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25-Mayo-2006
El 27 de marzo pasado, un limpiador de baño llamado Magic Nano salió a la venta en Alemania. A los tres días fue retirado del mercado, después que más de 80 personas reportaron severos problemas respiratorios y seis fueron hospitalizadas con fluido en los pulmones. Una falla de estas críticas es que los problemas respiratorios fueron notados sólo con la forma en aerosol del producto. No se detectó ninguno con el mismo fluido en botella. Jürgen Kundke, del Instituto de Evaluación de Riesgos, grupo gubernamental radicado en Berlín que informa sobre protección a la salud del consumidor, señaló que hace varios años un producto suizo, que no se comercializó bajo una etiqueta de nanotecnología, causó efectos respiratorios similares. Otro problema de culpar a la nanotecnología es que Kleinmann, el fabricante, con sede en Sonnenbühl, Alemania, también produce una variedad de otros productos, como un limpiador de persianas que contiene la misma tecnología, y no han dañado a nadie. Neil McClelland, vocero de Kleinmann en Gran Bretaña, comentó que hasta ahora los indicios son de que la culpa es del líquido anticorrosivo que contiene el envase, el cual es el único artículo de la línea Magic Nano que la empresa no produce: viene de un proveedor de Munich, llamado Hago, que también realizó pruebas. El 10 de abril, representantes de Kleinmann se reunieron con científicos en Berlín para informarles de los ingredientes del Magic Nano. El producto del aerosol recibió también el visto bueno de la instancia alemana de protección al consumidor poco antes de esa reunión. Los reguladores han sido lentos en emitir lineamientos, pese a solicitudes formuladas en Europa y América. El problema es que los científicos del gobierno tampoco están seguros de qué pruebas podrían necesitarse. El mercado actual para nanopartículas es pequeño, pero los analistas predicen que tendrá un valor de casi dos mil mdd el próximo año. Algunas de las compañías más grandes del mundo (DuPont, BASF, L'Oreal, Hewlett-Packard, Mitsubishi, Toyota, Unilever, Kraft e IBM), así como algunas de las más pequeñas (NanoProducts, Naphase, Altair) están impulsando la investigación sobre nanomateriales y nanoproductos. El impacto potencial de las nanopartículas en el ambiente y en la salud humana es enorme. Aunque los datos sobre la toxicidad de las nanopartículas son muy escasos, hay cantidad de productos que las contienen a disposición del consumidor, sobre todo alimentos, cosméticos y bloqueadores de sol. La verdad simple es que las nuevas tecnologías no pueden resolver viejas injusticias. La tecnología no puede sustituir la falta de políticas sociales
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