a de Diputados solicitará al Ejecutivo federal instrumentar diversas normas oficiales de calidad que eviten la competencia desleal contra productos agropecuarios mexicanos por parte de importaciones, como una medida adicional en el marco del llamado ""blindaje agropecuario"" que a pesar de haber sido anunciado, aún no se pone en marcha.
Esta medida obligaría a que productos importados como la leche, quesos, carnes, embutidos, pollo y pavo, entre otros, tuvieran en su envase o envoltura la fecha de empaque y caducidad, que productos químicos o transgénicos contienen y si no se trata de un producto que no es de origen animal o vegetal.
La Comisión de Desarrollo Rural de la Cámara Baja presentará un acuerdo para solicitar a la SE publicar diversas normas oficiales, ya que actualmente ingresan infinidad de productos que se venden engañosamente como leche o jamón, cuando en realidad son sustitutos. (Reportero: Jorge Teherán)
10-Junio-2003
Fertinal, asunto que huele mal
  Fuente: Intélite
trito se ha armado entre la empresa de seguros ING Comercial América, que dirige Rubén de la Torre, y la empresa Agroindustrias del Balsas, conocida como Fertinal, que preside Favio Massimo Covarrubias Piffer, con el fin de colocar como jamón del emparedado a varios bancos e instituciones financieras de desarrollo mexicanas.
Este teatrito es para llevar a la quiebra a un monopolio de la fabricación de fertilizantes en el país, como es Fertinal, que es la sucesora de Fertimex, compañía que fue privatizada a precio de regalo a favor de Covarrubias, por la administración de Carlos Salinas de Gortari.
Esta empresa, tiene aún su centro de operaciones en Baja California Sur, donde es la productora de fertilizantes con fuertes deudas con Bank of America y el Nissiho Iwai, IPAB, Bancomext, SHCP y Pemex, entre otros más, desde el inicio de sus operaciones como empresa privada.
Sin salir en defensa del grupo holandés que en las Américas es dirigida por Fred Hubbell, presidente del Comité Ejecutivo de las Américas, y que dirige en la región Yves Brouillette y en el país cuenta como director ejecutivo de ING a Hugo Bosoni, así como en la dirección general de ING Comercial América Seguros con Rubén de la Torre, es importante platicar sobre varios aspectos que busca el grupo de Covarrubias para salvar los compromisos que tiene.
En agosto del año pasado, por el delito de fraude y asociación ilícita cometidos en perjuicio de la firma Fertinal, un juez ordenó la captura del director jurídico de la compañía ING Comercial América Gerardo Trigueros bajo la acusación de un presunto fraude superior a 84 mdd y asociación ilícita en contra del Grupo Fertinal. Ambos salieron en libertad, luego del pago de 25 mdd de fianza. Esta fue cubierta por ING Comercial América con cargo a sus finanzas.
Otros actores:
Adrián Páez director general de ING
Alejandro Olvera Martínez, director administrativo de ING
Rodolfo Ramos Menchaca, quien fue director jurídico de Fertinal
Los aditivos alimentarios que normalmente se añaden a los alimentos en Europa incluyen:
Aditivos que mantienen la frescura e impiden el deterioro
Algunos aditivos alimentarios ayudan a mantener los alimentos frescos y saludables. Contribuyen a que dichos alimentos se puedan conservar durante más tiempo, protegiéndolos contra el deterioro provocado por la oxidación o los microorganismos. Se pueden dividir en dos categorías según cual sea su función principal.
Antioxidantes
Evitan la oxidación de los alimentos e impiden el enranciamiento y la decoloración. Se utilizan en productos horneados, cereales, grasas y aceites, y en aderezos para ensaladas. Los principales antioxidantes liposolubles son:
Tocoferoles (E306-309), BHA (Butilhidroxianisol ó E320) y BHT (Butilhidroxitoluol ó E321) -evitan que las grasas alimenticias, los aceites vegetales y los aderezos para ensaladas se pongan rancios.
Ácido ascórbico (E300) y ácido cítrico (E330) - conservan el color de las frutas y verduras recién cortadas
Conservantes
Limitan, retardan o previenen la proliferación de microorganismos (p. Ej. bacterias, levadura, moho) que están presentes en los alimentos o acceden a ellos, y evitan que se deterioren o se vuelvan tóxicos. Se emplean en los productos horneados, el vino, el queso, las carnes curadas, los zumos de frutas y la margarina, entre otros. Algunos ejemplos son:
El dióxido de azufre y los sulfitos (E220-228) - ayudan a evitar los cambios de color en frutas y verduras secas. Los sulfitos también inhiben la proliferación de bacterias en el vino y en los alimentos fermentados, en algunos aperitivos y en productos horneados. Tienen además propiedades antioxidantes.
Propionato cálcico (E282) - evita que salga moho en el pan y en alimentos horneados.
Nitratos y nitritos (sales potásicas y sódicas) (E249-252) - se utilizan como conservantes en el procesamiento de carnes, como el jamón y las salchichas de frankfurt, para garantizar la seguridad de los productos e inhibir el crecimiento de la bacteria botulínica.
Aditivos que aumentan o potencian cualidades sensoriales
Los aditivos también se utilizan para conferir ciertas características a los alimentos, que mejoran su textura y facilitan su procesamiento. Algunos ejemplos son:
Modificadores de sabor y textura
Ejemplos:
Emulsionantes y estabilizantes - Estos aditivos alimentarios se emplean para mantener la consistencia de la textura y evitar que se disgreguen los ingredientes en productos como la margarina, las pastas para untar bajas en grasa, los helados, los aderezos para ensaladas y la mayonesa. Hay muchas versiones bajas en grasas o bajas en calorías de alimentos comunes que dependen de esta tecnología. Cualquier proceso que requiera mezclar ingredientes, que normalmente no se mezclarían, como la grasa y el agua, requiere emulsionantes y estabilizantes que confieran y mantengan la consistencia deseada en dichos alimentos. Entre otros ejemplos están la lecitina, los monoglicéridos y los diglicéridos.
Espesantes - Estas sustancias ayudan a incrementar la viscosidad de los alimentos. Se añaden a alimentos como los aderezos de ensaladas y los batidos de leche. Frecuentemente se utilizan como espesantes sustancias naturales como la gelatina o la pectina.
Edulcorantes - tanto los edulcorantes 'de carga' como los edulcorantes 'intensos' confieren un sabor dulce a los alimentos y se utilizan en productos bajos en calorías, como los productos para diabéticos. Los edulcorantes intensos como el acesulfamo K (E950), el aspartamo (E951) y la sacarina (E954) son , respectivamente, 130-200, 200 y 300-500 veces más dulces que el azúcar - y tienen cero calorías. La Taumatina (E957), que es una proteína edulcorante natural que se extrae de la fruta de la planta Thaumatococcus danielli, es 2500 veces más dulce que el azúcar y se utiliza en cantidades muy pequeñas, por sus propiedades aromatizantes. Los edulcorantes de carga, incluidos el sorbitol (E420), la isomaltosa (E953) y el maltitol (E965) se pueden incorporar en edulcorantes de mesa y en alimentos bajos en calorías, para aportar volumen y sabor. Estas sustancias tienen un valor calórico reducido, y aportan 2,4 kcal/gram en comparación con las 4 kcal/gram de otros carbohidratos..
Potenciadores del sabor - Probablemente el más conocido es el glutamato monosódico (MSG; E621), que se emplea para realzar y potenciar el sabor de los alimentos a los que se añade. Se utiliza principalmente en productos salados y en una gran variedad de platos orientales.
Otros: - Además de los mencionados anteriormente, este grupo incluye acidulzantes, correctores de la acidez (que se usan para controlar la acidez y la alcalinidad de varios tipos de productos alimenticios), antiaglomerantes (que se usan para que los polvos queden sueltos), antiespumantes (que reducen la formación de espumas, p. Ej. cuando se hierven mermeladas), gases de envasado (que se usan en ciertos tipos de envases herméticos para carne, pescado, marisco, verduras y ensaladas precocinadas, que se pueden encontrar en la zona de refrigerados), etc.
Colorantes
El color es una de las cualidades sensoriales más importantes y nos influye a la hora de aceptar o rechazar algunos alimentos. Aunque el hecho de añadir color pueda parecer meramente cosmético, no hay duda de que el color es importante en la percepción que el consumidor tiene de los alimentos, y frecuentemente se asocia a un sabor específico y a la intensidad de dicho sabor. Los colorantes se emplean en los alimentos para añadir o restaurar color, con el objetivo de mejorar su aspecto visual y poder dar respuesta a las expectativas del consumidor. Por ejemplo, cuando se procesan guisantes y se preparan mermeladas, se pueden dar pérdidas de color, que se compensan con colorantes alimenticios. Algunos colorantes se utilizan únicamente para mejorar el aspecto visual en pasteles y productos de repostería. Sin embargo, es inadmisible la utilización de colorantes para ocultar o disimular que un producto es de una calidad inferior.
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Los antioxidantes están presentes en muchos productos alimentarios. Todos, en algún momento, hemos oído hablar de ellos o los hemos visto enumerados como aditivos en los envases de los alimentos. ¿Qué efecto tienen sobre los alimentos? Y, ¿por qué tienen un papel tan importante en muchos productos?
En nuestro último número, introdujimos el tema de los conservantes, utilizados para evitar el deterioro de los alimentos por causas biológicas o microbianas. Esta vez vamos a centrarnos en los aditivos que protegen los alimentos de la oxidación. La oxidación es un proceso químico que, en la mayoría de los casos, ocurre debido a la exposición al aire (oxígeno), o a los efectos del calor o la luz.
Los antioxidantes desempeñan un papel fundamental garantizando que los alimentos mantengan su sabor y su color, y puedan consumirse durante más tiempo. Su uso resulta especialmente útil para evitar la oxidación de las grasas y los productos que las contienen. Cuando los antioxidantes se añaden a la grasa o aceite, se retrasa el comienzo de las últimas etapas de la autooxidación, cuando la ranciedad –el desarrollo de olores y sabores desagradables– se hace evidente. Otra función relevante es que ciertas vitaminas y algunos aminoácidos se destruyen con facilidad debido a la exposición al aire, y los antioxidantes sirven para protegerlos. Asimismo, contribuyen a retrasar la decoloración de las frutas y verduras.
Antioxidantes naturales
Por ejemplo, un modo sencillo de evitar que las manzanas se pongan marrones es rociarlas con un poco de zumo de limón. El ácido ascórbico (vitamina C) presente en muchos cítricos es un antioxidante natural, de ahí su frecuente uso en la producción de alimentos (E 300-E 302). La vitamina C y sus distintas sales se añaden a refrescos, mermeladas, jamón, leche condensada y embutidos, para su protección.
Otros antioxidantes naturales son los tocoferoles (E 306-E 309), pertenecientes a la familia de la vitamina E. Se encuentran fundamentalmente en los frutos secos, las semillas de girasol y los brotes de soja y maíz, y se utilizan esencialmente para conservar aceites vegetales, margarina y productos derivados del cacao.
Dado que ambos compuestos son antioxidantes muy populares y su demanda no puede ser totalmente satisfecha mediante fuentes naturales, hace tiempo que el ácido ascórbico y los tocoferoles se producen artificialmente. Hoy en día se puede copiar la estructura molecular de estos compuestos con tal precisión que no hay diferencias en la estructura ni en los efectos de la copia. Esto significa que estas sustancias “idénticas a las naturales” son en esencia iguales que las originales.
Antioxidantes artificiales
Además de los antioxidantes naturales, también se utilizan antioxidantes artificiales. Entre ellos, los más importantes pertenecen al grupo de los galatos (E 310-E 312). Dichas sustancias se añaden principalmente a los aceites vegetales y la margarina para evitar que se pongan rancios y preservar su sabor.
Otras dos sustancias que no pertenecen a ninguno de los grupos anteriores son el BHA (butilhidroxianisol, E320) y el BHT (butilhidroxitolueno, E321).
Ejemplos de los antioxidantes más utilizados en la UE:
Refrescos, mermeladas, leche condensada, embutidos, etc.
E 304
Palmitato de ascorbilo
Embutidos, caldo de pollo, etc.
E 306-309
Tocoferoles
Aceites vegetales.
E 310
E 311
Galatos
Grasas y aceites para fabricación profesional, aceites y grasas para freír, condimentos, sopas deshidratadas, chicle, etc.
E 320
E 321
Butilhidroxianisol (BHA)
Butilhidroxitolueno (BHT)
Caramelos, pasas, queso fundido, mantequilla de cacahuetes, sopas instantáneas, etc.
Legislación
Aunque las vitaminas C y E tienen propiedades beneficiosas para nuestro organismo, se imponen límites oficiales para su utilización con fines antioxidantes en los productos alimentarios. Como cualquier aditivo alimentario, los antioxidantes están sujetos a una estricta legislación de la UE que regula su autorización, uso y etiquetado: la Directiva 95/2/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de febrero de 1995 relativa a aditivos alimentarios distintos de los colorantes y edulcorantes. Esta reglamentación exige que todos los antioxidantes añadidos, al igual que los demás aditivos alimentarios, aparezcan mencionados en el envase clasificados por categorías (antioxidante, conservante, colorante, etc.) y con su nombre o número E.
La búsqueda de nuevas sustancias
Con el fin de aumentar el ámbito de acción de los antioxidantes naturales, se están realizando esfuerzos para obtener nuevas sustancias vegetales. Hasta ahora, estos han resultado bastante infructuosos ya que las sustancias naturales a menudo presentan otras características menos deseables. Los científicos han observado varias sustancias vegetales presentes en la salvia y el romero que son antioxidantes eficaces. Sin embargo, existen dos aspectos fundamentales que siempre hay que tener en cuenta en la producción de alimentos. En primer lugar, las sustancias naturales no siempre son seguras para la salud humana; en segundo lugar, las sustancias naturales de origen vegetal suelen tener un sabor propio fuerte y característico. Éste es el motivo de que las sustancias recién descubiertas no siempre se utilicen para producir alimentos. En cualquier caso, dichas sustancias deberán ser sometidas a rigurosos análisis para evaluar su seguridad, tal y como se estipula en la legislación sobre aditivos y nuevos alimentos.
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La
principal causa de deterioro de los alimentos es el
ataque por diferentes tipos de microorganismos (bacterias,
levaduras y mohos).
El
problema del deterioro microbiano de los alimentos tiene
implicaciones económicas evidentes, tanto para
los fabricantes (deterioro de materias primas y productos
elaborados antes de su comercialización, pérdida
de la imagen de marca, etc.) como para distribuidores
y consumidores (deterioro de productos después
de su adquisición y antes de su consumo).
Se
calcula que más del 20% de todos los alimentos
producidos en el mundo se pierden por acción
de los microorganismos. Por otra parte, los alimentos
alterados pueden resultar muy perjudiciales para la
salud del consumidor.
La
toxina botulínica, producida por una bacteria,
Clostridium botulinum, en las conservas mal esterilizadas,
embutidos y en otros productos, es una de las substancias
más venenosas que se conocen (miles de veces
más tóxica que el cianuro). Las aflatoxinas,
substancias producidas por el crecimiento de ciertos
mohos, son potentes agentes cancerígenos. Existen
pues razones poderosas para evitar la alteración
de los alimentos.
A
los métodos físicos, como el calentamiento,
deshidratación, irradiación o congelación,
pueden asociarse métodos químicos que
causen la muerte de los microrganismos o que al menos
eviten su crecimiento. En muchos alimentos existen de
forma natural substancias con actividad antimicrobiana.
Muchas
frutas contienen diferentes ácidos orgánicos,
como el ácido benzoico o el ácido cítrico.
La relativa estabilidad de los yogures comparados con
la leche se debe al ácido láctico producido
durante su fermentación. Los ajos, cebollas y
muchas especias contienen potentes agentes antimicrobianos,
o precursores que se transforman en ellos al triturarlos.
Los organismos oficiales correspondientes, a la hora
de autorizar el uso de determinado aditivo tienen en
cuenta que éste sea un auxiliar del procesado
correcto de los alimentos y no un agente para enmascarar
unas condiciones de manipulación sanitaria o
tecnológicamente deficientes, ni un sistema para
defraudar al consumidor engañandole respecto
a la frescura real de un alimento.
Las condiciones de uso de los conservantes están
reglamentadas estrictamente en todos los paises del
mundo.
Usualmente
existen límites a la cantidad que se puede añadir
de un conservante y a la de conservantes totales. Los
conservantes alimentarios, a las concentraciones autorizadas,
no matan en general a los microorganismos, sino que
solamente evitan su proliferación. Por lo tanto,
solo son útiles con materias primas de buena
calidad.
El ácido sórbico es un ácido graso
insaturado, presente de forma natural en algunos vegetales,
pero fabricado para su uso como aditivo alimentario
por síntesis química. Tienen las ventajas
tecnológicas de ser activos en medios poco ácidos
y de carecer prácticamente de sabor. Su principal
inconveniente es que son comparativamente caros y que
se pierden en parte cuando el producto se somete a ebullición.
Son especialmente eficaces contra mohos y levaduras,
y menos contra las bacterias.
Los sorbatos se utilizan en bebidas refrescantes, en
repostería, pastelería y galletas, en
derivados cárnicos, quesos , aceitunas en conserva,
en postres lácteos con frutas, en mantequilla,
margarina, mermeladas y en otros productos. En la industria
de fabricación de vino encuentra aplicación
como inhibidor de la fermentación secundaria
permitiendo reducir los niveles de sulfitos. Cada vez
se usan más en los alimentos los sorbatos en
lugar de otros conservantes más tóxicos
como el ácido benzoico.
Los sorbatos son muy poxo tóxicos, de los que
menos de entre todos los conservantes, menos incluso
que la sal común o el ácido acético
(el componente activo del vinagre). Por esta razón
su uso está autorizado en todo el mundo. Metabólicamente
se comporta en el organismo como los demás ácidos
grasos, es decir, se absorbe y se utiliza como una fuente
de energía.
El ácido benzoico es uno de los conservantes
más empleados en todo el mundo.Aunque el producto
utilizado en la industria se obtiene por síntesis
química, el ácido benzoico se encuentra
presente en forma natural en algunos vegetales, como
la canela o las ciruelas por ejemplo.
El ácido benzoico es especialmente eficaz en
alimentos ácidos, y es un conservante barato,
útil contra levaduras, bacterias (menos) y mohos.
Sus principales inconvenientes son el que tiene un cierto
sabor astringente poco agradable y su toxicidad, que
aunque relativamente baja, es mayor que la de otros
conservantes.
En algunos países se utiliza como conservante
en bebidas refrescantes, zumos para uso industrial,
algunos productos lacteos, en repostería y galletas,
en algunas conservas vegetales, como el tomate o el
pimiento envasados en grandes recipientes para uso de
colectividades, mermeladas, crustáceos frescos
o congelados, margarinas, salsas y otros productos.
La OMS considera como aceptable una ingestión
de hasta 5 mg por Kg de peso corporal y día.
Con la actual legislación española esté
límite se puede superar, especialmente en el
caso de los niños. Otras legislaciones europeas
son más restrictivas. En Francia solo se autoriza
su uso en derivados de pescado, mientras que en Italia
y Portugal está prohibido su uso en refrescos.
La tendencia actual es no obstante a utilizarlo cada
vez menos substituyéndolo por otros conservantes
de sabor neutro y menos tóxico, como los sorbatos.
El ácido benzoico no tiene efectos acumulativos,
ni es mutágeno o carcinógeno.
Los ésteres del ácido para-hidroxi-benzoico
y sus derivados sódicos, denominados en general
parabenos, son compuestos sintéticos especialmente
útiles contra mohos y levaduras, y menos contra
bacterias.
Su principal ventaja es que son activos en medios neutros,
al contrario que los otros conservantes, que solo son
útiles en medio ácido. En cambio tienen
el inconveniente de que incluso a las dosis autorizadas
proporcionan a los alimentos un cierto olor y sabor
fenólico.
Se
utilizan fundamentalmente para la protección
de derivados cárnicos, especialmente los tratados
por el calor, conservas vegetales y productos grasos,
repostería, y en salsas de mesa (1 g/Kg de conservantes
totales). Los parabenos se utilizan en muchos paises.
Desde los años 50 se han realizado múltiples
estudios acerca de su posible toxicidad, demostrandose
que son poco tóxicos, menos que el ácido
benzoico. Se absorben rápidamente en el intestino,
eliminándose también rápidamente
en la orina, sin que se acumulen en el organismo. Algunas
de las personas alérgicas a la aspirina también
pueden ser sensibles a estos aditivos.
El
anhídrido sulfuroso es uno de los conservantes
con una mayor tradición en su utilización.
También es el que tiene más siglos de
prohibiciones y limitaciones a sus espaldas. El anhídrido
sulfuroso, obtenido quemando azufre, se utilizaba ya
para la desinfección de bodegas en la Roma clásica.
En el siglo XV se prohibe su utilización en Colonia
(Alemania) por sus efectos perjudiciales sobre los bebedores
y en otras ciudades alemanas también se limita
su uso en la misma época. Su utilización
en la conservación de la sidra está documentada
al menos desde 1664.
El
anhídrido sulfuroso es un gas, comercializado
en forma líquida a presión.
Es un aditivo autolimitante en su uso, en el sentido
de que por encima de una cierta dosis altera las características
gustativas del producto. Es especialmente eficaz en
medio ácido, inhibiendo bacterias y mohos, y
en menor grado, levaduras. Actúa destruyendo
la tiamina (vitamina B1), por lo que no debe usarse
en aquellos alimentos que la aporten en una proporción
significativa a la dieta, como es el caso de la carne;
sin embargo, protege en cierto grado a la vitamina C.
Durante el cocinado o procesado industrial de los alimentos
el anhidrido sulfuroso y sulfitos se pierden en parte
por evaporación o por combinación con
otros componentes. Los límites legales se expresan
siempre en contenido de anhidrido sulfuroso. El anhídrido
sulfuroso y los sulfitos son muy utilizados para la
conservación de zumos de uva, mostos y vinos,
así como para la de la sidra y vinagre.
También se utiliza como conservante en salsas
de mostaza y especialmente en los derivados de fruta
(zumos, etc.) que van a utilizarse como materia prima
para otras industrias, de los que desaparece en su mayor
parte durante el procesado posterior.
Además de su acción contra los microorganismos,
los sulfitos actúan como antioxidantes, inhibiendo
especialmente las reacciones de oscurecimiento producidas
por ciertos enzimas en vegetales y crustáceos.
Con este fin se autoriza su uso en conservas vegetales
y aceitunas de mesa, cefalópodos congelados y
crustáceos . También se utiliza como antioxidante
en zumos y cervezas.
En algunos paises se utiliza para conservar el aspecto
fresco de los vegetales que se consumen en ensalada.
También puede utilizarse para mejorar el aspecto
de la carne y dar impresión de mayor frescura,
pero esta última práctica se considera
un fraude, al engañar al comprador respecto a
la calidad real. También es perjudicial en el
aspecto nutricional al destruir la tiamina (vitamina
B1) aportada en una gran proporción por la carne.
Esta práctica está prohibida en muchos
paises.
En el organismo humano el sulfito ingerido con los alimentos
es transformado en sulfato por un enzima presente sobre
todo en el riñón, hígado y corazón,
que es la responsable de la eliminación del sulfito
producido en el propio organismo durante el metabolismo
de los aminoácidos que contienen azufre. Un pequeño
porcentaje de los asmáticos, entre el 3 y el
8%, son sensibles a los sulfitos. En las personas en
que esta sensibilidad es más elevada, los niveles
presentes en algunos alimentos en los que se ha utilizado
este conservante son suficientes para producir reacciones
perjudiciales, por lo que deben evitar consumir alimentos
que los contengan. Se han observado en algunos casos
otros tipos de reacciones frente a los sulfitos usados
como aditivos alimentarios, entre ellos manifestaciones
cutáneas o diarrea, especialemente entre personas
con el jugo gástrico poco ácido. Los sulfitos
no tienen efectos teratógenos ni cancerígenos,
no representando ningún riesgo para la inmensa
mayoría de la población a los niveles
presentes en los alimentos.
Ante los efectos nocivos que pueden producir el anhídrido
sulfuroso y los sulfitos en ciertas personas, se ha
planteado reiteradamente su substitución por
otros conservantes; esto es prácticamente imposible
en el caso de su aplicación en la industria del
vino, aunque sí en las demás, especialmente
en sus aplicaciones como antioxidante. Su utilización
para conservar el aspectos de los vegetales frescos
para ensalada, especialmente en Estados Unidos, que
ha sido la causa de la mayor parte de los incidentes
observados en asmáticos, tiende a disminuir.
E-234 Nisina La
nisina es una proteina con acción antibiótica
producida por un microrganismo inofensivo presente en
la leche fresca de forma natural y que interviene en
la fabricación de diferentes productos lácteos.
Solo es eficaz contra algunos tipos de bacterias y se
utiliza en casi todo el mundo como conservante de ciertos
tipos de quesos procesados, especialmente los fundidos.
En otros paises, sobre todo en oriente medio, se utiliza
como conservante de la leche y de otros derivados lácteos
ante los problemas para mantener estos productos siempre
en refrigeración. No tiene aplicaciones médicas
como antibiótico, y es por esto por lo que se
utiliza en tecnología alimentaria. Existe como
un conservante natural en algunos quesos y otros productos
lácteos fermentados, producidos por su flora
de maduración. También la produce la propia
flora intestinal humana.
La nisina ingerida es destruída rapidamente durante
la digestión y sus aminoácidos constituyentes
se metabolizan junto con los procedentes de las otras
proteínas. Prácticamente carece de toxicidad
o de poder alergénico.
235
Pimaricina
La pimaricina, también llamada natamicina es
un antibiótico útil en la protección
externa de ciertos alimentos contra el ataque de mohos.
Su utilización no está autorizada a nivel
de la Comunidad Europea, pero sí en algunos países,
de una forma transitoria. También está
autorizada en Estados Unidos y otros paises. En algunos países
se emplea para impregnar la superficie de los quesos
duros o semiduros, chorizo, salchichón y jamones.
La pimaricina se utiliza en medicina contra las cándidas.
El ácido fórmico y sus derivados no están
autorizados en algunos países, ni en muchos otros paises
como Inglaterra o Estados Unidos. Proporcionan un sabor
poco agradable a los productos conservados con ellos,
y además son bastante tóxicos.Se utiliza,
en los paises en los que se encuentra autorizado, para
conservar zumos de frutas, especialmente los que se
van a utilizar después industrialmente. También
para la conservación de ciertos encurtidos (pepinos)
en Alemania. En este caso se usa sobre todo el formiato
cálcico, que actúa a la vez como endurecedor.
E-239
Hexametilentetramina
Utilizado inicialmente con fines médicos, pasó
a la tecnología alimentaria como conservante
de escabeches hacia 1920, haciéndose muy popular
en el norte de Europa. Aunque en otros paises se utiliza
como conservante en escabeches y en conservas de cangrejos
o camarones, La UE lo permite exclusivamente para evitar
el hinchamiento del queso Provolone.
El mecanimos de la acción antimicrobiana de este
conservante se basa en su transformación en formaldehido
en los alimentos ácidos. Si se ingiere, se produce
la misma reacción en el estómago. El formaldehido
es un agente cancerígeno debil, y se ha comprobado
a nivel experimental con ratas que la ingestión
de grandes cantidades de hexametilentetramina es capaz
de inducir la aparición de ciertos tipos de cancer.
E-240
Formaldehido
El formaldehido es un gas bastante tóxico que
suele utilizarse en disolución acuosa (formol
o formalina). Es un agente mutágeno y cancerígeno
debil. Su empleo como aditivo alimentario no está
autorizado en la mayoría de los paises, aunque
sí se emplea en la desinfección de los
equipos industriales. A veces se utiliza también
en la desinfección de especias en los paises
tropicales productores.