La agencia estadounidense FDA, ha aprobado dos importantes novedades dirigidas al tratamiento antimicrobiano: una nueva presentación de azitromicina DCI y la tigeciclina DCI, un antibiótico perteneciente a la clase de las gliciclinas.
Zmax, es el nombre comercial de la nueva formulación de azitromicina DCI, comercializado por Pfizer y que ha sido diseñado para permitir un tratamiento antimicrobiano completo con la administración de un solo comprimido. Está indicado para el tratamiento de la sinusitis bacteriana aguda, de poca a moderada en pacientes adultos, producida por H. influenzae, M. catarrhalis o neumococo, y para la neumonía adquirida en la comunidad producida por H. influenzae, neumococo, o los intracelulares Chlamydia pneumoniae o Mycoplasma pneumoniae.
Para esta nueva formulación, Pfizer utilizó una tecnología de microesferas, creando un comprimido con una dosis única de dos gramos. Esta dosis se libera íntegramente en el intestino delgado, reduciendo los efectos adversos.
La administración de Zmax consigue concentraciones plasmáticas de azitromicina DCI hasta tres veces superiores con la presentación estándar (Zitromax) cuando existe mayor concentración bacteriana. Esto permite que esta única dosis sea suficiente para completar el tratamiento. Algunos estudios clínicos han mostrado una eficacia comparable a los tratamientos estándar con otros antimicrobianos, acompañada de un buen perfil de tolerabilidad.
El otro antibiótico tiene el nombre comercial de tigeciclina DCI, que es Tygacil y está comercializado por Wyeth. La Tigeciclina es un antibiótico que se puede utilizar en monoterapia para tratar infecciones intra-abdominales y de la piel, con origen hospitalario o adquiridas en la comunidad, como apendicitis, quemaduras infectadas, abscesos intra-abdominales, infecciones profundas de tejido blando y úlceras infectadas.
La aprobación de este fármaco llega en un momento de escasa investigación a nivel mundial en el campo de la antibioterapia, y cuando es necesaria la aparición de nuevos antibióticos para combatir infecciones graves con mayor frecuencia producida por microorganismos resistentes.
Estas infecciones bacterianas que ponen en riesgo la vida están creciendo a nivel mundial, y son más difíciles de tratar porque existen más bacterias resistentes a la acción de los antibióticos indicó el doctor Joseph Camardo, vicepresidente de asuntos médicos mundiales de Wyeth.
Según el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, la resistencia de las bacterias a los antibióticos le cuesta a la sociedad americana entre US 4,000 millones y US 5,000 millones anuales, y está tan extendida que muchas infecciones bacterianas importantes en el mundo se están volviendo resistentes a los antibióticos habituales.