La empresa Atanor SA tendrá lista en mayo la nueva planta de cloro y de soda cáustica, cuyo montaje por estos días se culmina. Mientras, antes de fin de año, su vecina Petroquímica Río Tercero SA dejará inaugurada su nueva planta de reconcentración de ácido sulfúrico.
Ambas inversiones, en las dos principales industrias químicas riotercerenses, se mantienen en los plazos anunciados el año pasado e implican otra evidencia del buen momento que atraviesa ese sector productivo, en crecimiento desde hace varios años y con los niveles de actividad –en ambos casos– más altos desde que funcionan en esta ciudad.
En el caso de Petroquímica Río Tercero, la nueva planta iniciada meses atrás tiene la instalación previa ya culminada y la empresa aguarda para las próximas semanas la llegada de los técnicos de una firma alemana que fue contratada para el montaje y equipamiento final. Desde la empresa no se precisó la inversión estimada, pero se ratificó que antes de fin de año ya producirá reconcentrado de ácido sulfúrico con esta nueva planta. Ese químico es un insumo vital para la fabricación de TDI, el principal producto de esta empresa, que vende en el país y el exterior.
Hasta ahora, Petroquímica compra el reconcentrado de sulfúrico a su vecina, la estatal Fábrica Militar. Una vez que ponga en marcha su propia planta, ya no necesitará adquirirlo a terceros. Para la Fábrica Militar, el dato representa la pérdida de una venta que desde hace décadas mantenía como fija y segura.
Petroquímica seguirá siendo, de todos modos, el principal cliente de Fábrica Militar en ácido nítrico, otro producto que le es esencial para elaborar el TDI y del que demanda mucha mayor cantidad que del reconcentrado de sulfúrico.
“La importancia de la nueva planta es más estratégica que económica”, señalaron tiempo atrás a este diario desde Petroquímica, para explicar la decisión de la nueva inversión. Su puesta en marcha no implicaría –se adelantó– la suma de más personal, salvo algún caso puntual. Petroquímica Río Tercero hoy cuenta con unos 280 empleados directos.
Cuando en octubre del año pasado, el propietario de Atanor, el norteamericano Dennis Albaugh, estuvo en Río Tercero para la inauguración de la nueva planta de agua oxigenada, anunció que el plan de inversiones para esta sede cordobesa de la firma tendría continuidad. Por una parte ratificó la puesta en marcha, en 2006, de una nueva planta de cloro–soda, con una inversión de unos 30 millones de dólares, que le permitirá a la firma aumentar considerablemente su producción en ese rubro. Pero además, anunció otras inversiones para el bienio 2006–2008.
Ricardo Sani, gerente de la planta Río Tercero de Atanor, precisó ahora a este diario que esa nueva planta de cloro y soda cáustica está en un 96 por ciento ya montada, que en mayo iniciaría su período de prueba y que posiblemente en julio entre ya en régimen productivo.
De los 350 trabajadores que durante unos dos años sostuvo Atanor, a través de empresas contratistas que montaron sus dos nuevas plantas, hoy quedan con tareas algo más de 100 en esa condición.
Mientras, en cuanto al personal directo y permanente de la empresa, que hace un año era de 300 personas, hoy (y con las últimas ampliaciones de plantas) creció a 354.
Sani señaló además que el nivel de actividad de la empresa sigue al máximo de su capacidad productiva, por la alta demanda de sus productos en el país y el exterior. Desde hace varios años, la planta riotercerense viene batiendo récords de producción, los que podrá aumentar más aún una vez culminadas las ampliaciones en marcha.
Cuando Albaugh visitó Río Tercero anunció además que entre 2006 y 2008 la firma invertiría aquí 12 millones de dólares más para montar una nueva planta que le permita aumentar la producción de MCA (ácido monocloro acético), insumo con el que la firma elabora, también en Río Tercero, su herbicida 2,4 D.
Paralelamente, se anunció que casi 20 millones de dólares se destinarían a ampliar la actual planta de 2,4 D.
Con todo ese esquema, Atanor proyecta en un par de años tener una capacidad de producción un 50 por ciento superior a la actual de ese herbicida, principal producto elaborado en su planta de Río Tercero.
Desde la firma, se señaló ahora que para esas dos nuevas inversiones anunciadas, se está ahora en la etapa inicial, de compra de materiales.
Mientras, entre aquellos anuncios de octubre, figuraba otro más: unos 10 millones de dólares serían destinados –se dijo– a la construcción de una planta integral de efluentes. De ese anuncio no habría mayores novedades hasta el momento. Según trascendió, su concreción depende de que la empresa pueda acceder a más terrenos, necesarios para esa obra. Con ese sentido, estaban abiertas negociaciones con la estatal Fabricaciones Militares, para la compra de varias hectáreas que tiene sin uso Fábrica Militar Río Tercero, al lado del predio de Atanor. Pero esas negociaciones no habrían registrado mayores avances hasta ahora.