Perú y Bolivia evalúan la firma de una carta de intención que permitiría la exportación en forma conjunta de gas a México, mientras sus presidentes se preparan para suscribir un tratado que promoverá el comercio bilateral.
El canciller peruano, Manuel Rodríguez. afirmó que había platicado con el canciller de Bolivia, Ignacio Silesy estaban analizando la posibilidad de que se pudiese elaborar una carta de intención con vistas a la exportación de gas hacia México.
El canciller informó que el 3 de agosto los presidentes de Perú, Alejandro Toledo, y el de Bolivia, Carlos Mesa, firmarán en la ciudad de Ilo, a unos 1.150 kilómetros al sur de Lima, un acuerdo que apunta a la creación de un mercado común.
Por su parte, el embajador de Bolivia en Perú, Eloy Avila, consideró que en esa fecha ambos mandatarios podrían suscribir la carta de intención para exportar de manera conjunta gas a México "y posiblemente luego a Estados Unidos."
"La intención del gobierno de Bolivia es tener esta relación energética con Perú y creo que se ha de concretar el próximo 3 de agosto," afirmó Avila a la radioemisora local CPN.
"Iniciar esta negociación con Perú puede ser absolutamente concordante con otras opciones y otros países, pero la decisión de Bolivia es concretar con el Perú esta relación energética para entre ambos países suplir las necesidades de los pueblos de México y Estados Unidos," agregó el embajador.
El canciller peruano informó después en Palacio de Gobierno, que el presidente Mesa, tras su participación en Ilo, realizará una visita oficial el 4 de agosto.
Por otro lado los bolivianos autorizaron el domingo al presidente Mesa, mediante un referendo nacional, a negociar un gasoducto "soberano" hacia el Océano Pacífico. Bolivia perdió su acceso al mar tras una guerra en 1879 con Chile y que luego involucró a Perú.
El gasoducto podría atravesar el territorio chileno, histórico rival de Bolivia, o tomar una ruta más costosa a través de Perú. Cualquiera de los dos trazados ayudaría a Bolivia a explotar sus reservas de gas natural, las segundas más grandes de América del Sur, después de Venezuela.
El plan de exportación del gas de Tarija, que contempla una inversión de entre unos 5.500 y 6.500 millones de dólares, es desarrollado por el consorcio Pacific LNG, conformado por la española Repsol YPF y las empresas británicas Panamerican Energy y British Gas (BG) .
El gobierno boliviano ha manifestado en más de una oportunidad su voluntad política de exportar su gas por un puerto peruano en vez de uno chileno y tras el referendo se despejará cualquier duda al respecto.
El canciller peruano informó además que de manera paralela su país mantiene "avanzadas" conversaciones con el gobierno mexicano para la exportación de gas de su gigantesco proyecto Camisea, ubicado en la selva del Cusco, plan que demandará una inversión de unos 2 mil millones de dólares.
Camisea, desarrollado por los consorcios argentinos Techint y Pluspetrol, es otra de las reservas más grandes de Latinoamérica con recursos probados de 13 billones de pies cúbicos de gas y 600 barriles líquidos.
El gobierno peruano prevé que Camisea aporte 0,8 puntos porcentuales a la producción nacional durante 40 años.