La integración regional: el llamado Objetivo 2006 no logró plasmarse completamente
  Fuente: El Espectador
El Mercosur tiene cuentas pendientes
Sólo se avanzó en algunos puntos, como la negociación de los incentivos que otorga cada país para sus productores
Las trabas tienen que ver con un boicot por parte del gobierno uruguayo
Pero la Argentina y Brasil prometen revitalizar el proceso
Esfuerzos para buscar nuevos mercados
Los presidentes Néstor Kirchner, de la Argentina, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, habían anunciado con bombos y batucada que el Mercosur se iba a relanzar en serio y que se profundizaría la unión aduanera hasta constituir en tres años un mercado común, como el que en su momento constituyó Europa.
Así lo hicieron saber en la cumbre de Asunción, en junio pasado, a poco de asumir Kirchner.
El llamado Objetivo 2006, propuesto por Brasil y apoyado por la Argentina, debía plasmarse en un programa de trabajo con metas y fechas concretas en la reciente cumbre de Montevideo. Sin embargo, el plan acordado contiene algunos avances, pero también muchos puntos entre corchetes, que es la señal en los documentos diplomáticos de que los ítem aún no están resueltos.
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, destacó lo positivo. Por ejemplo, se acordó negociar hasta fines de año los incentivos que los países otorgan a la producción de bienes y servicios. El objetivo consiste en que en 2006 entre en vigor una disciplina que regule los estímulos que se conceden desde los distintos niveles de gobiernos, sean nacionales, provinciales o municipales. La medida apunta a controlar la política de subsidios de Brasil.
La Argentina planteó que deben definirse criterios concretos para evaluar el impacto sobre las inversiones del uso de incentivos a la producción, la inversión y las exportaciones. Pero aún no logró consenso.
Los cuatro países, incluidos Paraguay y Uruguay, convinieron en que se establecieran mecanismos que limiten el uso de incentivos que distorsionan la asignación de los recursos, las condiciones de competencia y el funcionamiento del mercado ampliado del Mercosur o permitan la adopción de medidas aptas para eliminar sus efectos distorsivos. La Argentina se opone a que las normas sobre incentivos se circunscriban en una primera instancia sólo a los subsidios que afectan el comercio intrazonal.
Las indefiniciones abundan en el programa de trabajo 2004-2006. Nadie lo reconoce en público, pero altas fuentes diplomáticas de distintos países reconocen que la demora en la definición de una agenda para el Objetivo 2006 es responsabilidad de Uruguay, que ejerció la presidencial pro tempore del Mercosur en el segundo semestre del año pasado.
Según esas fuentes, el Uruguay del presidente Jorge Batlle, no muy convencido de la iniciativa de Lula y Kirchner, se dedicó a interponer objeciones y sumar sugerencias. Está claro que Batlle no mantiene una buena relación con sus colegas de la Argentina y Brasil y que, en cambio, siempre intentó quebrar la unión aduanera con un acuerdo jamás firmado de libre comercio con Estados Unidos. Se espera que la Argentina, que ejercerá la presidencia del Mercosur este semestre, y Brasil, que la tendrá en la otra mitad del año, revitalicen el Objetivo 2006.
Otros objetivos
Las demoras también son atribuidas a que el Mercosur se concentró en el segundo semestre de 2003 a las negociaciones para abrir nuevos mercados. En septiembre fue la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC); en noviembre, la del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA); después se aceleró la negociación con la Unión Europea (UE) y cerró un pacto con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en diciembre. A su vez, Perú se incorporó al bloque como asociado, como Chile y Bolivia.
La cuestión es que la institucionalización del Mercosur quedó postergada. En el plan de trabajo aprobado en Montevideo se decidió que:
La Secretaría del Mercosur elaborará en el primer semestre de 2004 una propuesta para eliminar el doble cobro del arancel externo común.
Identificar en el primer semestre de 2004 sectores prioritarios para establecer regímenes comunes de importación, y completar antes de 2006 el análisis de las excepciones al AEC, base de la unión aduanera.
Continuar avanzando antes de fines de año en la simplificación y armonización de los procedimientos aduaneros intrazonales.
Avanzar en las negociaciones para la completa incorporación del sector del azúcar en la unión aduanera, tema de interés para Brasil y ríspido para la Argentina.
Conclusión, a fines de año, de los reglamentos comunes para la aplicación de medidas antidumping (competencia desleal) y compensatorias contra terceros Estados.
Vigencia del reglamento común de salvaguardias contra importaciones de países no socios.
Analizar las modificaciones al Protocolo de Defensa de la Competencia para permitir su vigencia en 2006, lo que es de sumo interés para los industriales argentinos que piden la creación de la figura de las salvaguardias intrazonales.
Concluir este año los trabajos de armonización de indicadores para la coordinación macroeconómica.
Relevar antes de julio próximo acciones para desarrollar un mercado de capitales regional, seleccionarlas a fines de año y adoptarlas en 2006.
La Argentina, aunque no logró el consenso, propuso aprobar este año un protocolo de creación del Parlamento del Mercosur.
Finalizar este año la reglamentación del Protocolo de Olivos, que establecía la creación de un tribunal de solución de controversias.
12-Enero-2004
La integración regional: el llamado Objetivo 2006 no logró plasmarse completamente
  Fuente: El Espectador
El Mercosur tiene cuentas pendientes
Sólo se avanzó en algunos puntos, como la negociación de los incentivos que otorga cada país para sus productores
Las trabas tienen que ver con un boicot por parte del gobierno uruguayo
Pero la Argentina y Brasil prometen revitalizar el proceso
Esfuerzos para buscar nuevos mercados
Los presidentes Néstor Kirchner, de la Argentina, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, habían anunciado con bombos y batucada que el Mercosur se iba a relanzar en serio y que se profundizaría la unión aduanera hasta constituir en tres años un mercado común, como el que en su momento constituyó Europa.
Así lo hicieron saber en la cumbre de Asunción, en junio pasado, a poco de asumir Kirchner.
El llamado Objetivo 2006, propuesto por Brasil y apoyado por la Argentina, debía plasmarse en un programa de trabajo con metas y fechas concretas en la reciente cumbre de Montevideo. Sin embargo, el plan acordado contiene algunos avances, pero también muchos puntos entre corchetes, que es la señal en los documentos diplomáticos de que los ítem aún no están resueltos.
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, destacó lo positivo. Por ejemplo, se acordó negociar hasta fines de año los incentivos que los países otorgan a la producción de bienes y servicios. El objetivo consiste en que en 2006 entre en vigor una disciplina que regule los estímulos que se conceden desde los distintos niveles de gobiernos, sean nacionales, provinciales o municipales. La medida apunta a controlar la política de subsidios de Brasil.
La Argentina planteó que deben definirse criterios concretos para evaluar el impacto sobre las inversiones del uso de incentivos a la producción, la inversión y las exportaciones. Pero aún no logró consenso.
Los cuatro países, incluidos Paraguay y Uruguay, convinieron en que se establecieran mecanismos que limiten el uso de incentivos que distorsionan la asignación de los recursos, las condiciones de competencia y el funcionamiento del mercado ampliado del Mercosur o permitan la adopción de medidas aptas para eliminar sus efectos distorsivos. La Argentina se opone a que las normas sobre incentivos se circunscriban en una primera instancia sólo a los subsidios que afectan el comercio intrazonal.
Las indefiniciones abundan en el programa de trabajo 2004-2006. Nadie lo reconoce en público, pero altas fuentes diplomáticas de distintos países reconocen que la demora en la definición de una agenda para el Objetivo 2006 es responsabilidad de Uruguay, que ejerció la presidencial pro tempore del Mercosur en el segundo semestre del año pasado.
Según esas fuentes, el Uruguay del presidente Jorge Batlle, no muy convencido de la iniciativa de Lula y Kirchner, se dedicó a interponer objeciones y sumar sugerencias. Está claro que Batlle no mantiene una buena relación con sus colegas de la Argentina y Brasil y que, en cambio, siempre intentó quebrar la unión aduanera con un acuerdo jamás firmado de libre comercio con Estados Unidos. Se espera que la Argentina, que ejercerá la presidencia del Mercosur este semestre, y Brasil, que la tendrá en la otra mitad del año, revitalicen el Objetivo 2006.
Otros objetivos
Las demoras también son atribuidas a que el Mercosur se concentró en el segundo semestre de 2003 a las negociaciones para abrir nuevos mercados. En septiembre fue la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC); en noviembre, la del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA); después se aceleró la negociación con la Unión Europea (UE) y cerró un pacto con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en diciembre. A su vez, Perú se incorporó al bloque como asociado, como Chile y Bolivia.
La cuestión es que la institucionalización del Mercosur quedó postergada. En el plan de trabajo aprobado en Montevideo se decidió que:
La Secretaría del Mercosur elaborará en el primer semestre de 2004 una propuesta para eliminar el doble cobro del arancel externo común.
Identificar en el primer semestre de 2004 sectores prioritarios para establecer regímenes comunes de importación, y completar antes de 2006 el análisis de las excepciones al AEC, base de la unión aduanera.
Continuar avanzando antes de fines de año en la simplificación y armonización de los procedimientos aduaneros intrazonales.
Avanzar en las negociaciones para la completa incorporación del sector del azúcar en la unión aduanera, tema de interés para Brasil y ríspido para la Argentina.
Conclusión, a fines de año, de los reglamentos comunes para la aplicación de medidas antidumping (competencia desleal) y compensatorias contra terceros Estados.
Vigencia del reglamento común de salvaguardias contra importaciones de países no socios.
Analizar las modificaciones al Protocolo de Defensa de la Competencia para permitir su vigencia en 2006, lo que es de sumo interés para los industriales argentinos que piden la creación de la figura de las salvaguardias intrazonales.
Concluir este año los trabajos de armonización de indicadores para la coordinación macroeconómica.
Relevar antes de julio próximo acciones para desarrollar un mercado de capitales regional, seleccionarlas a fines de año y adoptarlas en 2006.
La Argentina, aunque no logró el consenso, propuso aprobar este año un protocolo de creación del Parlamento del Mercosur.
Finalizar este año la reglamentación del Protocolo de Olivos, que establecía la creación de un tribunal de solución de controversias.
12-Enero-2004
La integración regional: el llamado Objetivo 2006 no logró plasmarse completamente
  Fuente: El Espectador
El Mercosur tiene cuentas pendientes
Sólo se avanzó en algunos puntos, como la negociación de los incentivos que otorga cada país para sus productores
Las trabas tienen que ver con un boicot por parte del gobierno uruguayo
Pero la Argentina y Brasil prometen revitalizar el proceso
Esfuerzos para buscar nuevos mercados
Los presidentes Néstor Kirchner, de la Argentina, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, habían anunciado con bombos y batucada que el Mercosur se iba a relanzar en serio y que se profundizaría la unión aduanera hasta constituir en tres años un mercado común, como el que en su momento constituyó Europa.
Así lo hicieron saber en la cumbre de Asunción, en junio pasado, a poco de asumir Kirchner.
El llamado Objetivo 2006, propuesto por Brasil y apoyado por la Argentina, debía plasmarse en un programa de trabajo con metas y fechas concretas en la reciente cumbre de Montevideo. Sin embargo, el plan acordado contiene algunos avances, pero también muchos puntos entre corchetes, que es la señal en los documentos diplomáticos de que los ítem aún no están resueltos.
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, destacó lo positivo. Por ejemplo, se acordó negociar hasta fines de año los incentivos que los países otorgan a la producción de bienes y servicios. El objetivo consiste en que en 2006 entre en vigor una disciplina que regule los estímulos que se conceden desde los distintos niveles de gobiernos, sean nacionales, provinciales o municipales. La medida apunta a controlar la política de subsidios de Brasil.
La Argentina planteó que deben definirse criterios concretos para evaluar el impacto sobre las inversiones del uso de incentivos a la producción, la inversión y las exportaciones. Pero aún no logró consenso.
Los cuatro países, incluidos Paraguay y Uruguay, convinieron en que se establecieran mecanismos que limiten el uso de incentivos que distorsionan la asignación de los recursos, las condiciones de competencia y el funcionamiento del mercado ampliado del Mercosur o permitan la adopción de medidas aptas para eliminar sus efectos distorsivos. La Argentina se opone a que las normas sobre incentivos se circunscriban en una primera instancia sólo a los subsidios que afectan el comercio intrazonal.
Las indefiniciones abundan en el programa de trabajo 2004-2006. Nadie lo reconoce en público, pero altas fuentes diplomáticas de distintos países reconocen que la demora en la definición de una agenda para el Objetivo 2006 es responsabilidad de Uruguay, que ejerció la presidencial pro tempore del Mercosur en el segundo semestre del año pasado.
Según esas fuentes, el Uruguay del presidente Jorge Batlle, no muy convencido de la iniciativa de Lula y Kirchner, se dedicó a interponer objeciones y sumar sugerencias. Está claro que Batlle no mantiene una buena relación con sus colegas de la Argentina y Brasil y que, en cambio, siempre intentó quebrar la unión aduanera con un acuerdo jamás firmado de libre comercio con Estados Unidos. Se espera que la Argentina, que ejercerá la presidencia del Mercosur este semestre, y Brasil, que la tendrá en la otra mitad del año, revitalicen el Objetivo 2006.
Otros objetivos
Las demoras también son atribuidas a que el Mercosur se concentró en el segundo semestre de 2003 a las negociaciones para abrir nuevos mercados. En septiembre fue la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC); en noviembre, la del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA); después se aceleró la negociación con la Unión Europea (UE) y cerró un pacto con la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en diciembre. A su vez, Perú se incorporó al bloque como asociado, como Chile y Bolivia.
La cuestión es que la institucionalización del Mercosur quedó postergada. En el plan de trabajo aprobado en Montevideo se decidió que:
La Secretaría del Mercosur elaborará en el primer semestre de 2004 una propuesta para eliminar el doble cobro del arancel externo común.
Identificar en el primer semestre de 2004 sectores prioritarios para establecer regímenes comunes de importación, y completar antes de 2006 el análisis de las excepciones al AEC, base de la unión aduanera.
Continuar avanzando antes de fines de año en la simplificación y armonización de los procedimientos aduaneros intrazonales.
Avanzar en las negociaciones para la completa incorporación del sector del azúcar en la unión aduanera, tema de interés para Brasil y ríspido para la Argentina.
Conclusión, a fines de año, de los reglamentos comunes para la aplicación de medidas antidumping (competencia desleal) y compensatorias contra terceros Estados.
Vigencia del reglamento común de salvaguardias contra importaciones de países no socios.
Analizar las modificaciones al Protocolo de Defensa de la Competencia para permitir su vigencia en 2006, lo que es de sumo interés para los industriales argentinos que piden la creación de la figura de las salvaguardias intrazonales.
Concluir este año los trabajos de armonización de indicadores para la coordinación macroeconómica.
Relevar antes de julio próximo acciones para desarrollar un mercado de capitales regional, seleccionarlas a fines de año y adoptarlas en 2006.
La Argentina, aunque no logró el consenso, propuso aprobar este año un protocolo de creación del Parlamento del Mercosur.
Finalizar este año la reglamentación del Protocolo de Olivos, que establecía la creación de un tribunal de solución de controversias.
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