Nuevos cambios a reglas de origen de México con EUA y Canadá
  Fuente: El Financiero / Intélite
José Guadalupe Sáenz, director general de Política Comercial de la Secretaría de Economía (SE), señaló al diario El Financiero que en algunos días concluirá la etapa de recepción de comentarios entre los industriales mexicanos, lo que permitirá al gobierno federal presentar su propuesta a sus dos socios mercantiles respecto al tercer paquete de cambios a las reglas de origen de un grupo de productos, entre éstos químicos, bienes fabriles, manufacturas y textiles.
Estos cambios, en el marco de la integración de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), deberán ser consensados por los tres países y una vez acordados serán enviados al Senado de la República, para su aprobación, lo cual se espera ocurra en septiembre.
Los cambios a las reglas de origen permitirán a los industriales de la región incorporar una mayor cantidad de insumos de importación en la elaboración de sus productos, y aunque tengan un menor contenido nacional, conservarán las preferencias arancelarias al negociarse en la zona.
El 8 de agosto se publicó en el Diario Oficial de la Federación la convocatoria para iniciar la consulta entre los sectores productivos de México, a fin de hacer las adecuaciones a las reglas de origen y eliminar obstáculos al comercio, elevar la competitividad del área, y ampliar y mejorar los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Allí se expone que hay insumos que ya no se producen en la región o que su elaboración en la misma es marginal, de ahí que es necesario que se permita incorporar materias primas de importación para poder seguir fabricando determinados artículos, ya que sólo así se podrá mantener la operación de las industrias de la zona en condiciones rentables y competitivas.
Entre los productos que se sometieron a consulta y que podrían formar parte del tercer paquete de cambios están:
Pescados y crustáceos, hierbas y condimentos, preparaciones alimenticias, aceites de petróleo, cuero, aluminio, motores a diesel, turbinas de gas, partes de motores eléctricos, pilas, baterías, aparatos eléctricos de telefonía o de radiotelefonía, televisores, maquinaria eléctrica y sus partes, conductores, partes de locomotoras y locotractores, y aparatos de uso médico.
18-Julio-2006
Gastritis, se manifiesta de diversas formas
  Industria: Artículos médicos, Cuidado personal, Sector salud   Tipo: Asuntos sociales y de ONGs
  Fuente: Intélite
Nuestro estómago es un víscera hueca, cuya función principal es iniciar la digestión, produciendo jugos gástricos y moliendo lo que comemos, para posteriormente empujarlo hacia el duodeno, donde continuará el proceso.
Las paredes internas del estómago están cubiertas por mucosa gástrica, que de llegar a inflamarse produce la popular gastritis.
Las causas más frecuentes son: el uso excesivo de alimentos irritantes, sobreproducción de jugos gástricos e infecciones estomacales descuidadas o mal atendidas.
Uno de los síntomas asociados a la acidez estomacal, es el reflujo, es decir, sensación de que algo brota del estómago ocasionando quemazón o ardor en la zona media del pecho, hasta el cuello.
Es importante moderar el consumo de irritantes y condimentos, aderezos, tomate, jitomate, vinagre, café, té negro o de canela, refrescos con gas, chocolate, alcohol y tabaco.
Gino E. Barragán, empresario de la pasta, dice que hoy en día se busca una alimentación más equilibrada y que las investigaciones en materia nutricional han llevado a descubrir nuevas sustancias requeridas por el organismo para su mejor funcionamiento.
Entre éstas figuran el Omega 3 y el Omega 6, ácidos benéficos para la función cardiovascular, que sin embargo no son producidos por el organismo. Su aporte llega de una fuente externa, como la linaza y las semillas de uva, dos de los nuevos ingredientes que se han adicionado a la base de la harina tipo "semolina" con que tradicionalmente se elaboran las pastas. Así, se suman a éstas nuevas propiedades alimenticias.
En el caso de la linaza -producto habitual en panes, barras energéticas y hasta tortillas-, lo que se adiciona a la harina es la semilla de la flor de esa planta, a la que algunas personas le encuentran un sabor similar al de la nuez.
Menciona también las pastas de tipo italiano elaboradas exclusivamente con harina de arroz o maíz. En las primeras, dice, se aprecia una influencia oriental (y esto las descalifica ante los puristas de la materia, que sólo consideran pasta aquella que incluya trigo), y poseen un color casi traslúcido así como un sabor muy tenue, que se contrarresta con los demás ingredientes con que se preparan.
Gino comenta que la elaboración de este tipo de pastas está sujeta a una estricta normatividad promovida por la FAO (siglas en inglés de la Organización para la Agricultura y la Alimentación), dentro del llamado Codex Alimentarius Internacional.
Imposible que Gino deje de abordar el mito en torno a que la pasta es enemiga de quienes buscan mantener una figura esbelta. "En realidad, es un alimento light y muy noble; los carbohidratos que proporciona al organismo son una fuente de energía que se consume con rapidez. En resumen, la pasta no engorda, aunque sí lo hacen las cremas, salsas y otros condimentos con que se acompaña".
Las pastas representan uno de los principales componentes de la conocida y alabada dieta mediterránea, junto con la vid, el olivo y los derivados de ambos, así como los "frutos del mar", representados por una amplia variedad de selectos pescados y mariscos.
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Los acidulantes usualmente utilizados en la industria alimenticia son:
El ácido cítrico
El ácido fumárico
El ácido láctico
El ácido fosfórico
El ácido acético
El ácido tartárico
Pero ¿cómo escoger el acidulante adecuado? En algunas aplicaciones sólo se usa uno en especial. Por
ejemplo en el vinagre o en la mayonesa solo se usa el ácido acético. El ácido acético evita el crecimiento de microbios, y también contribuye
con el sabor del vinagre. Sin embargo, en la mayoria de las
aplicaciones, podemos elegir un acidulante o una combinación de ellos.
Esto desde luego es también aplicable a bebidas y confitería.
Para escoger el acidulante correcto, se puede probarlos uno por uno en
la aplicación. Sin embargo, tiene más sentido preseleccionar los acidulantes que pobablemente tengan más afinidad para reducir de siete a dos o tres los acidulantes
posibles, para después trabajar en el laboratorio con esos dos o tres.
De esta manera, se puede acelerar el desarollo de un producto.
El primer y más importante criterio para seleccionar el acidulante adecuado es su efecto sobre el sabor y el aroma del alimento. Posteriormente hay que tomar en cuenta sus propiedades fisicoquímicas y finalmente la fuerza del ácido.
Los acidulantes provocan cambios al olor y al sabor. Generan sensaciones como acidez y astringencia. Los ácidos acético y láctico son suficientemente volátiles
como para dar toques aromáticos al olor. El ácido acético aporta un
aroma a vinagre, lo que limita su aplicación a salsas, donde se espera
este sabor, o en aplicaciones subliminales, donde la volatilidad del ácido
acético ayuda a intensificar el impacto de otros aromas, por ejemplo,
en goma de mascar con sabor a uva, o en los sabores de queso.
El ácido láctico aporta un aroma a crema, útil en bebidas lácteas como
licuados o malteadas. También se usa ácido láctico en dulces lácteos.
Los ácidos tartárico y fumárico son más astringentes que los otros
acidulantes, y se usan en bebidas de uva y tamarindo, donde se espera
la astringencia.
Algunos acidulantes son modificadores intensos del sabor; por ejemplo
el ácido málico.
No
hay dos acidulantes que tengan los mismos efectos.
La sensación de acidez relativa de los acidulantes a pH 3.0 y a 1.0%
es muy distinta dependiendo del ácido. El ácido acético
da mucha más sensación de acidez por kilo que los otros acidulantes, este es seguido del ácido fumárico, málico, láctico y tartárico. Finalmente en la escala tenemos al cítrico y fosforico.
Por eso se usa el
ácido fosfórico para bajar el pH de alimentos y bebidas, para mejorar la
estabilidad microbiológica y al mismo tiempo proveer una sensación de
acidez mínima, por ejemplo, en una bebida que contiene proteína de
suero.
El ácido cítrico tiene una sensación de acidez brillante y refrescante,
que se disipa rapidamente. Esto es
más importante en bebidas que en confitería y por eso el ácido cítrico
es el acidulante principal en la mayoria de las bebidas.
El ácido málico tiene una sensación de acidez más persistente que el
ácido cítrico, y por eso complementa los edulcorantes persistentes,
como aspartame y sucralosa. Es un modificador de sabor mucho más
fuerte que los otros acidulantes. Intensifica los aromas frutales y
también funciona como combinador de aromas, aun a menos de cien
ppm, o partes por million.
Otra arista de este tema tiene que ver si estamos desarrollando un producto con sabor a fruta. En este caso tiene sentido
considerar qué tiene esa fruta en su estado natural. Todas las
frutas contienen más de un ácido, y todas contienen ácido málico. La
excepción es el tamarindo, que es una semilla de vaina y no una fruta.
Hasta los cítricos, que mucha gente relaciona con el ácido cítrico,
contienen ácido málico. Para desarrollar un perfil de sabor auténtico de
la mayoria de las frutas, tenemos que usar combinaciones de ácidos
cítrico y málico.
Los ácidos cítrico y tartárico tienen más impacto en la parte inicial de
un perfil de sabor, y el ácido málico tiene más impacto en la parte
media de un perfil de sabor.
Otro punto importante es que si esta usando concentrados de fruta en
un producto, entonces esta usando una combinación de ácidos, y ya
tenga la ventaja de esa combinación sobre el sabor.
Es posible lograr un perfil de sabor más auténtico, más natural, usando
combinaciones de acidulantes, y especificamente la combinación de
cítrico y málico.
Si desea contactar a proveedores de acidulantes haga click aquí
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La encapsulación es una técnica que se ha aplicado para preservar y/o proteger numerosos ingredientes. Puede considerarse una forma especial de empacar, en la que un material en particular puede ser cubierto de manera individual para protegerlo del ambiente, de la reacción con otros compuestos o para impedir que sufran reacciones de oxidación debido a la luz o al oxígeno.
La principal ventaja es que un encapsulado se liberará gradualmente del compuesto que lo ha englobado o atrapado, obteniéndose productos alimenticios con mejores características sensoriales y nutricionales. Se utiliza también el término microencapsulación en la industria alimentaria o farmacéutica cuando se encapsulan sustancias de bajo peso molecular o en pequeñas cantidades. Los dos términos, encapsulación y microencapsulación, se usan indistintamente.
La utilización de microcápsulas abarca una amplia gama de campos: la eliminación controlada de sabores, colores, aromas, perfumes, drogas, fertilizantes y precursores en impresiones.
Procesos de encapsulación
Los procesos de encapsulación fueron desarrollados entre los años 1930 y 1940 por la National Cash Register para la aplicación comercial de un tinte a partir de gelatina como agente encapsulante mediante un proceso de coacervación. Históricamente, la microencapsulación fue introducida de manera comercial en 1954 como medio de hacer copias múltiples sin el uso del papel carbón.
Hay diferentes métodos para microencapsular, entre ellos, los más utilizados son: la coacervación, la polimerización interfacial, el secado por aspersión, la gelación iónica, etc.
La selección del proceso de encapsulación para una aplicación considera el tamaño medio de la partícula requerida y las propiedades fisicoquímicas del agente encapsulante y la sustancia a encapsular, las aplicaciones para el material microencapsulado, el mecanismo de liberación deseado y el costo.
En el caso de sabores y aromas, varios métodos han sido desarrollados para encapsularlos y utilizarlos en la industria de alimentos; el más utilizado es el secado por aspersión, debido a que es un método económico y efectivo para el encapsulado de sabores.
Secado por aspersión
Por definición, corresponde a la transformación de un fluido en un material sólido, atomizándolo en forma de gotas minúsculas en un medio de secado en caliente. El principio del secado por aspersión es la producción de un polvo seco por medio de la atomización de una emulsión en una corriente de aire caliente en una cámara de secado. El agua se evapora instantáneamente, permitiendo que el material activo presente en la emulsión, quede atrapado dentro de una película de material encapsulante. Una de las grandes ventajas de este proceso, además de su simplicidad, es que es apropiado para materiales sensibles al calor, ya que el tiempo de exposición a temperaturas elevadas es muy corto (5 a 30 segundos).
Los principales encapsulantes utilizados para este método son: carbohidratos (almidón y derivados, maltodextrinas, jarabes de maíz, ciclodextrinas, carboximetilcelulosa y derivados); gomas (arábiga, mezquite, alginato de sodio); lípidos (ceras, parafinas, grasas) y proteínas (gelatina, proteína de soya, caseinatos, suero de leche, zeína). Estos encapsulantes deben tener la capacidad de proporcionar una emulsión estable durante el proceso de secado por aspersión y tener muy buenas propiedades de formación de película para proveer una capa que proteja al ingrediente activo de la oxidación.
El secado por aspersión consiste en cuatro etapas de proceso: la atomización del fluido para tenerlo asperjado; el contacto del producto rociado con el aire; su deshidratación y la separación del producto seco. El material a encapsular es homogenizado con el acarreador, la mezcla es alimentada al secador por aspersión y se atomiza por medio de una boquilla o disco, posteriormente se vierte en una máquina en la que son sometidos a un aumento de temperatura instantáneo que los transforma al tamaño deseado (entre 20 y 50 micras).
Las primeras aplicaciones industriales del secado por aspersión correspondieron a la leche y a los detergentes y actualmente tiene una infinidad de aplicaciones donde sobresalen la industria de alimentos y la farmacéutica.
La irradiación de los alimentos ha sido identificada como una tecnología segura para reducir el riesgo de ETA (Enfermedades Transmitidas por Alimentos), en la producción, procesamiento, manipulación y preparación de alimentos de alta calidad.
Es a su vez, una herramienta que sirve como complemento a otros métodos para garantizar la seguridad y aumentar la vida en anaquel de los alimentos.
La presencia de bacterias patógenas como la Salmonella, Escherichia coli O157:H7, Listeria monocytogenes ó Yersinia enterocolítica, son un problema de creciente preocupación para las autoridades de salud pública, que puede reducirse o eliminarse con el empleo de esta técnica, también denominada "Pasteurización en frío".
La irradiación de alimentos, como una tecnología de seguridad alimentaria, ha sido estudiada por más de 50 años y está aprobada en más de 40 países. Cuenta también con la aprobación de importantes organismos internacionales, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA). En nuestro país, el Código Alimentario Argentino, en su artículo 174, legisla sobre los aspectos generales; y en otros artículos autoriza la irradiación de papa, cebolla y ajo para inhibir brote; de frutilla para prolongar la vida útil; de champiñon y espárrago para retardar senescencia; y de especias, frutas y vegetales deshidratados, para reducir la contaminación microbiana.
Conceptos Básicos sobre Irradiación de Alimentos
La irradiación de alimentos es un método físico de conservación, comparable a otros que utilizan el calor o el frío. Consiste en exponer el producto a la acción de las radiaciones ionizantes (radiación capaz de transformar moléculas y átomos en iones, quitando electrones) durante un cierto lapso, que es proporcional a la cantidad de energía que deseemos que el alimento absorba. Esta cantidad de energía por unidad de masa de producto se define como dosis, y su unidad es el Gray (Gy), que es la absorción de un Joule de energía por kilo de masa irradiada. (1000 Grays = 1 kiloGray)
Se utilizan actualmente 4 fuentes de energía ionizante:
Rayos gamma provenientes de Cobalto radioactivo 60 Co
Rayos gamma provenientes de Cesio radioactivo 137 Cs
Rayos X, de energía no mayor de 5 megaelectron-Volt
Electrones acelerados, de energía no mayor de 10 MeV
Los 2 últimos son producidos por medio de maquinas aceleradoras de electrones, alimentadas por corriente eléctrica. De estas 4 fuentes, la más utilizada a nivel mundial, y la única disponible en nuestro país, es el 60 Co. Los rayos gamma provenientes de 60 Co y 137 Cs, poseen una longitud de onda muy corta, similares a la luz ultravioleta y las microondas; y debido a que no pueden quitar neutrones (partículas subatómicas que pueden hacer a las sustancias radioactivas), los productos y envases irradiados no se vuelven radioactivos. Los rayos gamma penetran el envase y el producto pasando a través de él, sin dejar residuo alguno. La cantidad de energía que permanece en el producto es insignificante y se retiene en forma de calor; el cual puede provocar un aumento muy pequeño de temperatura( 1-2 grados) que se disipa rápidamente.
Aplicaciones
De acuerdo con la cantidad de energía entregada, se pueden lograr distintos efectos. En un rango creciente de dosis, es posible inhibir la brotación de bulbos, tubérculos y raíces (papas sin brote durante 9 meses a temperatura ambiente); esterilizar insectos como la "mosca del Mediterráneo" (Ceratitis capitata) para evitar su propagación a áreas libres, cumpliendo así con los fines cuarentenarios, en productos frutihortícolas y granos; esterilizar parásitos, como Trichinella spiralis en carne de cerdo