Los acidulantes usualmente utilizados en la industria alimenticia son:
El ácido cítrico
El ácido fumárico
El ácido láctico
El ácido fosfórico
El ácido acético
El ácido tartárico
Pero ¿cómo escoger el acidulante adecuado? En algunas aplicaciones sólo se usa uno en especial. Por
ejemplo en el vinagre o en la mayonesa solo se usa el ácido acético. El ácido acético evita el crecimiento de microbios, y también contribuye
con el sabor del vinagre. Sin embargo, en la mayoria de las
aplicaciones, podemos elegir un acidulante o una combinación de ellos.
Esto desde luego es también aplicable a bebidas y confitería.
Para escoger el acidulante correcto, se puede probarlos uno por uno en
la aplicación. Sin embargo, tiene más sentido preseleccionar los acidulantes que pobablemente tengan más afinidad para reducir de siete a dos o tres los acidulantes
posibles, para después trabajar en el laboratorio con esos dos o tres.
De esta manera, se puede acelerar el desarollo de un producto.
El primer y más importante criterio para seleccionar el acidulante adecuado es su efecto sobre el sabor y el aroma del alimento. Posteriormente hay que tomar en cuenta sus propiedades fisicoquímicas y finalmente la fuerza del ácido.
Los acidulantes provocan cambios al olor y al sabor. Generan sensaciones como acidez y astringencia. Los ácidos acético y láctico son suficientemente volátiles
como para dar toques aromáticos al olor. El ácido acético aporta un
aroma a vinagre, lo que limita su aplicación a salsas, donde se espera
este sabor, o en aplicaciones subliminales, donde la volatilidad del ácido
acético ayuda a intensificar el impacto de otros aromas, por ejemplo,
en goma de mascar con sabor a uva, o en los sabores de queso.
El ácido láctico aporta un aroma a crema, útil en bebidas lácteas como
licuados o malteadas. También se usa ácido láctico en dulces lácteos.
Los ácidos tartárico y fumárico son más astringentes que los otros
acidulantes, y se usan en bebidas de uva y tamarindo, donde se espera
la astringencia.
Algunos acidulantes son modificadores intensos del sabor; por ejemplo
el ácido málico.
No
hay dos acidulantes que tengan los mismos efectos.
La sensación de acidez relativa de los acidulantes a pH 3.0 y a 1.0%
es muy distinta dependiendo del ácido. El ácido acético
da mucha más sensación de acidez por kilo que los otros acidulantes, este es seguido del ácido fumárico, málico, láctico y tartárico. Finalmente en la escala tenemos al cítrico y fosforico.
Por eso se usa el
ácido fosfórico para bajar el pH de alimentos y bebidas, para mejorar la
estabilidad microbiológica y al mismo tiempo proveer una sensación de
acidez mínima, por ejemplo, en una bebida que contiene proteína de
suero.
El ácido cítrico tiene una sensación de acidez brillante y refrescante,
que se disipa rapidamente. Esto es
más importante en bebidas que en confitería y por eso el ácido cítrico
es el acidulante principal en la mayoria de las bebidas.
El ácido málico tiene una sensación de acidez más persistente que el
ácido cítrico, y por eso complementa los edulcorantes persistentes,
como aspartame y sucralosa. Es un modificador de sabor mucho más
fuerte que los otros acidulantes. Intensifica los aromas frutales y
también funciona como combinador de aromas, aun a menos de cien
ppm, o partes por million.
Otra arista de este tema tiene que ver si estamos desarrollando un producto con sabor a fruta. En este caso tiene sentido
considerar qué tiene esa fruta en su estado natural. Todas las
frutas contienen más de un ácido, y todas contienen ácido málico. La
excepción es el tamarindo, que es una semilla de vaina y no una fruta.
Hasta los cítricos, que mucha gente relaciona con el ácido cítrico,
contienen ácido málico. Para desarrollar un perfil de sabor auténtico de
la mayoria de las frutas, tenemos que usar combinaciones de ácidos
cítrico y málico.
Los ácidos cítrico y tartárico tienen más impacto en la parte inicial de
un perfil de sabor, y el ácido málico tiene más impacto en la parte
media de un perfil de sabor.
Otro punto importante es que si esta usando concentrados de fruta en
un producto, entonces esta usando una combinación de ácidos, y ya
tenga la ventaja de esa combinación sobre el sabor.
Es posible lograr un perfil de sabor más auténtico, más natural, usando
combinaciones de acidulantes, y especificamente la combinación de
cítrico y málico.
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Las bebidas energéticas son bebidas no alcohólicas, generalmente gasificadas, compuestas básicamente por cafeína e hidratos de carbono, azúcares diversos de distinta velocidad de absorción, así como por otros ingredientes como: aminoácidos, vitaminas, minerales, extractos vegetales, acompañados de aditivos acidulantes, conservantes, saborizantes y colorantes.
Estas bebidas energizantes son consideradas un alimento funcional, ya que han sido diseñadas para proporcionar un beneficio específico: brindar al consumidor una bebida que le ofrezca vitalidad cuando, por propia decisión o necesidad, debe actuar ante esfuerzos extras, físicos o mentales.
Como todo alimento funcional, su consumo no debe reemplazar alimento alguno, sino aportar algún beneficio adicional buscado por el consumidor.
Composición de las bebidas energéticas
Contienen hidratos de carbonos, los que se utilizan más comúnmente son: sacarosa, glucosa, glucuronolactona y fructosa, en forma individual o combinados. Además contienen aminoácidos como la taurina y vitaminas como las del grupo B, especialmente B1, B2, B6 y B12. Puede adicionarse también vitamina C.
Algunas bebidas incluyen algunos minerales, como magnesio y potasio, aunque en cantidades reducidas. Los aditivos acidulantes más usados son el ácido cítrico y citratos de sodio, solos o en mezclas para dar mejor sensación de sabor. El conservante más común es el benzoato de sodio, el sabor más utilizado es el cítrico y el color en consonancia es levemente amarillo verdoso, tonalidad alcanzada con riboflavina o extracto de cártamo. No contienen materias grasas.
Proveedores de bebidas energizantes
Para buscar proveedores o empresas que venden bebidas energizantes, solicitar una cotización o precio de bebidas energizantes o más información, visite nuestro buscador de la industria.
A continuación le presentamos a López & García Distribuciones S. A. de C. V. (LOGAD), proveedor de bebidas energizantes:
Gárgola es la nueva bebida energética, desarrollada por integrantes de la industria de bebidas que a través de su experiencia nacional e internacional, ha logrado crear el producto que se adapta a los bolsillos del mercado mexicano y brinda todas las cualidades de sus competidores europeos; además, de un agradable sabor que hace ser diferente a las demás bebidas de su tipo.
ADITIVOS
Los aditivos son sustancias que sin constituir por sí mismas un alimento se agregan a los alimentos o bebidas con el fin de que éstos mantengan sus cualidades o recuperen algunas que se han perdido durante su elaboración. Por sí mismos, los aditivos no tienen valor nutritivo alguno, pero su utilización ayuda a que los alimentos puedan conservarse mejor sin perder sus características o bien mejora su color o sabor.
Los aditivos han de superar una completa evaluación científica antes de ser utilizados. La autorización que se lleva a cabo de los aditivos es sólo para determinados productos y en cantidades controladas. Sin embargo, a pesar de que se revisan constantemente por parte de científicos, no se puede descartar que la ingestión de alguna de estas sustancias tenga efectos acumulativos a largo plazo.
Clasificación de los aditivos
Los aditivos se clasifican en seis grupos, según la función que realizan en los alimentos:
Colorantes: devuelven al alimento su color original, perdido durante el procesado.
Conservadores: dificultan el desarrollo de microorganismos, alargando la duración de los productos.
Antioxidantes: impiden la degradación de los alimentos por oxidación de las grasas o tras el contacto con el aire una vez abierto el envase.
Acidulantes: acidifican el alimento, retrasando el desarrollo de hongos y bacterias.
Espesantes, gelificantes, emulsionantes y estabilizadores: Además de la funciones inherentes a su nombre, favorecen la retención del agua y evitan la formación de cristales.
Edulcorantes y potenciadores del sabor: realzan el sabor del alimento.
Los aditivos utilizados deben aparecer en la lista de ingredientes que figura en el etiquetado del producto. Han de mencionarse con el nombre de la categoría a la que pertenecen (colorante, conservante, acidulante …) seguido de la letra E (designa su aprobación en los países de la Unión Europea) y un número de tres o cuatro cifras.
La primera de las cifras determina el tipo de aditivo de que se trata: 1 para los colorantes, 2 para los conservantes, 3 para los antioxidantes, 4 para los estabilizadores y los emulsionantes, 4 y 9 para los edulcorantes y 2,3,5,6 y 9 para el resto.
(Ej: el E 124 es un colorante y el E 263 un conservante.)
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etc.
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