El complejo que la multinacional
química estadounidense Dow posee en Tarragona está en racha.
No sólo acaban de nombrar a su director general de producción,
el reusense Antón Valero, como presidente para España y Portugal
sino que, en breve, contará con la primera planta de fibras elásticas
de todo el grupo y, según se dio a conocer ayer, ha sido escogido para
construir una nueva fábrica de plásticos especiales de polietileno
que costará 200 millones de euros y empleará una media de 300
personas durante su construcción.
El presidente del negocio de poliolefinas de la compañía, Romeo
Kreinberg, ya lo dejó entrever el pasado mes de octubre durante el
acto de colocación de la primera piedra de la futura planta de fibras
elásticas, que debe estar lista en septiembre de este año y
generará unos 40 puestos de trabajo directos y más de 80 indirectos.
"El nuevo centro de producción será el primer paso para
consolidar el complejo de Tarragona como un complejo de alta tecnología",
afirmó Kreinberg ese día ante las autoridades presentes, entre
ellas, el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.
En su mente estaba el
proyecto anunciado ayer: la construcción de una planta de plásticos
especiales de polietileno que poco tiene que ver con la de fibras elásticas
que ya se está construyendo, pero que, según explicó
ayer al Diari, Antón Valero, nuevo presidente de Dow Ibérica,
sí que comparten algo, que ambas utilizarán las últimas
tecnologías disponibles en el grupo y comportarán la contratación
de más técnicos
dedicados a actividades de investigación, desarrollo e innovación
(I+D+I). O lo que es lo mismo: encajarán perfectamente con el nuevo
modelo productivo que se quiere impulsar desde el Govern en Catalunya para
evitar la pérdida de competitividad frente a otros mercados con mano
de obra mucho más barata como los países del este de Europa
y Asia y que, en los últimos meses se ha traducido en el anuncio de
diversos cierres de empresas (como el de Samsung en Palausolità-i-Plegamans
o el de Philips en La Garriga).
Por lo demás, ambos
proyectos son muy diferentes. Mientras la nueva unidad de producción
de fibras elásticas es la primera que poseerá el grupo -que,
por tanto, se estrena en un negocio, el textil, en el que no había
trabajado hasta ahora-, la anunciada ayer está relacionada con una
de las principales actividades de la multinacional, la producción de
plásticos. Los desembolsos previstos tampoco son comparables. Si en
el primer caso ascenderá a 33 millones, en el de la planta de polietileno,
alcanzará los 200 millones.
En todo caso, se tratará
de inversiones comparables a las efectuadas entre 1990 y 1996, periodo en
que se amplió el crácker y se pusieron en marcha la planta Primacor
(dedicada a la producción de un copolímero de etileno y ácido
acrílico utilizado como material sellante en el embalaje de alimentos),
el segundo tren de polioles (empleados como base para pinturas) y la central
de cogeneración. Además, ponen fin a una etapa de vacas flacas,
no sólo en Dow -que durante los últimos años ha recortado
notablemente sus gastos y personal para asumir la compra de la empresa Union
Carbide-, sino también la industria química de la provincia,
que después de los grandes desembolsos anunciados a finales de los
noventa, habían frenado sus inversiones.
La intención es
comenzar las obras de esta nueva factoría entre agosto y septiembre
y que la nueva instalación pueda entrar en funcionamiento el segundo
trimestre de 2006 con 36 empleados, una cifra muy inferior a las 300 personas
que se estima que trabajarán en la construcción de media y que,
en algún momento puntual, podría llegar a superar las 800 personas.
Dow Chemical Ibérica
se instaló en Tarragona en 1967, meses después de que se tomara
la decisión de ubicar una refinería en La Pobla de Mafumet.
Hoy la multinacional, que es el segundo mayor grupo químico de Estados
Unidos después de Dupont, cuenta con más de 400 personas trabajando
en sus instalaciones en los polígonos norte y sur, donde suma seis
centros de producción.
Éstas no son, sin
embargo, las únicas instalaciones que tiene Dow en España. La
empresa mueve alrededor de 33.000 millones de dólares anuales, emplea
a 46.000 personas en todo el mundo y posee centros de producción en
más de treinta países. La multinacional cuenta en España
con otras tres filiales: Dow Agrosciences Ibérica, Dow Automotive y
Dow Corning Ibérica.