Cursos similares en paises desarrollados generalmente cuestan más de 1000 dolares. Mi sorpresa se acrecentó aun más cuando comparé el costo de las comidas que consumía cada día en restaurantes locales, las cuales en promedio costaban un poco menos de 20 dólares. He pensado mucho a el respecto y aun no puedo explicarme cómo es que puede percibirse tan poco valor en un curso técnico. Mi conclusión es que desgraciadamente existe resistencia a pagar por beneficios y conocimientos que el profesional y los directivos tradicionalmente esperan sean gratuitos. Es claro que esta actitud no es productiva o práctica para el desarrollo profesional, si los beneficios que se obtienen son reales e importantes y si se aprecia en algo el acrecentar los conocimientos y habilidades de cada químico, debe de existir una voluntad clara para pagar por los servicios e instrucción recibidos.
Es tambien importante mencionar en esta columna que la responsabilidad sobre el desarrollo profesional reside primordialmente en cada uno de nosotros. Por ello debemos insistir en que todas las actividades aquí mencionadas sean vistas como parte integral de nuestro trabajo y debemos también esperar el apoyo de parte de los directivos para mantener un nivel adecuado de crecimiento profesional. Ello nos permitirá lograr y conservar esos atributos de prestigio y credibilidad que son tan críticos e importantes en nuestra profesión.
En esta columna de artículos sobre Química Analítica el Dr. Esquivel discute muchos tópicos y problemas asociados a su especialidad. Si tiene algún comentario, sugerencia o preguntas específicas sobre algún problema, si desea contactar al autor o le interesa que se aborde algún tema en particular, favor de dejarnos sus comentarios o datos haciendo clic aquí.
Fuente: J. Benjamín Esquivel H. Ph.D. / Editorial QuimiNet
Información sobre el Autor. - El Dr. J. Benjamín Esquivel H. ha trabajado como investigador durante 21 años en laboratorios industriales de análisis químicos. Así mismo ha ocupado posiciones académicas y con empresas fabricantes de instrumentación. Su especialidad profesional es el campo de las separaciones cromatográficas y la espectroscopia. Es conferencista frecuente en congresos internacionales donde imparte cursos de cromatografía y charlas de sesiones plenarias.