LOS TRATAMIENTOS DE AERACIÓN DEL AGUA
La aeración es el proceso de tratamiento mediante el cual se incrementa
el área de contacto del agua con el aire para facilitar el intercambio
de gases y sustancias volátiles.
La aeración se realiza por tres razones:
1) Remoción de gases disueltos:
a) Gas carbónico presente en el agua en forma natural;
b) gas sulfhídrico proveniente de la putrefacción o fermentación de
los depósitos orgánicos putrescibles o fermentables del fondo de
los reservorios;
c) cloro en exceso (proveniente de la supercloración).
2) Introducción del oxígeno del aire en el agua:
a) Para oxidar el fierro y el manganeso, cuya remoción se realiza
mediante la decantación y filtración (de esta manera también se
reduce el sabor debido al hierro y al manganeso);
b) para añadir oxígeno en el agua hervida o destilada.
3) Remoción de sustancias causantes de sabores y olores:
a) Sustancias oleaginosas provenientes de algas y otros organismos
(cuando son volátiles);
b) gas sulfhídrico;
c) sabores debidos al hierro y al manganeso;
d) descomposición de la materia orgánica (quema).
Cuando se remueve el gas carbónico o se reduce la tendencia corrosiva
del agua y el consumo de alcalis, se obtiene un aumento del pH.
En la práctica, es imposible la reducción por aeración de todo gas
carbónico presente en el agua debido a que el gas carbónico del aire
también puede disolverse.
La remoción del gas sulfhídrico por aeración es lo suficientemente
eficaz para reducir los olores, sabores y demanda del cloro.
Principales tipos de aeradores
1) Aeradores de gravedad: son los siguientes:
a) Aeradores de cascada: el principio general consiste en esparcir
el agua al máximo y dejarla correr sobre obstáculos para producir
turbulencia. La estructura más simple es la de escaleras, las
cuales esparcen el agua y permiten la caída de un nivel a otro.
b) Aeradores de bandejas: consisten en una serie de bandejas con
hendiduras o perforaciones o con un fondo de malla de alambre
sobre las cuales se distribuye el agua para que caiga en un estanque
de recolección. Algunos aeradores de este tipo están dotados
de un lecho grueso de trozos de carbón o bolas de cerámica,
cuyo espesor varía de 5 a 15 centímetros y que se coloca en las
bandejas para lograr mayor eficacia y producir mayor turbulencia.
Los lechos gruesos son eficaces, especialmente cuando se
utilizan como auxiliares catalizadores de las reacciones de oxidación,
para causar la precipitación del óxido de fierro y el manganeso
(pirolusita).
2) Aeradores de aire difuso: por lo general, son tanques rectangulares
de concreto con tubos perforados o placas porosas u otros
dispositivos que se encuentran cerca del fondo y a través de los
cuales el aire comprimido se inyecta en el sistema. Como resultado,
se producen burbujas de aire que aumentan el contacto entre el agua
y el aire.
La cantidad de aire que se requiere depende de la finalidad de la
aeración.
3) Aeradores de aspersión: están compuestos por boquillas colocadas
en un tubo de distribución. Los aeradores de aspersión poseen
un valor estético y agradan al público (son fuentes luminosas). Necesitan
un área grande y por ello no son económicos. Son los aeradores
más eficaces para el intercambio de gases y sustancias volátiles.
Control del proceso de aeración
El control del proceso de aeración consiste en determinar la concentración
de oxígeno disuelto, gas carbónico libre, gas sulfhídrico y el
valor del pH.
El proceso de aeración tendrá éxito si se cumplen las siguientes tres
condiciones simultáneamente:
• cuando la concentración de oxígeno disuelto está entre 7 y 10
ppm;
• cuando la concentración de gas carbónico se ubica entre 3 y 5
ppm;
• cuando hay ausencia total de gas sulfhídrico.
Limitaciones del proceso de aereación
El oxígeno que se incorpora al agua durante el proceso de aeración
puede volverla más corrosiva y formar, con el hierro de la tubería,
tubérculos que reducen su diámetro y su capacidad de escurrimiento.
Por ello, la aeración no se debe utilizar indiscriminadamente sino
solo cuando las finalidades están controladas.
La aeración no siempre es un método eficaz para la remoción o
reducción de los sabores y olores debido a que muchas de las sustancias que causan estas características indeseables no son suficientemente
volátiles.
Por ejemplo, los aceites esenciales de las algas.
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