Como todos sabemos, el cepillado regular y la higiene oral es la mejor forma de evitar la caries, aunque, un equipo científico desarrolló una goma de mascar que contiene una bacteria “benigna”, la cual podría ayudar a prevenirla.
En si, estas bacterias evitarán que otras malignas se adhieran a los dientes y los ataquen.
La empresa alemana BASF, quien desarrolló el chicle de Lactobacillus anticaries (o L. anticaries), también está experimentando con pastas de dientes y enjuagues bucales basados en estos microorganismos. Los primeros productos de higiene oral saldrán al mercado en el 2007.
La Lactobacillus tiene diversos usos potenciales, entre las que se incluyen la prevención del mal olor corporal. Actualmente estas bacterias las encontramos en el yogurt fresco, ayudando a tratar trastornos intestinales.
La bacteria responsable de las picaduras de dientes, es la Streptococcus mutans (o S. mutans), la cual coloniza de forma persistente la superficie de los dientes. La bacteria convierte el azúcar en un ácido muy agresivo que degrada la capa superior del esmalte dental. Este esmalte es la capa que protege a los dientes de cualquier agresión externa.
Cuando el esmalte va desapareciendo, los dientes progresivamente quedan sin protección, lo que permite el ataque de los gérmenes presentes en la boca. La caries puede aparecer como una mancha blanca, como depósitos de placa o sarro marrón, y puede llegar a causar pequeñas fracturas o cavidades.
Los científicos de BASF indican que el chicle ya fue probado en un gran número de personas y que logró reducir significativamente el nivel de bacterias.
La Organización Mundial de la Salud calcula que unos 5,000 millones de personas en todo el mundo padecen de caries.
28-Agosto-2006
Cáncer bucal en los jóvenes
  Industria: Alimenticia, Artículos médicos, Cuidado personal, Sector salud, Tabaco   Tipo: Gobierno, Asuntos sociales y de ONGs, Educación, Industria en general, Descubrimientos e investigaciones científicas
  Fuente: Intélite
Fumar y tomar alcohol en exceso a edades cada vez más tempranas es una mala inversión para la salud. En especial, la de la boca: el cáncer oral logró vencer su barrera histórica de aparición, a los 50 años de edad.
Pérdida espontánea de dientes; llagas o heridas que no cicatrizan en 10 días; manchasblancas, rojas, marrones o negras, indoloras, a los costados de la lengua, el paladar o el piso de la boca son algunos de los signos que los expertos alientan a tener en cuenta al mirarse al espejo para prevenir los tumores orales.
Los dos factores de riesgo más señalados como responsables de la aparición de los tumores bucales son el alcohol y el tabaco, especialmente el del cigarrillo. ¿Por qué? Tanto uno como el otro contienen sustancias capaces de alterar el ADNcelular y, según puntualizó el doctor Eduardo Ceccotti, jefe de la Sección Patología Oral del Instituto de Estudios Oncológicos de la Fundación Maissa
Cada año hay entre 2000 y 3000 pacientes nuevos con cáncer de boca. De ellos, siete de cada diez son o fueron fumadores y han consumido alcohol en exceso. La mayoría consulta cuando el cáncer ya es difícil de controlar. Además del tabaco y exceso de alcohol, las estrategias de prevención deben incluir recomendaciones como: evitar la exposición al sol sin protección, tener una alimentación rica en frutas y verduras, cuidar los desajustes prolongados de las prótesis dentales y mantener dientes y encías en buen estado.
Otros Actores:
Academia Nacional de Medicina de Argentina.
24-Agosto-2006
Esa visible oscuridad
  Industria: Artículos médicos, Sector salud   Tipo: Industria en general, Descubrimientos e investigaciones científicas
  Fuente: Intélite
Quizá para la mayoría de los lectores el nombre de Arthur Zankel no le diga absolutamente nada. Exitoso estudiante en la Harvard Business School en los años cincuenta, Zankel dedicó toda su vida al mundo de las finanzas, tanto desde su propia firma de inversión o como asociado con Citigroup y Warren Buffet, en el que una combinación de habilidad, conocimiento e intuición le permitió acumular una fortuna de cientos de mdd con parte de la cual realizaba obras de caridad y contribuciones a instituciones como la universidad de Columbia, el Carnegie Hall o el colegio Skidmore, a las que donó 120 mdd.
Era, en suma, lo que podría definirse como una persona muy satisfecha con su vida. Pero hace algo más de un año, a las 11 de la mañana del 28 de julio, Zankel se lanzó desde su departamento en el noveno piso de un lujoso edificio ubicado en el número 920 de la Quinta Avenida de Nueva York. Era un hombre que en apariencia tenía todo. Incluida una depresión clínica.
La historia de Zankel, como las de mucha gente anónima y de distintas esferas sociales y económicas que también terminan en el suicidio, suele rara vez llamar la atención de los medios, pero refleja el crecimiento de las enfermedades relacionadas con la salud mental y emocional en las sociedades actuales, ofrece una evidencia trágica de la forma tan compleja en que funciona el cerebro y el sistema neurotransmisor de los seres humanos.
Aunque al parecer los cuadros depresivos, los trastornos obsesivos y las manifestaciones de angustia, ansiedad o estrés son patologías que existen desde hace siglos, no es sino hasta la segunda mitad del siglo pasado que la investigación clínica se ha ocupado con rigor y método de estas enfermedades, y los fármacos que han mostrado mejor desempeño en este terreno quizá tengan menos de dos décadas en el mercado.
Como quiera que sea, las estadísticas muestran que se trata de un problema real y al que tanto las autoridades como los profesionales y líderes de opinión deben poner mayor atención antes de que se vuelva una cuestión de salud pública.
Todos los expertos coinciden en que la depresión y otros trastornos mentales son una enfermedad y que, por lo tanto, debe reaccionarse de la misma forma que frente a otras patologías más visibles, es decir, recurriendo a los profesionales de la salud, obteniendo un diagnóstico exacto, recibiendo la atención que corresponda y siguiendo el tratamiento con plena disciplina.
La OMS proyecta que este tipo de enfermedades, para 2020, ocuparán el segundo lugar entre los padecimientos, tan sólo después de las cardiopatías. Es evidente que las autoridades mexicanas debían concederle a este tema al menos la misma atención que al tabaquismo y el alcoholismo, promover una divulgación de carácter preventivo que permita a la población estar consciente del riesgo, y estimular y financiar la investigación aplicada de excelencia en este renglón.