Los 25 países integrantes de la Unión Europea (UE) acordaron sacar del mercado cerca de 200 suplementos minerales y vitamínicos, entre ellos muchos que se comercializan en México, por no comprobar científicamente su eficacia ni garantizar que no provocan efectos secundarios para quienes los consumen.
Gilberto Castañeda, jefe de la Sección de Farmacología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) comentó al diario La Crónica que en México, son también al menos 200, los productos de este tipo que se venden aún, y que deberían ser prohibidos, como el Asepsia, Fataché, Reduceltzer y otros, principalmente los que prometen adelgazar y embellecer.
Castañeda indicó que la decisión adoptada por la UE, debe marcar el camino a las autoridades sanitarias del país, para ser más enérgicas con las casas comerciales de dichos suplementos, conocidos como productos milagro, pues aunque se ha avanzado en algunos aspectos, siguen aprovechando los vacíos legales para comercializarlos.
Agregó que las compañías que fabrican estos medicamentos cuentan con buffetes de abogados muy poderosos que encuentran los vacíos en la ley e incluso las sanciones que les llegan a fincar son tan bajas que pagan su multa y vuelven a sacar el producto.
El Tribunal de Justicia de la UE acordó que a partir del 1 de agosto se prohibirá la venta en la Unión Europea de todos los suplementos con ingredientes (vitaminas, minerales...) que no se encuentren en una lista autorizada.
Los productos que ya estaban en el mercado antes de julio de 2002 disfrutarán de una moratoria de cuatro años, siempre y cuando la agencia de seguridad alimentaria no las haya rechazado.
Se trata de una victoria para los grandes fabricantes de vitaminas sintéticas, como los gigantes alemanes BASF y Bayer o el grupo danés DMS NV, dado que asienta su posición en el mercado.
El tribunal ha dicho que la ausencia de fecha límite para que la Autoridad de Seguridad Alimentaria para evaluar y autorizar los suplementos dietéticos no implica que el proceso de autorización será inaceptablemente largo.
Será la agencia alimentaria de la UE la que realice una evaluación demostrando que los ingredientes de un suplemento no son seguros ante de rechazar una solicitud. Bajo la legislación existente, era la industria la que debía demostrar la seguridad de un producto.