Científicos británicos postularon que un defecto genético que perturba la maduración de los pulmones podría ser una posible causa del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), señala un artículo publicado en la revista británica New Scientist.
La muerte súbita suele ocurrir durante el segundo o tercer mes, y es rara cuando el niño tiene más de seis meses. Es más común en los niños que en las niñas. Los niños negros o indoamericanos parecen tener un riesgo mayor que los niños asiáticos, blancos o hispanos.
David Drucker y colegas de la Universidadde Manchester hallaron a partir del análisis del genoma de 25 menores que murieron por SMSL defectos en un gen que controla importantes factores de crecimiento para el desarrollo pulmonar.
Asimismo, otro gen, que interviene en la lucha contra inflamaciones, estaba modificado en esos bebés.
Drucker sostiene que la combinación de una restringida función pulmonar y un sistema inmune debilitado eleva el riesgo de SMSL en los infantes.
En la mayoría de los casos de SMSL, los bebés mueren entre el segundo y cuarto mes de vida, cuando se reduce la inmunidad conferida por la madre y el propio sistema inmunológico aún se está formando, simplemente porque dejan de respirar cuando están durmiendo.
El director de la Fundación para la Investigación del Síndrome de Muerte Súbita George Haycock calificó de interesantes los resultados de Drucker, que fueron publicados en la revista científica Human Immunology.
En general, para reducir los riesgos de SMSL, se recomienda amamantar a los bebés, mantener libre de humo de cigarrillo el ambiente en el que se encuentran y hacerlos dormir sobre un colchón duro, acostados de espalda y no demasiado abrigados.
Un funcionario del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República se enteró de que yo había trabajado durante una época en el problema de la mala absorción de lactosa y me sugirió que escribiera sobre el tema, lo que me pareció una buena idea.
La lactosa es el disacárido de la leche, que para absorberse en el intestino delgado tiene que ser digerido por una enzima, la lactasa, que la convierte en sus dos monosacáridos: glucosa y galactosa.
Los recién nacidos tienen una concentración adecuada de lactasa en el intestino, que les permite manejar con facilidad la lactosa presente en la leche materna, pero después del destete empieza a disminuir paulatinamente su concentración de manera que en el adulto, en casi todos los mamíferos incluyendo a nuestra especie, se tiene sólo alrededor del 10% de la concentración presente al nacimiento.
Por cierto que para este propósito, se es adulto a partir de los seis años y esto se llama deficiencia primaria de lactasa del tipo adulto (DPLTA), para distinguirla de: 1) una condición muy rara que es la deficiencia congénita de lactasa; y 2) la deficiencia secundaria de lactasa, consecutiva a diversos trastornos que afectan al intestino, incluyendo la desnutrición.
La población mundial se puede dividir en este respecto en dos grupos: 1) aquellos en que entre el 60% y el 100% de la población son mal absorbedores de lactosa; y 2) en los que sólo entre el 2% y el 30% lo son.
Los primeros son los más numerosos: en el medio oriente y zona mediterránea se incluyen árabes, griegos y judíos, además de los nacidos en el sur de Italia. La mayor parte de los grupos asiáticos tienen DPLTA con excepción de los habitantes de ciertas regiones de la India.
Se puede incluir a la mayor parte de los pueblos africanos y a los amerindios de todo el continente, incluyendo a México. En el segundo grupo se encuentran los moradores del norte de Europa y algunos grupos de africanos, que tienen en común con los anteriores el que se han dedicado al pastoreo por varios miles de años y desde entonces consumen leche.
La hipótesis es que, dado que la leche es un buen alimento, pudo haber actuado como agente selectivo a favor de quienes son capaces de consumir y aprovechar los lácteos, aumentando así su proporción de generación a generación.
Aceptando que la leche es un buen alimento, puede afirmarse también que no es necesario su consumo después del destete. De hecho, los únicos mamíferos que toman leche son los humanos y los animales domésticos como los gatos.
Se ha planteado el uso de leche en programas de reforzamiento nutricional, porque además de su valor alimenticio es fácil de usar y no demasiado cara, pero en esos casos deberá tomarse en cuenta que alrededor de 15% de los sujetos pueden experimentar síntomas de intolerancia gastrointestinal con la ingestión de un vaso de leche y deben tomarse medidas para evitarlo.
10-Febrero-2006
El gobierno dobla las manos ante gasolineros atracadores
  Industria: Petróleo y Energía, Petroquímica   Tipo: Gobierno, Economía
  Fuente: La Jornada
Casi tres lustros atrás se puso en marcha un plan para "transformar" a este país, bajo la premisa de que México nunca saldría del hoyo sin una política de privatizaciones y concesiones al capital privado; el desarrollo del país se mantendría en el nicho de las quimeras en tanto los bienes nacionales permanecieran como propiedad del Estado; el crecimiento económico brillaría por su ausencia sin "reformas estratégicas” y sólo con éstas habría bienestarsocial.
Hoy son los gasolineros, como de siempre han sido los banqueros, y tampoco pueden con ellos. Ya les otorgaron la exclusividad del expendio de combustibles procesados o adquiridos en el extranjero por el gobierno y no sólo hay que pedirles permiso, sino perdón para que vendan litros de a litro, para que no atraquen al consumidor.
No menos de una década lleva el asunto de las "ordeñas" en las gasolineras, de los litros "rasurados" por los expendedores de combustible, de los tanques a medio llenar pero a todo cobrar, y no pueden con ellos, como tampoco han podido con los barones del dinero, de la especulación, del azúcar, de la televisión, del gas, del monopolio del osito y los que le quiera sumar.
Si no pueden con ellos, menos con su "cariñoso" amigo del norte, a quien la genuflexión ya no le resulta siquiera simpática. El autodenominado secretario de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez se retuerce y enroncha cada que le preguntan por qué el gobierno mexicano no actuó de manera decidida en contra de la intervención de los departamentos de Estado y del Tesoro en el sonado caso de la delegación cubana expulsada por el Sheraton, y por qué la nota diplomática exigiendo explicaciones no ha llegado a Washington.
¿Se tiene que ir el secretario Derbez?, preguntan algunos. Nunca tuvo que ocupar esa posición, contestan a coro. A una sola voz, los diputados federales exhortaron a la SRE para que envíe una carta al Departamento de Estado donde manifieste el tajante rechazo a la aplicación extraterritorial de leyesestadounidenses en México. De manera extraoficial se supo que Derbez les contestó: espérense sentados.
Otros actores:
OCDE
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Los aditivos se han utilizado durante muchos años para conservar el sabor, la mezcla, el espesor y el color de los alimentos y han jugado un papel transcendente en la reducción de importantes deficiencias nutricionales. Los aditivos ayudan a garantizar alimentos accesibles, apetitosos y saludables que cumplan con las demandas de los consumidores.
Aunque la sal, el polvo para hornear, la vainilla y la levadura se utilizan de manera común en los alimentos, mucha gente piensa que los aditivos que se adicionan a la comida son compuestos químicos muy complejos.
En general, un aditivo para alimentos es una sustancia que se adiciona a los alimentos. Legalmente, el término se refiere a “la sustancia que se adiciona directamente a los alimentos y bebidas durante su elaboración, para proporcionar o intensificar aroma, color o sabor, para mejorar su estabilidad o para su conservación”. Esta definición incluye cualquier sustancia utilizada en la producción, procesamiento, tratamiento, empaque, transportación o almacenamiento de los alimentos.
Si se adiciona una sustancia a la comida para un propósito en especial, se conoce como aditivo directo. Muchos de los aditivos directos aparecen en la etiqueta de ingredientes de los alimentos. Los aditivos indirectos son aquellos que se convierten en parte del alimento en cantidades muy pequeñas, debido a su empaque, almacenamiento u otro manejo.
Los aditivos desempeñan una variedad de funciones útiles en la comida y debido a que la mayoría de la gente ya no vive en el campo, los aditivos ayudan a mantener los alimentos saludables y en buen estado durante su transportación a los mercados, que en ocasiones se encuentran a miles de kilómetros de distancia del lugar en donde se cultivan o procesan. También aumentan el valor nutricional de ciertos comestibles y los pueden hacer más atractivos al mejorar su sabor, textura, consistencia o color.
Los aditivos se utilizan en los alimentos por cinco razones principales:
Para mantener la consistencia del producto: los emulsificantes dan a los productos una textura consistente y evitan que se separen. Los estabilizadores y los espesantes proporcionan una textura suave y uniforme. Los agentes antiglomerantes, ayudan a que sustacias como la sal fluyan libremente.
Para mejorar o mantener el valor nutricional: se adicionan vitaminas y minerales a muchos alimentos como la leche, la harina, el cereal y la margarina para compensar aquellos faltantes en la dieta de la gente, o los que se pierden durante la etapa de procesamiento. Dicha fortificación y enriquecimiento ha ayudado a reducir la mala nutrición entre la población de muchos países. Todos los productos que contengan nutrientes adicionados deberán estar debidamente etiquetados.
Para mantener el aspecto y la higiene: los conservadores retrasan la descomposición del producto ocasionada por microorganismos como bacterias y hongos. La cotaminación bacteriana puede ocasionar enfermedades transmitidas por los alimentos incluyendo botulismo (bloqueo de la liberación de la sustancia acetilcolina en las terminaciones nerviosas, con lo que se paralizan los músculos y puede ocasionar la muerte por paro respiratorio). Los antioxidantes son conservadores que evitan que las grasas y los aceites de los productos horneados y de otros alimentos se vuelvan rancios o adquieran un sabor desagradable. También evitan que las frutas frescas cortadas, como las manzanas, se pongan de color pardo cuando están expuestas al aire.
Para proporcionar propiedades de ventilación o control de acidez/alcalinidad: los agentes de ventilación liberan ácidos cuando se calientan y reaccionan con el polvo para hornear ayudando a que los pasteles, panes y otos productos se esponjen durante su horneado. Otros aditivos ayudan a modificar la acidez y la alcalinidad de los alimentos para dar un sabor, gusto y color adecuados.
Para intensificar el sabor o dar el color deseado: muchas especias y saborizantes naturales y sintéticos intensifican el sabor de los alimentos. Asimismo, los colorantes mejoran la apariencia de ciertos alimentos para cumplir con las expectativas de los clientes. Muchas de las sustancias que se adicionan a los alimentos parecerían ser muy extrañas cuando se leen en las etiquetas de ingredientes pero en realidad son muy conocidas. Por ejemplo, el ácido ascórbico es otro nombre para la vitamina C, alfatocoterol para la vitamina E y el beta caroteno es una fuente de vitamina A. A pesar de que no existen sinónimos fáciles para los aditivos, es útil recordar que todos los alimentos están constituidos por compuestos químicos. El carbono, el hidrógeno y otros elementos químicos proporcionan bloques estructurales básicos de todos los seres vivos.
Hoy en día los aditivos y colorantes para alimentos se reglamentan con más rigor que nunca antes en la historia. Las reglamentaciones oficiales exigen que antes de adicionar cualquier sustancia a los alimentos, esta debe de contar con evidencia de que es inocua al nivel al cual se pretende usar.
En la siguiente tabla se muestran ejemplos de las sustancias que realizan cada una de las cinco razones que se mencionaron anteriormente:
Especias para pasteles, pan de jengibre, refrescos, yoghurt, sopa, confitería, productos horneados, quesos, mermeladas, gomas
De acuerdo a la Normatividad Europea, existen cuatro grandes familias de aditivos alimenticios, codificados desde E–100 a E–500, (E por Europa).
Los colorantes (E–100 a E–199)
Los conservantes (E–200 a E–299)
Los antioxidantes (E–300 a E–399)
Los agentes de textura (E–400 a E–499)
Los colorantes sirven para dar al alimento un aspecto más presentable. Existen más de 22 productos autorizados para colorear la masa o la superficie del alimento. Seis de ellos se utilizan exclusivamente para la coloración superficial y uno para la corteza de los quesos. Unos son naturales y otros son sintéticos, de estos últimos los más frecuentes son:
Para el rojo: la azorrubina (E–122), el amaranto (E–123), el rojo de cochinilla A (E–124), el pigmento rubí (E–180), la eritrocina (E–127).
Para el azul: carmín de índigo (E–132), el azul patente V (E–131).
Para el verde: el verde brillante (E–142).
Para el amarillo: la tartracina (E–102).
Los conservantes impiden que se produzcan fermentaciones, putrefacciones y el desarrollo de mohos que pueden alterar el alimento. Hay 30 legales autorizados, de los cuales muchos son antioxidantes y sólo 14 tienen un efecto conservador secundario. Muchos son productos naturales o copias exactas de su fórmula.
Los antioxidantes sirven para evitar los fenómenos de oxidación que podrían alterar los alimentos. Los más eficaces y de uso corriente no presentan ningún peligro en las dosis que se utilizan y son:
Acido Ascórbico o Vitamina C (E–300) a dosis mínimas de < 300 mg/Kg.
Los tocoferoles o Vitamina E (E–306 a E–309).
Los agentes de textura se añaden a los alimentos para darles una consistencia agradable y para estabilizar estas consistencias.
Los emulsionantes son los que realizan la emulsión y la mantienen estable. Los más usuales son las lecitinas (E–352). Se emplean en la fabricación de margarinas, mantequillas “ligeras” o chocolate.
Los gelificantes aumentan la viscosidad de un preparado, retienen el agua, estabilizan los geles e impiden la pérdida de proteínas. Se encuentran en la leche condensada, cremas heladas, confituras, etc. Son sobre todo carragenatos (E–441) que provienen de algas marinas.
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