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| Aptisa | México, D.F. C.P. 00000 , México |
| Editorial Viadas | Álamo Plateado 1 / 8° Piso Esq. Av. Lomas Verdes Col. Álamos Naucalpan, Edo. de México C.P. 53230 , México |
| Aero Vías Brasil | Brasil, Brasil , Brasil |
| Viangre Lotrito | Monterrey, Nuevo León C.P. 00293 , México |
| VIALVEN | Mirave 2742 Buenos Aires, Bs. As. , Argentina |
| Vialnet Network International, A En P | Dakota 331-2 Col. Napoles Mexico, Distrito Federal C.P. 03810 , México |
| SEÑALAMIENTO VIAL | PRESA SOLEDAD MZ. 24 LTE. 10 Col. LA PRESA NAUCALPAN, EDO. MEXICO C.P. 53217 , México |
| HIDRAULICA POWER VIAL | 15 No. 3915 Berazategui, Bs. As. C.P. 1884 , Argentina |
| Viakon | Av. Conductores No. 505 San Nicolás de los Garza, Nuevo León C.P. 66493 , México |
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| REFRIGERACIÓN Y CONGELACIÓN DE ALIMENTOS |
Procesos que provocan el deterioro de los alimentos
Los procesos que provocan el deterioro de los alimentos
son de carácter: físico, químico,
bioquímico y microbiológico.
· Procesos físicos: entre estos factores el más destacado es la pérdida de agua la cual se produce cuando el producto almacenado se encuentra directamente al ambiente de la cámara. Junto con el agua se produce la pérdida de componentes volátiles los que en cantidades casi imponderables condicionan en gran medida el aroma y el sabor de los productos.
· Procesos químicos: están dados por reacciones químicas, pudiendo señalarse entre estas la oxidación de las grasas, lo cual provoca rancidez en los productos.
· Procesos bioquímicos: corresponden a las reacciones de esta naturaleza, pudiendo señalarse entra estas a la acción de las enzimas. Un ejemplo típico de ello es la acción de la enzima polifenoloxidasa, la que provoca el oscurecimiento de los productos.
· Procesos microbiológicos: están dados por la acción de los microorganismos patógenos los que provocan el deterioro de los productos.
Para frenar la acción de estos procesos se buscan condiciones de almacenaje que retarden el deterioro de los productos. Entre estas condiciones se encuentran la temperatura, la humedad relativa, la circulación del aire, la composición de la atmósfera de la cámara.
De estas, la temperatura constituye el factor de mayor incidencia. A medida que la temperatura disminuye todos los procesos causantes del deterioro se ven disminuidos, lo que trae como consecuencia la prolongación de la vida útil de los productos almacenados.
A
medida que la humedad relativa aumenta la evaporación
disminuye pues el gradiente para la transferencia disminuye,
sin embargo, ello beneficia el desarrollo de los microorganismos.
La humedad relativa podrá ser más alta
en la medida en que la temperatura sea más baja.
No obstante, esta temperatura de conservación tiene límites basado en un análisis económico así como en la posible influencia sobre el producto.
Cuando la circulación del aire aumenta las pérdidas por evaporación se incrementan lo que a su vez provoca en los productos una superficie desecada poco favorable para el desarrollo de los microorganismos.
Refrigeración.
La refrigeración consiste en la conservación
de los productos a bajas temperaturas, pero por encima
de su temperatura de congelación. De manera general,
la refrigeración se enmarca entre –1ºC
y 8ºC. De esta forma se consigue que el valor nutricional
y las características organolépticas casi
no se diferencien de las de los productos al inicio
de su almacenaje. Es por esta razón que los productos
frescos refrigerados son considerados por los consumidores
como alimentos saludables.
La refrigeración evita el crecimiento de los microorganismos termófilos y de muchos mesófilos.
No obstante, el que se logre el resultado esperado está en dependencia de otros factores, además de la temperatura y las otras condiciones de almacenaje. La vida útil de los vegetales refrigerados depende de la variedad, parte almacenada, las condiciones de su recolección y la temperatura durante su transporte, entre otras. Para los alimentos procesados depende del tipo de alimento, intensidad del procesamiento recibido (fundamentalmente sobre los microorganismos y enzimas), higiene en la elaboración y el envasado y del envase, entre otros.
En el caso de las frutas la velocidad de respiración varía con la temperatura. En las frutas de patrón climatérico se produce durante su almacenamiento un incremento brusco de su actividad respiratoria. Entre estas frutas se cuentan el aguacate, el mango y la papaya. Las frutas de patrón no climatérico no presentan el anterior comportamiento, encontrándose entre ellas la naranja, la toronja y la piña. La respiración de los vegetales es similar a la de las frutas de patrón no climatérico.
Cuando
la temperatura de algunas frutas y vegetales desciende
de un determinado valor se producen en ellos cambios
indeseables las cuales son conocidas como daños
por frío.
En los tejidos animales, al cesar el suministro de sangre
oxigenada como consecuencia del sacrificio, cesa la
respiración aeróbica y se inicia la respiración
anaeróbica mediante la cual el glucógeno
se transforma en ácido láctico provocando
una disminución del pH, iniciándose con
ello un proceso denominado rigor mortis. Como resultado
de este proceso el tejido muscular se endurece haciéndose
inextensible. Para que este proceso se desarrolle y
el producto llegue a adquirir la coloración y
textura adecuadas, el mismo debe desarrollarse en condiciones
de refrigeración para frenar el desarrollo de
los microorganismos.
La refrigeración puede aplicarse sola o en combinación con otras técnicas, tales como la irradiación, las atmósferas modificadas y controladas, el envasado en atmósferas modificadas, entre otras.
La refrigeración encuentra gran aplicación en la elaboración de comidas preparadas en los que se aplican los sistemas de cocción-enfriamiento.
Tiempo de refrigeración
La determinación del tiempo de refrigeración
constituye un elemento de importancia práctica,
ya que permite conocer el tiempo necesario para que
un producto alcance una temperatura dada en su centro
térmico partiendo de una temperatura inicial,
una temperatura del medio de enfriamiento, configuración
geométrica, tipo de envase, etc. Este resultado
puede emplearse en el cálculo de la carga por
productos correspondiente a la carga térmica.
Una vía que puede para la determinación
de este tiempo lo constituye un método gráfico.
Este se basa en gráficos para cada una de las
formas geométricas sencillas, esferas, paralelepípedos
y cilindros, donde se relacionan un factor de temperatura,
el número de Fourier que relaciona la difusividad
térmica, el tamaño del producto y el tiempo
de enfriamiento, y el número de Biot que relaciona
el coeficiente de transferencia de calor, la conductividad
y el espesor del producto.
El método antes descrito supone que la transferencia de calor es unidireccional. Cuando la transferencia de calor se desarrolla en más de una dirección, la obtención del citado tiempo conduce a series infinitas, quedando demostrada la posibilidad de limitarse solo al primero de sus términos. Para el trabajo práctico se han preparado tablas y figuras las que de manera rápida y sencilla permite determinar el tiempo de enfriamiento.
Este método se basa en la combinación de la transferencia de calor unidireccional desarrollada en figuras geométricas sencillas como la esfera, el cilindro y la esfera. Así, para un cilindro de longitud finita donde la transferencia de calor se efectúe en los sentidos radial y longitudinal, el método combina la solución del cilindro para el primero y la lámina para el segundo. En el caso de un paralelepípedo se combina las soluciones correspondientes a tres láminas.
Este último brindará resultados más precisos en la medida que la figura geométrica se acerca más a una figura regular. Se ilustra la aplicación de estos métodos a diferentes sistemas.
Características del agua
El agua es el constituyente más abundante en
la mayoría de los alimentos en estado natural
por lo que desempeña un papel esencial en la
estructura y demás caracteres de los productos
de origen vegetal y animal.
El agua presente en un alimento puede estar como agua
libre o como agua ligada. Esta última puede estar
más o menos fuertemente unida de manera compleja
a otros constituyentes. Es por ello que el estado del
agua presente en un alimento es tan importante para
su estabilidad como su contenido total, ya que de ello
dependerá su aptitud para el deterioro.
El agua constituye un disolvente para las numerosas
especies químicas que pueden difundirse y reaccionar
entre ellas. El agua también puede difundirse
y participar en diversas reacciones, especialmente las
de hidrólisis. La introducción en el agua
de distintas especies químicas en solución
o en suspensión coloidal da lugar a las denominadas
propiedades coligativas, las cuales dependen del número
de moléculas presentes. En tal sentido pueden
citarse el descenso de la presión de vapor, elevación
del punto de ebullición, descenso del punto de
congelación, descenso de la tensión superficial,
aumento de la viscosidad y gradientes de presión
osmótica a través de membranas semipermeables,
entre otras. Estas propiedades determinan el comportamiento
de los alimentos.
Las moléculas del agua en el estado sólido
están ligadas entre sí por enlaces hidrógeno,
lo que da origen a la formación de polímeros
de estructura cristalina en el que cada molécula
está unida a otras cuatro.
Los diversos agentes influyen de modo diferente sobre
la estructura del agua. Así, por ejemplo, los
electrolitos como Na+, K+, Cl-, fuertemente hidratados
en solución disminuyen el número de enlaces
de hidrógeno entre las moléculas de agua.
Las sustancias en solución capaces de formar
enlaces de hidrógeno por si mismas pueden modificar
la asociación entre las moléculas de agua
de acuerdo con su compatibilidad geométrica con
la red existente.
El agua a su vez modifica propiedades tales como la
estructura, difusión, reactividad, etc., de las
sustancias en solución.
La actividad del agua es una medida de la mayor o menor
disponibilidad del agua en los diversos alimentos, la
cual se define por el descenso de la presión
parcial del vapor del vapor de agua:
aw = pw / po
donde pw es la presión parcial del vapor de agua
del alimento y po es la presión de vapor del
agua pura a la misma temperatura.
La actividad de agua constituye una medida relativa
con respecto a un estado estándar tomado como
comparación. El estado estándar escogido
es el del agua pura al cual su actividad se toma igual
a la unidad, por lo cual la actividad de un alimento
es siempre menor que la unidad. Esto es debido a que
los especies químicas presentes disminuyen la
capacidad de vaporización del agua.
Congelación
Esta aplicación de las bajas temperaturas se
distingue porque la temperatura del alimento se reduce
por debajo de la de su punto de congelación,
producto de lo cual una fracción elevada del
agua contenida en aquel cambia de estado físico
formando cristales de hielo. Esta inmovilización
del agua en forma de hielo y el incremento en la concentración
de los solutos en el agua no congelada provoca la reducción
de la actividad del agua del alimento. Por tanto, la
conservación del alimento por esta vía
es la consecuencia de la acción combinada de
las bajas temperaturas y la disminución en su
actividad de agua.
No toda el agua presente en el alimento puede separarse
en forma de cristales como consecuencia de la congelación.
En el alimento existe una fracción del agua no
congelable a la que corresponde una actividad muy baja
(de hasta 0,3). Esta agua, la cual se encuentra fuertemente
unida a las estructuras moleculares, es denominada agua
ligada, permaneciendo sin congelar a –30ºC.
Se considera que esta agua se encuentra formando una
capa monomolecular fija a los grupos polares tales como
NH3 y COO- de las proteínas y los grupos HO-
de loa almidones, entre otros. El agua ligada representa
entre el 5 y el 10% de la masa total de agua contenida
en el alimento.
El agua de esta capa resulta muy difícil de extraer
no estando disponible para actuar como disolvente o
reactivo.
El agua libre o no ligada, por su parte, representa
la mayor parte del agua contenida en los alimentos.
No obstante, esta agua no sale espontáneamente
de los tejidos. Esta agua se encuentra en forma de geles
tanto en el interior de la célula como en los
espacios intercelulares, estando su retención
influenciada por el pH y las fuerzas iónicas.
Durante la congelación el agua es removida de
su posición normal dentro de los tejidos y convertida
en hielo. Este proceso es parcialmente revertido durante
la descongelación dando lugar a la formación
de exudado. El incremento en la concentración
de los contenidos celulares puede procesos indeseables
en los productos.
Curva de congelación.
El proceso de congelación en los alimentos es
más complejo que la congelación del agua
pura. Los alimentos al contener otros solutos disueltos
además de agua, presentan un comportamiento ante
la congelación similar al de las soluciones
La evolución de la temperatura con el tiempo
durante el proceso de congelación es denominada
curva de congelación. La curva de congelación
típica de una solución se muestra en la
siguiente figura.

Esta
curva posee las siguientes secciones:
AS: el alimento se enfría por debajo de su punto
de congelación qf inferior a 0ºC. En el
punto S, al que corresponde una temperatura inferior
al punto de congelación, el agua permanece en
estado líquido. Este subenfriamiento puede llegar
a ser de hasta 10ºC por debajo del punto de congelación.
SB: la temperatura aumenta rápidamente hasta
alcanzar el punto de congelación, pues al formarse
os cristales de hielo se libera el calor latente de
congelación a una velocidad superior a la que
este se extrae del alimento.
BC: el calor se elimina a la misma velocidad que en
las fases anteriores, eliminándose el calor latente
con la formación de hielo, permaneciendo la temperatura
prácticamente constante. El incremento de la
concentración de solutos en la fracción
de agua no congelada provoca el descenso del punto de
congelación, por lo que la temperatura disminuye
ligeramente. En esta fase es en la que se forma la mayor
parte del hielo.
CD: uno de os solutos alcanza la sobresaturación
y cristaliza. La liberación del latente correspondiente
provoca el aumento de la temperatura hasta la temperatura
eutéctica del soluto.
DE: la cristalización del agua y los solutos
continúa.
EF: la temperatura de la mezcla de agua y hielo desciende.
En realidad la curva de congelación de los alimentos
resulta algo diferente a la de las soluciones simples,
siendo esa diferenciación más marcada
en la medida en que la velocidad a la que se produce
la congelación es mayor.
Principios termodinámicos de la formación del hielo.
La temperatura de congelación de un alimento
es aquella temperatura a la que aparecen los primeros
cristales de hielo estables. La formación de
un cristal de hielo requiere primeramente de una nucleación.
Esta nucleación puede ser homogénea o
heterogénea. Esta última es la más
frecuente en el caso de los alimentos, donde los núcleos
se forman sobre partículas en suspensión
o sobre la pared celular.
La cristalización que se origina durante la congelación
de un alimento es la formación de una fase sólida
sistemáticamente organizada a partir de una solución.
El proceso de cristalización comprende las etapas
de nucleación y la de crecimiento de los cristales.
La cristalización del hielo se produce cuando
el sistema se encuentra lo suficientemente subenfriado.
El subenfriamiento es la diferencia de temperaturas
por debajo del punto inicial de congelación del
sistema. La nucleación es la combinación
de moléculas dentro de una partícula ordenada
de tamaño suficiente para sobrevivir sirviendo
a su vez de sitio para el crecimiento cristalino.
El núcleo de hielo formado constituye un embrión
de radio r en el que su energía libre de Gibbs
es debida a la contribución superficial, contraria
a la formación del cristal, y ala contribución
volumétrica, favorable a dicha formación.
Esto queda contemplado en la siguiente expresión:
DG = 4p r2 g - ((4p r3 DGv) / 3 Vm )
donde g es la energía libre superficial, DGv
es la energía libre molar asociada con el cambio
de fase fluido-sólido y Vm es el volumen molar.
Existirá un radio crítico que corresponderá
al más pequeño embrión para el
cual se produce el decremento de su energía libre
cuando crece, por lo tanto es el tamaño mínimo
del núcleo estable. La velocidad de nucleación
es altamente dependiente del subenfriamiento, el cual
actúa como la fuerza impulsora para este proceso.
Cuando se han formado los núcleos se produce
su crecimiento por adición de moléculas
en la interfase sólido-fluido. La velocidad de
cristalización del hielo queda controlada por
los procesos de transferencia de calor y masa. Las moléculas
de agua se mueven desde la fase líquida a un
sitio estable sobre la superficie del cristal. En la
cristalización del hielo, la remoción
de calor debido al cambio de fase constituye el mecanismo
determinante de todo el crecimiento de los cristales.
La duración del período de subenfriamiento
depende de las características del alimento y
de la velocidad a la que se remueve el calor. Si el
subenfriamiento resulta marcado se producirá
una gran cantidad de núcleos que originaran cristales
pequeños. Cuando la situación es contraria
a la antes descrita se producirán pocos núcleos
y con ello pocos cristales grandes.
Durante la mayor parte de la meseta de congelación
(en el tramo BC de la figura anterior) la formación
de los cristales de hielo se halla controlada por la
transferencia de calor. La velocidad de transporte de
masa controla la velocidad de crecimiento de los cristales
en el final del período de congelación
donde las soluciones remanentes se encuentran más
concentradas.
A medida que la temperatura desciende se van saturando
las diferentes sustancias disueltas producto de lo cual
cristalizan.
La temperatura a la cual el cristal de un soluto se
encuentra en equilibrio con el líquido no congelado
y los cristales de hielo, es denominada temperatura
eutéctica. Como los alimentos constituyen una
mezcla compleja de sustancias, se emplea el término
temperatura eutéctica final, el cual corresponde
a la temperatura eutéctica más baja de
los solutos del alimento. La máxima formación
de cristales de hielo es obtenida a esta temperatura.
Velocidad de congelación.
La calidad de los alimentos congelados se encuentra
influenciada por la velocidad con que se produce la
congelación. Diversas características
de calidad están relacionadas con el tamaño
de los cristales el cual es una consecuencia de la velocidad
con que se produce la congelación. El principal
efecto de la congelación sobre la calidad de
los alimentos es el daño que ocasiona en las
células el crecimiento de los cristales de hielo.
La congelación prácticamente no provoca
afectaciones desde el punto de vista nutritivo.
La resistencia de diversos tejidos animales y vegetales
a la congelación es muy diversa. Así,
las frutas y los vegetales, por ejemplo, presentan una
estructura muy rígida por lo que la formación
de los cristales de hielo puede afectarlos con mayor
facilidad que a las carnes.
La congelación de los tejidos se inicia por la
cristalización del agua en los espacios extracelulares
puesto que la concentración de solutos es menor
que en los espacios intracelulares.
Cuando la congelación es lenta la cristalización
extracelular aumenta la concentración local de
solutos lo que provoca, por ósmosis, la deshidratación
progresiva de las células. En esta situación
se formarán grandes cristales de hielo aumentando
los espacios extracelulares, mientras que las células
plasmolizadas disminuyen considerablemente su volumen.
Este desplazamiento del agua y la acción mecánica
de los cristales de hielo sobre las paredes celulares
provocan afectaciones en la textura y dan lugar a la
aparición de exudados durante la descongelación.
Cuando la congelación es rápida la cristalización
se produce casi simultáneamente en los espacios
extracelulares e intracelulares. El desplazamiento del
agua es pequeño, produciéndose un gran
número de cristales pequeños. Por todo
ello las afectaciones sobre el producto resultaran considerablemente
menores en comparación con la congelación
lenta. No obstante, velocidades de congelación
muy elevadas pueden provocar en algunos alimentos, tensiones
internas que pueden causar el agrietamiento o rotura
de sus tejidos.
Existen diversa maneras de definir la velocidad de congelación
siendo estas: el tiempo característico de congelación,
el tiempo nominal de congelación y la velocidad
media de congelación.
Modificaciones de los alimentos durante la congelación.
La congelación provoca el aumento de la concentración
de los solutos presentes. A pesar del descenso de la
temperatura, la velocidad de las reacciones aumenta,
a pesar de la disminución de la temperatura de
acuerdo con la ley de acción de masas. Este incremento
en la velocidad de las reaccione se produce entre –5ºC
y –15ºC.
Este incremento en la concentración de los solutos
provoca cambios en la viscosidad, el pH, el potencial
redox del líquido no congelado, fuerza iónica,
presión osmótica y tensión superficial,
entre otros. La acción de estos factores asociados
al efecto de la desaparición de una parte del
agua líquida, provoca cambios desfavorables en
el alimento, siendo un ejemplo de ello la agregación
de las proteínas. Estos efectos pueden ser limitados
cuando el paso a través del citado rango de temperaturas
se realiza de forma rápida. Este rango es denominado
como zona de peligro o zona crítica.
Como el volumen del hielo es superior al del agua líquida,
la congelación de los alimentos provoca una dilatación.
Esta dilatación puede variar en correspondencia
con el contenido de agua, la disposición celular,
la concentración de solutos y la temperatura
del medio de congelación.
Estas variaciones que se originan en el volumen provocan
tensiones internas de gran magnitud sobre los tejidos
lo que puede provocar desgarraduras internas (y hasta
la rotura completa de los tejidos vegetales), lo que
originan pérdida de líquido durante la
descongelación.
El efecto principal que la congelación ocasiona
sobre los alimentos es el daño que provoca en
las células el crecimiento de los cristales de
hielo. Cuando la velocidad de congelación es
lenta, los cristales de hielo crecen en los espacios
extracelulares, lo que deforma y rompe las paredes de
las células que los contactan. La presión
de vapor de los cristales de hielo es inferior a la
del interior de las células, lo que provoca la
deshidratación progresiva de las células
por ósmosis y el engrosamiento de los cristales
de hielo. De esta forma se originan grandes cristales
de hielo y el aumento de los espacios extracelulares.
Las células plasmolizadas disminuyen considerablemente
su tamaño. Esta deshidratación celular
disminuye las posibilidades de una nucleación
intracelular. La ruptura de las paredes celulares resulta
de la acción mecánica de los grandes cristales
de hielo y del encogimiento excesivo de las células.
Durante la descongelación las células
son incapaces de recuperar su forma y turgencia originales
y el alimento se reblandece y el material celular se
pierde por goteo. La expulsión de una parte del
contenido celular puede provocar el contacto entre enzimas
y sus sustratos que en ocasiones se encuentran en compartimentos
separados. Este es el caso, por ejemplo, de la polifenoloxidasa
y los polifenoles en alimentos no escaldados previamente,
lo que provoca una aceleración del pardeamiento
enzimático durante la descongelación e
incluso durante el almacenamiento.
Modificaciones de los alimentos durante el almacenamiento.
Las reacciones de deterioro constituyen afectaciones
durante el almacenaje de los productos congelados. Los
cambios químicos y bioquímicos durante
el almacenamiento en congelación son lentos.
Si las enzimas no resultan previamente inactivadas,
la rotura de la membrana celular por los cristales de
hielo puede favorecer la acción de estas. Entre
estos cambios se tienen: degradación de pigmentos,
pérdidas vitamínicas, actividad enzimática
residual y oxidación de lípidos.
La recristalización del hielo es un fenómeno
que provoca que el tamaño medio de los cristales
debido al crecimiento de los cristales de mayor tamaño
a expensas de los más pequeños, siendo
la fuerza impulsora para este fenómeno la diferencia
de energía superficial entre dos cristales en
contacto. Sin embargo, la recristalización migratoria,
la cual es la de mayor incidencia en los alimentos se
produce fundamentalmente como consecuencia de fluctuaciones
en la temperatura de almacenamiento. Cuando se incrementa
la temperatura del producto congelado se produce la
descongelación parcial de los cristales. Si después
de ello la temperatura desciende, la congelación
del agua descongelada no provoca el surgimiento de nuevos
núcleos cristalinos, sino el crecimiento de los
cristales ya existentes. Ello provoca una pérdida
de calidad en el producto similar a la que se produciría
si la descongelación hubiese sido lenta.
Tiempo de congelación.
El conocimiento del tiempo de congelación es
de gran importancia para el diseño del proceso.
Este tiempo es un dato necesario para determinar la
velocidad de refrigeración requerida en relación
con la capacidad del sistema de congelación.
La predicción del tiempo de congelación
puede basarse en métodos numéricos y en
métodos aproximados. Los primeros se basan en
la solución de la ecuación diferencial
general de energía. Los segundos, llamados también
analíticos, toman en cuenta simplificaciones
en la solución de la ecuación diferencial.
La primera solución aproximada propuesta corresponde
a la ecuación de Plank., la cual toma en consideración
una serie de suposiciones. A pesar de sus limitaciones
esta ecuación ha sido muy utilizada y muchas
de las ecuaciones desarrolladas con posterioridad se
basan en la introducción de modificaciones a
la misma.
Descongelación.
Cuando un alimento se descongela, la capa superficial
de hielo se funde formando una capa de agua líquida
cuyas propiedades térmicas son inferiores a las
del agua en estado sólido. Como consecuencia
de ello la velocidad con que se transfiere calor hacia
el interior del alimento, aumentando este efecto aislante
en la medida que la capa de alimento descongelado se
incrementa. Es por ello que la descongelación
de un alimento, para igual gradiente de temperatura,
es más lenta que su congelación.
El daño celular provocado por la congelación
lenta y la recristalización originan la pérdida
de componentes celulares, lo que se manifiesta como
un exudado en el que se pierden diversos compuestos
de valor nutricional.
La descongelación debe ser concebida de manera
que resulten mínimos los siguientes fenómenos:
crecimiento microbiano, pérdida de líquido,
pérdidas por deshidratación y pérdidas
por reacciones de deterioro.
La descongelación suele efectuarse a una temperatura
ligeramente superior a la del punto de descongelación.
Como se indicó con antelación, el mantenimiento
prolongado del producto a temperaturas ligeramente inferiores
a 0ºC resulta desfavorable pues el producto queda
expuesto a concentraciones relativamente altas de solutos
y se favorece el desarrollo de microorganismos psicrófilos.
| Pirógenos y purificación de agua |
¿Qué son los pirógenos?
El descubrimiento de que la inyección de soluciones acuosas a un paciente podía causar fiebre, data de 1876.
Los agentes responsables de este incremento en la temperatura fueron llamados "pirógenos". Más adelante se descubrió que varias sustancias presentes en el agua podían causar efectos pirogénicos.
Los pirógenos más comunes son endotoxinas (ET), por ejemplo lipo-poliscáridos (LPS) que provienen de fragmentos de la pared celular de bacterias Gram-negativas.
Efectos fisiológicos de los pirógenos
en humanos
Se ha observado cierta diversidad de efectos, así como una dependencia de los mismos a la dosis administrada.
En general los pirógenos elevan los niveles de citosinas inflamatorias circulantes, seguido de eventos clínicamente relevantes como fiebre, hipotensión, linfopenia, neutrofilia, niveles elevados de cortisol de plasma y proteínas de fase aguda.
Bajas dosis de pirógenos inducen reacciones inflamatorias, sin síntomas clínicamente significativos.
Dosis moderadas de pirógenos inducen fiebre y cambios significativos en la composición del plasma.
La administración de altas dosis de pirógenos puede llevar a choques sépticos, caracterizados por una disfunción cardiovascular, incluyendo la depresión y dilatación del miocardio, la vasodilatación, vasoconstricción, disfunción del endotelio y disfunción de órganos (riñón, hígado, pulmones y cerebro) seguido de la falla de múltiples órganos y muerte.
Las células endoteliales juegan un rol muy importante en la regulación de la hemostasis manteniendo una barrera antitrombótica. El daño celular de las células del endotelio debido a endotoxinas es una implicación de la patogénesis de los choques sépticos, dado que estas células cambian como respuesta al estímulo pirogénico y desarrollan propiedades protrombóticas (alterando la regulación de la trombomodulina, la adherencia de leucocitos y la proliferación y reparación de si mismas, entre otras funciones importantes). La información disponible sugiere que los LPS causan daños irreversibles al endotelio.
Adicionalmente,
la introducción intravenosa de LPS en humanos
sanos suprimió la respuesta de la citosina en
ciertos experimentos in vitro que confirmaron que la
síntesis reducida de citosina no fue debida a
la tolerancia de la ET, sino a una verdadera reacción
de supresión inmunológica.
Pirógenos y aplicaciones de laboratorio:
En vista de que los niveles de pirógenos en agua pueden variar dramáticamente y de que su presencia puede afectar los resultados de experimentos bioquímicos y biológicos (además de los mencionados efectos en pacientes), se han establecido niveles máximos aceptables para contaminantes pirogénicos en agua de laboratorio en estándares ASTM relativos a agua purificada para aplicaciones de laboratorio.
En algunos casos, incluso niveles pequeños de pirógenos pueden alterar dramáticamente los resultados de pruebas biológicas. Este impacto negativo de los pirógenos en agua ha sido demostrado en varios experimentos científicos:
Ø
Cultivo de células de mamíferos:
Debido a su naturaleza, las endotoxinas interactúan
con las membranas celulares y tienen efectos mayúsculos
en las funciones y crecimiento celular. Estos efectos
pueden ser causados por la inserción de LPS en
la membrana celular, su adhesión a receptores
celulares o a proteínas solubles. Ha sido demostrado
que el uso de agua libre de pirógenos en los
medios para cultivo celular optimiza la viabilidad celular
y su crecimiento.
Ø
Fertilización in vitro:
El uso de agua ultrapura, libre de pirógenos
en la preparación de medios y buffers con lleva
un mejor desarrollo del embrión y mayores tasas
de fertilización.
Ø
Electroforesis:
El agua utilizada para la preparación de reactivos
y el enjuague del equipo debe estar libre de pirógenos
y otras sustancias orgánicas que podrían
afectar adversamente la polimerización de geles
o bien la precisión del enfoque isoeléctrico,
con lo que pondrían en riesgo la precisión
y reproducibilidad de resultados experimientales
Ø
Biología molecular:
Técnicas experimentales sensibles, como la PCR,
clonación o producción de anticuerpos
monoclonales, requieren del uso de agua ultrapura y
libre de contaminantes inorgánicos y orgánicos
(como pirógenos y ácidos nucléicos).
"Reactividad" y estructura de los
pirógenos
Los LPS tienen dos partes principales: una cadena polisacárida hidrofílica con regiones antigénicas, y un grupo lípido hidrofóbico. Dado que la longitud de la cadena polisacárida es variable, el peso molecular de los LPS en sus formas más comunes va de 5,000 a 25,000 daltons.
Estas moléculas son muy estables y pueden soportar temperaturas de 120°C por periodos de hasta 3 horas. También son bastante insensibles a cambios de pH, por lo que se requieren altas concentraciones de ácidos o bases para destruiras en un periodo razonable.
En
agua, las moléculas de LPS pueden formar agregados
de diferentes tamaños, dependiendo de las condiciones
del medio:
Ø En presencia de surfactantes, las ET se
rompen en monómeros con pesos moleculares de
entre 5,000 y 25,000 Da.
Ø En disoluciones que contienen cationes monovalentes o divalentes, los LPS forman micelas de alto peso molecular (mayor de 300,000 Da) con cadenas de polisacárido hidrofílicas en la superficie de cada micela
Ø En agua ultrapura, de alta resistividad, se forman incluso agregados mayores, permitiendo la remoción eficiente de los LPS por membranas de ósmosis inversa y ultrafiltración.
Medición de Pirógenos en Agua
En un inicio, la presencia de pirógenos en agua y disoluciones acuosas se probaba inyectando la disolución problema a conejos y esperando para observar si se presentaban signos de fiebre. Desde entonces, se han desarrollado métodos más sensibles, particularmente gracias al descubrimiento de que una fracción de la sangre del cangrejo , llamada lisato de limulus amebocita (conocida como LAL por su nombre en inglés: Limulus amebocyte lysate) reacciona con los LPS como agente coagulante.
Hoy en día un método cinético turbidimétrico LAL sensible, ofrece un límite de detección de 0.001 EU/mL.
Producción de agua ultrapura apirogénica:
Dos métodos comunes para producir agua libre de pirógenos son la ósmosis inversa y la ultra filtración (UF).
Para la ultra filtración se requiere de una membrana con un límite de peso molecular nominal (NMWL de su nombre en inglés) suficientemente bajo para lograr la remoción eficiente de endotoxinas.
Las membranas de polisulfona de fibra hueca son compatibles con valores altos de pH y como resultado, pueden ser sanitizadas con NaOH, el único agente limpiador que destruye eficientemente a los pirógenos a través de una reacción de hidrólisis. Estas membranas tienen un NMWL de 5,000 Da, lo que en condiciones normales permite una remoción eficiente de endotoxinas. Experimentos han demostrado que un cartucho de UF con este tipo de membranas usado adecuadamente puede reducir niveles de 40,00 EU/ml de ET en 100,000 veces.
Problemas existentes y reflexiones recientes
Cada vez existen más estudios que confirman que los LPS son sumamente heterogéneos y su tamaño varía en función de las condiciones, por lo que el rango completo de su peso molecular está entre <1,000 Da y varios millones de Da. Esta información incrementa la incertidumbre en el desarrollo de métodos efectivos para remover LPS y hace que sea importante hacer las siguientes reflexiones:
Entre los LPS, algunos que se encuentran comúnmente tienen un radio de Stokes menor que el de la endotoxina purificada, que es la que se utiliza típicamente para calificar los filtros.
En el experimento de introducción intravenosa de LPS en humanos sanos (mencionado anteriormente) la síntesis de citosina en monocitos no regresó a sus niveles normales de control ni siquiera en 24 horas, que fue la duración del experimiento. Esta observación es sumamente interesante dado lo pequeño de la dosis de LPS usada (3 ng/kg, o bien 30 EU/kg de peso corporal), así como el hecho de que el estándar actual de endotoxina para liberación de lotes farmacéuticos parenterales es de 350 EU/dosis.
De este y otros estudios se desprende la posibilidad de que farmacéuticos que cumplan con los estándares de pirogenicidad actuales, sean inmunosupresivos.
Debe considerarse que aún en ausencia de fiebre, ocurren reacciones inflamatorias, lo que hace incluso más importante monitorear estas reacciones a nivel celular.
Una
población muy expuesta a este riesgo es la conformada
por pacientes en terapias de remplazo, por ejemplo hemofílicos
o diabéticos. Otro grupo de pacientes en riesgo
incluye gente en traumas severos, por ejemplo: en choque
séptico.
Una anécdota muy ilustrativa sobre la necesidad y deseos de obtener resultados analíticos en la industria química es una conversación que tuve hace algún tiempo con un vendedor de instrumentos en América Latina. Esta persona me relató sus experiencias al tratar de vender sus equipos analíticos y en sus propias palabras me dijo: los clientes en realidad no desean comprar instrumentos, lo que quieren es comprar los análisis.
Desde hace aproximadamente una década ha crecido en popularidad la idea de no solamente "comprar o contratar" servicios analíticos, sino también el delegar o contratar una gran variedad de las actividades de producción, desarrollo y control en muchas empresas químicas. El término comúnmente empleado para describir esta actividad es (en ingles) "outsourcing", o dicho en castellano, "tercerizar, emplear o empleando fuentes y recursos externos". Esta tendencia es hoy día muy generalizada y no es exclusiva de empresas grandes o pequeñas, privadas o publicas, químicas, farmacéuticas o biotecnológicas. De hecho este "modus operandi" es una norma firmemente establecida en el caso de las industrias farmacéuticas y agroquímicas. La popularidad de este modo de operaciones es tan prevalente que en la actualidad han surgido las llamadas "empresas virtuales". El término "virtual" denota el hecho de no tener producción, formulación o distribución propia, limitándose primordialmente a mantener una base de propiedad intelectual y de investigación. En forma general las empresas virtuales también mantienen una organización directiva y de ventas.
Los llamados "Laboratorios de Servicios Analíticos" han existido por mucho tiempo proporcionando la posibilidad de analizar muestras y también prestando otros servicios similares bajo contrato. Es claro que estos laboratorios ofrecen primordialmente dos elementos atractivos, conveniencia y experiencia profesional, y su empleo o contratación puede ahorrar tiempo y costos a la industria. En el área latinoamericana es también común el emplear los recursos y personal de universidades y centros de educación superior para estos propósitos. En esta ocasión deseo discutir este tipo de alternativas, en sus modalidades, ventajas y limitaciones, presentando el punto de vista de la industria química.
Todo tipo de industria necesita generar resultados analíticos para establecer controles sobre procesos y productos. El obtener dichos resultados mediante personal y recursos propios es la opción más apropiada para las industrias que desean mantener el control, confidencialidad y confiabilidad de los resultados. Esta opción también permite mantener un control estrecho sobre los estudios y documentos relacionados y garantiza en mucho la obtención de resultados al momento que son necesarios. Por otro lado es también válido agregar, que las industrias que operan de este modo tendrán ventajas competitivas al desarrollar y establecer recursos propios (materiales y humanos). Si esta alternativa no es posible o deseable por algún motivo, la opción de contratar a un laboratorio de servicios puede ser deseable, pero es recomendable tener en cuenta las consideraciones presentadas en este editorial.
La conveniencia de los laboratorios de servicio es muy evidente en casos donde la necesidad por cubrir es relacionada a una necesidad ocasional y de poco volumen en termino de muestras. Esta situación es aún más ventajosa para la industria cuando los análisis por realizar son los llamados de "rutina",o dicho de otra forma, cuando los análisis se realizan siguiendo métodos bien establecidos y ampliamente comprobados. Casos de este tipo son las normas ASTM, los métodos descritos en la Farmacopea, y los de la EPA (Environmental Protection Agency). En estos casos, es frecuente que los laboratorios externos cuenten con experiencia considerable, o bien que puedan adquirirla fácilmente en situaciones nuevas. Un caso similar es también aquel donde el cliente (industria química) proporciona el método y el laboratorio solamente necesita aplicarlo al análisis. Mi recomendación en estas situaciones es tener cuidado con el uso de un método no formalmente transferido, en particular cuando resulta necesario introducir algunos cambios no específicamente descritos en los procedimientos. Idealmente, todo método debe emplearse solamente para los propósitos y muestras para los cuales fue originalmente desarrollado.
Una situación más complicada que el caso anterior es aquella donde existe la necesidad de desarrollar y validar un método analítico. Estas circunstancias requieren de más experiencia y habilidad de parte del personal del laboratorio de servicio y un nivel de conocimientos más profundos en el manejo de la instrumentación. Muchos laboratorios de servicios dedicados primordialmente a los análisis de rutina, no cuentan con los recursos, personal y experiencia requerida para desarrollar, validar, y transferir métodos. No es raro también el que el cliente si bien entiende la necesidad de desarrollar el método y de generar resultados, suele no estar muy enterado de los requerimientos que el método debe cumplir para ser de utilidad real en los propósitos finales del problema. En estas situaciones, es crítico que exista un nivel de entendimiento y comunicación muy estrecho entre el cliente de la industria y el laboratorio. Mis recomendaciones a este punto son delinear claramente las responsabilidades de ambas partes y el trabajo por desarrollar, y acordar claramente las características que el método debe cumplir. También conviene recordar que con ciertas excepciones, debido a la falta de familiaridad con los procesos químicos y los problemas industriales, los centros de educación superior generalmente no cuentan con la experiencia y conocimientos necesarios para satisfacer adecuadamente el desarrollo de métodos usualmente requeridos en la industria.
Otro tipo de problema frecuente en la industria química es aquel donde se requiere de un estudio completo. Estos pueden ser por ejemplo, de degradación de pesticidas en el medio ambiente, de estabilidad y metabolización de medicamentos, de determinación de compuestos volátiles que causan problemas de olor, etc. Aquí el nivel de conocimientos, experiencia y especialización que se requiere de los laboratorios es muy alto, y obviamente, el costo involucrado en estos servicios puede ser sumamente elevado. Sin embargo desde el punto de vista industrial la relación costo / beneficio puede ser ventajosa y representar un uso efectivo de recursos económicos en la resolución de problemas.
Al igual que todos los químicos dedicado a la química analítica, los laboratorios que prestan estos servicios necesitan mantener un nivel alto de credibilidad y prestigio, por ello, estas organizaciones generalmente invierten mucho esfuerzo en obtener certificaciones de tipo ISO, y registros con organismos oficiales que avalan los servicios ofrecidos. Si bien estas certificaciones indican un cierto nivel de dedicación, calidad y cuidado en el trabajo que estos laboratorios desarrollan, no constituyen un indicador absoluto. Desde el punto de vista del cliente de la industria química, las recomendaciones descritas a continuación, pueden ayudar a establecer una base sólida de entendimiento entre cliente y laboratorio, y así aumentar la posibilidad de satisfacción mutua en la contratación de servicios analíticos:
En esta columna de artículos sobre Química Analítica el Dr. Esquivel discute muchos tópicos y problemas asociados a su especialidad. Si tiene algún comentario, sugerencia o preguntas específicas sobre algún problema, si desea contactar al autor o le interesa que se aborde algún tema en particular, favor de dejarnos sus comentarios o datos haciendo clic aquí.
Información sobre el Autor. - El Dr. J. Benjamín Esquivel H. ha trabajado como investigador durante 21 años en laboratorios industriales de análisis químicos. Así mismo ha ocupado posiciones académicas y con empresas fabricantes de instrumentación. Su especialidad profesional es el campo de las separaciones cromatográficas y la espectroscopia. Es conferencista frecuente en congresos internacionales donde imparte cursos de cromatografía y charlas de sesiones plenarias.
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