Peleas entre los socios, falta de coordinación económica y desequilibrios estructurales crean una difícil situación: el Mercosur, ante la comezón del décimo año
El bloque nació hace 13 años como zona de libre comercio, pero en 1994 se convirtió en una unión aduanera cuyo funcionamiento es defectuoso
El Mercosur, otra vez en replanteo, arrastra las mismas comezones desde que hace diez años se reconvirtió la zona de libre comercio creada en 1991 en una unión aduanera, que siempre ha sido técnicamente imperfecta y que hasta ahora no ha podido evolucionar hacia el destino impuesto por su nombre: un Mercado Común del Sur. La falta de solución de esas picazones, principalmente los desequilibrios entre los cuatro países socios, los terminó agravando sobre todo a partir de la descoordinación macroeconómica de 1999, cuando Brasil devaluó y la Argentina mantuvo la convertibilidad. Sin embargo, la comezón, definida por la Real Academia Española como "desazón moral que ocasiona el deseo o apetito de alguna cosa mientras no se logra", se combina con logros políticos e incluso económicos que rescatan desde académicos hasta empresarios.
"Si se mira el vaso medio lleno, el Mercosur ha sido un impulso al crecimiento económico, sobre todo de la Argentina y Brasil, mientras que Paraguay pareciera que perdió", evaluó el catedrático de la Universidad Di Tella y ex subsecretario de Política Comercial, Julio Nogués. "Uno de los elementos fuertes para atraer inversión fue que el Mercosur era una plataforma para la exportación, primero a Brasil, y después al mundo. Esto fue real para muchos productos agroalimentarios", destacó Nogués.
En el vaso medio vacío, el ex funcionario del gobierno de Fernando de la Rúa enumeró una serie de factores: "En otros productos nunca funcionó la plataforma. Hay industrias decadentes frente a la competencia internacional, no sólo de Brasil, como las de línea blanca (cocinas, heladeras, lavarropas), textiles, neumáticos, calzado, en las que habría que reentrenar a los trabajadores". Nogués advirtió que el único instrumento común del Mercosur, el tener un arancel externo común (AEC) para las importaciones que llegan de la extrazona, no rige para todos los productos, de ahí que se considere imperfecta a la unión aduanera, "aunque no está tan agujereado como se dice". También la falta de salvaguardias para protegerse de importaciones dañinas en el bloque, mecanismos de defensa comercial y normas sanitarias y fitosanitarias comunes, que suelen utilizarse como barreras comerciales.
"Hoy estamos tan lejos del mercado común como en 1994", reconoció Nogués. "No hubo una estrategia para llegar a él", agregó.
Un informe del Centro de Estudios Bonaerenses (CEB) recuerda entre la Argentina y Brasil siempre había reinado un "clima de indisimulada desconfianza mutua que alcanzó su clímax en la década del 70 con amenazas de conflicto bélico", por lo que el Mercosur "constituyó, felizmente, una respuesta desde la cordura y el compromiso a la insensatez de aquellos tiempos". De todos modos, el CEB, que dirige el ex secretario de Industria Dante Sica, lamenta que el contexto de "reproches cruzados no desapareció y se manifiestan con mayor fuerza frente a la aparición de desequilibrios macroeconómicos entre los países".
Las exportaciones anuales argentinas a Brasil pasaron de un ritmo promedio de US$ 364 millones en los años 70 y de 622 millones en los 80 a 4492 millones en la década siguiente y a 5681 millones en el período 2000/2003. En los primeros once meses de 2004, se vendió al socio mayor del Mercosur por 5064 millones.
La evolución favorable de la penetración argentina en el mercado brasileño, de 176,6 millones de habitantes, contrasta con su estructura basadas en materias primas, a cambio de la importación de manufacturas de mayor agregado desde Brasil. "En los últimos años, las exportaciones de la Argentina dependieron, fundamentalmente, de tres complejos. Dos de ellos, cereales y petróleo y combustibles, que se mueven según señales de ingreso dado un precio internacional, no del tipo de cambio, y vehículos y sus partes, que está sujeto a acuerdos institucionales", advirtió el CEB, en referencia a que el sector automotor rige un comercio compensado y no libre. La industria azucarera fue la otra excluida de la apertura.
En 1989, las tres principales exportaciones a Brasil consistían en productos de molinería, aparatos mecánicos y frutas, que suponían un 30,2% del total de los envíos a ese país. El año en que se creó la unión aduanera, las tres mayores eran vehículos y sus partes, combustibles y productos de molinería, que representaban el 48,9% del conjunto. El año pasado, los cereales, los combustibles y los vehículos y sus partes ocupaban el podio con el 51,5% de las exportaciones.
Las importaciones anuales desde Brasil se elevaron de los 315 millones en los 70 y los 796 millones en los 80 a los 4254 millones en la década pasada y a los 4722 millones en 2000/2003. En los primeros once meses del año actual alcanzaron los 6678 millones.
Las exportaciones brasileñas a la Argentina fueron creciendo también en valor agregado y diversificación de rubros. Si en 1989 las tres primeras ventas al país (químicos orgánicos, minerales metalíferos y aparatos mecánicos) concentraban el 46,4% del total, en 1994 bajó al 44,8%, con el liderazgo de vehículos y sus partes, aparatos mecánicos y fundición de hierro y acero, y en 2003 descendió al 40,9%, con el podio en manos de automotores y sus piezas, aparatos mecánicos y plástico y sus manufacturas.
La balanza comercial ha sido tradicionalmente favorable a la Argentina. En los 70, el superávit anual promedio fue de 48 millones. La década siguiente registró un déficit de 173 millones. Al crearse el Mercosur, la media anual de los 90 arrojó un saldo positivo de 238 millones. En 2000/2003, 959 millones. Sin embargo, el año pasado hubo un rojo de 82,5 millones y de enero a noviembre de 2004, 1614 millones. Este déficit se viene reduciendo en los últimos meses por la recuperación de la economía brasileña, que compra más de la Argentina y necesita liquidar menos producción en este país. Un alto funcionario del Ministerio de Economía pronosticó que el año próximo se equilibrará la balanza, frente a otros analistas, como Sica, que predicen una continuidad del déficit.
El sector industrial, en el que se encuentran las voces más díscolas contra el Mercosur, suelen advertir sobre la balanza bilateral manufacturera. Ya en 1996 arrojaba un rojo de 1792 millones y sólo en 2002, con la depresión argentina que derrumbó las importaciones, se produjo un superávit, de 322 millones. El CEB pronostica que este año el rojo llegará a 3000 millones. Los industriales recuerdan de que su sector genera más mano de obra que las exportaciones más exitosas a Brasil, basadas en materias primas.
Un reciente trabajo de la oficina porteña de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre el Mercosur señala que desde 1995, año en que entró en vigencia el tratado de Ouro Preto, hasta 2003 los sectores manufactureros que comercian con Brasil perdieron 74.662 empleos. Crecieron las dotaciones de personal de industrias de alimentos conservados, automotores y lácteos, mientras que se redujeron mucho los maquinaria de oficina, calzado, equipamiento de uso especial, productos electrónicos y ropa.
"El Mercosur ha sido muy positivo por el comercio", opinó el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Benito Legeren. De todos modos, admitió: "Hay que evitar que haya elementos macroeconómicos, devaluaciones, protecciones o aranceles que afecten". Brasil amenazó con responder con barreras al agro argentino si la Argentina amplía los límites que este año impuso a textiles, calzado y electrodomésticos.
"Deben hacerse las rectificaciones para que la unión aduanera se acreciente", pidió el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Alberto Alvarez Gaiani, en alusión a la creación de salvaguardias, que habían sido eliminadas del Mercosur cuando se convirtió en unión aduanera. El jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, destacó: "Más allá de algunos problemas sectoriales [que representan el 4% del comercio bilateral], el Mercosur está trabado en el análisis de las asimetrías y las barreras". De la Vega defendió el comercio como generador de más trabajo y producción, pero respaldó la idea de que se diera un plazo de protección a algunos sectores durante el que debería "establecerse las condiciones necesarias para que puedan invertir y competir".
En la Cancillería, el director del Centro de Economía Internacional (CEI), Hernán Lacunza, opinó que el Mercosur fue exitoso en cuanto a la creación y desvío de comercio, dado que Brasil se consolidó como principal cliente y proveedor. "No fue tan exitoso en términos de integración productiva. Faltaron políticas industriales armónicas", añadió Lacunza, que destacó que el bloque ha sido una de las pocas políticas de Estado que se han mantenido en la Argentina. "Salir del Mercosur tendría un costo: se perdería lo ganado", opinó el director del CEI, que consideró que las salvaguardias, contrariamente a lo que sostiene Brasil, no afectará al libre comercio siempre y cuando se acote a un porcentaje bajo del comercio.
"La crisis actual del Mercosur es un momento más de un estado de estancamiento y deterioro de la unión aduanera", lamentó Roberto Bouzas, profesor de la Universidad de San Andrés. "Es una buena idea, pero dudo que sea realizable porque hay incentivos políticos que no crean condiciones favorables para la coordinación, la identificación de posiciones comunes y la resignación de espacios", se apesadumbró Bouzas, un ex optimista.
06-Agosto-2004
La producción industrial creció
  Fuente: El Heraldo (Colombia)
La producción del sector industrial, sin contar la trilla de café, creció en un 3,50 por ciento en el pasado mes de mayo y las ventas de las empresas aumentaron en 1,96 por ciento.
Así lo reveló el Departamento Nacional de Estadísticas (Dane) al señalar que en la Muestra Mensual Manufacturera el empleo generado por la industria creció en un 1,18 por ciento.
De las 48 clases industriales que comprende la Muestra Mensual hubo incrementos en 35. Las que más aumentaron fueron las industrias básicas de hierro y la fundición de metales con un 20,8 por ciento. Entre enero y mayo de 2004 la producción de la industria aumentó en 4,03 por ciento y las ventas en 2,94 por ciento, mientras que el empleo lo hizo en 0,13 por ciento.
Con trilla de café el crecimiento de la producción es del 3,51 por ciento, de las ventas en 1,96 por ciento y el empleo en 1,16 por ciento.
En lo que se refiere a las ventas de las industrias en los cinco primeros meses de 2004 el Dane informó que se incrementaron en 2,94 por ciento.
Los mayores aumentos en ventas se presentan en los productos manufacturados de hierro y acero, vehículos automotores, productos de molinería y almidones.
En cuanto al empleo los mayores incrementos se presentan en las actividades de productos de plásticos, partes para vehículos, entre otros.
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