Veinte años en el mercado bastaron para que Fábrica de Envases Valdo, una empresa de cuño mexicano, se consolidara como una de las principales productoras de botellas de plástico en distintas presentaciones.
Valdo tiene, como el resto de los industriales del plástico, el petróleo en el cuello. “Como el mercado del petróleo es un mercado abierto en el que fluctúan los precios, finalmente es un mercado especulativo. Sube el precio del petróleo porque hay un huracán en EU, y como va a haber mayor necesidad de petróleo en EU, se sube el precio.
Es un juego de oferta y demanda”, comenta Pedro Lobo, director general de Valdo, al tiempo que se escucha en la planta el sonido de las máquinas sopladoras que no dejan de producir botellas.
La escasez y el incremento en los precios de las materias primas que se utilizan para manufacturar los productos plásticos han generado pérdidas de 20% en promedio a los transformadores de la industria.
“El gobierno no se ha dado cuenta de que cuando vende un barril de crudo a 20 dólares los estadounidenses nos lo devuelven a 200 dólares, convertido en materia prima, resinas, plásticos, y cuando sube a 40 dólares, la jugada se repite, nos lo devuelven a 400”, advierte por su parte Horacio Lobo, presidente de Asociación Nacional de Industrias del Plástico.
Los industriales del plástico aderezan su desayuno con los indicadores del precio del petróleo y del dólar, que definen el precio de la materia prima.
Es probable que pudieran sortear con mejor suerte los desastres financieros e incluso los naturales, como los huracanes que azotaron México y EU este año, si la industria petroquímica mexicana estuviera sana y robustecida, produciendo suficiente resina para los transformadores, pero no es así.
Según el ingeniero Gilberto Ortiz, presidente del Comité Energético de Canacintra, la magra producción de Pemex se debe a “la política que ha manejado desde hace 22 años: no invertir y esperar a que lo haga la iniciativa privada, pero sin ocuparse de hacer una oferta atractiva”.
Ante la vulnerabilidad de la industria, el gobierno pareció enviar buenas señales cuando sacó a la luz el Proyecto Fénix. El 11 de julio de 2005 la comunidad recibió descontenta la noticia del carpetazo que daba el gobierno al proyecto. Sin el Fénix, revela un estudio presentado por la ANIPAC y el Grupo Texne, se perderán más de 32,400 empleos y se dejarán de crear unos 85,000 en el sector.
El gobernador de Veracruz Fidel Herrera ya puso al Fénix el nombre de gavilán, y hay hasta quien se refiere a él como zopilote. Sin embargo, Lobo asegura que aún se está a tiempo de echar a andar a ciento por ciento la industria del plástico, dando una mejor aplicación y valor agregado al petróleo, cuidándolo como lo que es: oro negro.
El consumo del plástico en el mundo tiende a posicionar a esta industria como una de las de mayor crecimiento, situación que podría capitalizarse en México si las condiciones de los transformadores no fueran tan adversas.