Los antituberculosos: pirazinamida, isoniazida y rifampicina
Los fármacos más comúnmente usados para el tratamiento de la tuberculosis son:
Pirazinamida
La 2-cianopirazina es un producto químico orgánico líquido transparente o ligeramente amarillo. Este producto es soluble en alcohol, benceno, éter y cloroformo. Se hace reaccionar con hidróxido de sodio a una temperatura y un tiempo definido, al resultado de esto se hace reaccionar con ácido clorhídrico, se filtra, se cristaliza, centrifuga, se seca y se muele obteniendo como producto final pirazinamida.
La 2-cianopirazina es un producto empleado como materia prima para la elaboración de medicamentos que se utilizan como un antituberculoso.
La pirazinamida mata o detiene el crecimiento de ciertas bacterias que provocan la tuberculosis. Se usa en combinación con otros medicamentos para tratar la tuberculosis.
La pirazinamida pertenece a la familia de medicamentos llamados antiinfecciosos. Se usa junto con otros medicamentos para tratar la tuberculosis.
Isoniazida
La isoniazida se utiliza en el tratamiento de la tuberculosis y debido a su eficacia y bajo coste se la considera como un fármaco de primera elección. La isoniazida es más eficaz y menos tóxica que otros fármacos antituberculosos incluyendo el ácido p-aminosalícilico, la capreomicina, cicloserina, etionamida y kanamicina.
La isoniazida inhibe una serie de enzimas que las micobacterias necesitan para sintetizar el ácido micólico impidiendo la formación de la pared bacteriana. Sin embargo, se desconoce el mecanismo exacto de su acción. La isonizida inhibe la monoaminooxidasa del plasma, pero no la MAO mitocondrial. También actúa sobre la monoaminooxidasa y diamino oxidasa bacteriana, interfiendo con el metabolismo de la tiramina y de la histamina.
La isoniazida es bactericida o bacteriostática dependiendo de la concentración del fármaco en el lugar infectado y de la susceptibilidad del microorganismo. La isonizida es bactericida frente a microorganismos en fase de división rápida como los que se encuentran extracelularmente en las lesiones cavitarias y bacteriostático frente a los que se encuentran en fase de división lenta como los que se encuentran en los macrófagos. Frente a estos, la rifampina o la pirazinamida son más efectivos.
Rifampicina
La rifampicina elimina las bacterias que causan tuberculosis. Se usa, por lo general, con otros medicamentos para tratar la tuberculosis o para eliminar la Neisseria meningitidis (una bacteria) y para evitar la transmisión de estas infecciones a otros. Sin embargo, la rifampicina no se usa para tratar la infección por Neisseria meningitidis.
La rifampina se utiliza en el tratamiento de la tuberculosis, siendo considerada como fármaco de primera elección, si bien no debe utilizarse en solitario debido a que rápidamente se desarrollan resistencias. También se utiliza para tratar portadores asintomáticos de la Neisseria meningitidis, como profiláctico frente al H. influenzae tipo B, y en el tratamiento de la lepra. También es eficaz en las infecciones por Legionella, estafilococos y micobacterias atípicas
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