El gigante cervecero SABMiller Plc., anunció que ampliará dos cervecerías y mejorará su capacidad de envasado en Perú, por lo que invertirá 102 millones de dólares en los próximos ocho meses.
La inversión en Backus y Johnston incluirá un gasto de 12 millones de dólares para refrigeradores, frigoríficos y equipamiento comercial para mejorar la entrega de productos fríos a los peruanos.
La anglo-sudafricana SABMiller, la segunda mayor cervecería del mundo, tomó las riendas de la cervecera peruana a fines de octubre del año pasado, tras adquirir a la colombiana Bavaria, que a su vez controlaba a Backus. Con esta compra, SAPMiller pudo entrar a los mercados de Colombia, Perú, Ecuador y Panamá.
24-Agosto-2006
Esa visible oscuridad
  Industria: Artículos médicos, Sector salud   Tipo: Industria en general, Descubrimientos e investigaciones científicas
  Fuente: Intélite
Quizá para la mayoría de los lectores el nombre de Arthur Zankel no le diga absolutamente nada. Exitoso estudiante en la Harvard Business School en los años cincuenta, Zankel dedicó toda su vida al mundo de las finanzas, tanto desde su propia firma de inversión o como asociado con Citigroup y Warren Buffet, en el que una combinación de habilidad, conocimiento e intuición le permitió acumular una fortuna de cientos de mdd con parte de la cual realizaba obras de caridad y contribuciones a instituciones como la universidad de Columbia, el Carnegie Hall o el colegio Skidmore, a las que donó 120 mdd.
Era, en suma, lo que podría definirse como una persona muy satisfecha con su vida. Pero hace algo más de un año, a las 11 de la mañana del 28 de julio, Zankel se lanzó desde su departamento en el noveno piso de un lujoso edificio ubicado en el número 920 de la Quinta Avenida de Nueva York. Era un hombre que en apariencia tenía todo. Incluida una depresión clínica.
La historia de Zankel, como las de mucha gente anónima y de distintas esferas sociales y económicas que también terminan en el suicidio, suele rara vez llamar la atención de los medios, pero refleja el crecimiento de las enfermedades relacionadas con la salud mental y emocional en las sociedades actuales, ofrece una evidencia trágica de la forma tan compleja en que funciona el cerebro y el sistema neurotransmisor de los seres humanos.
Aunque al parecer los cuadros depresivos, los trastornos obsesivos y las manifestaciones de angustia, ansiedad o estrés son patologías que existen desde hace siglos, no es sino hasta la segunda mitad del siglo pasado que la investigación clínica se ha ocupado con rigor y método de estas enfermedades, y los fármacos que han mostrado mejor desempeño en este terreno quizá tengan menos de dos décadas en el mercado.
Como quiera que sea, las estadísticas muestran que se trata de un problema real y al que tanto las autoridades como los profesionales y líderes de opinión deben poner mayor atención antes de que se vuelva una cuestión de salud pública.
Todos los expertos coinciden en que la depresión y otros trastornos mentales son una enfermedad y que, por lo tanto, debe reaccionarse de la misma forma que frente a otras patologías más visibles, es decir, recurriendo a los profesionales de la salud, obteniendo un diagnóstico exacto, recibiendo la atención que corresponda y siguiendo el tratamiento con plena disciplina.
La OMS proyecta que este tipo de enfermedades, para 2020, ocuparán el segundo lugar entre los padecimientos, tan sólo después de las cardiopatías. Es evidente que las autoridades mexicanas debían concederle a este tema al menos la misma atención que al tabaquismo y el alcoholismo, promover una divulgación de carácter preventivo que permita a la población estar consciente del riesgo, y estimular y financiar la investigación aplicada de excelencia en este renglón.
09-Agosto-2006
Bayer MaterialScience aumenta la producción de MDI
  Fuente: Boletin de Prensa Bayer
Bayer MaterialScience AG tiene una capacidad global anual de más de un millón de toneladas para la producción de la materia prima del poliuretano: el difenil metano diisocianato (MDI). La compañía incrementó su capacidad en Krefeld-Uerdingen, Alemania, en 36,000 toneladas/año adicionales, introduciendo un número de medidas de descuellamiento, a través de mejoras en el proceso y sin requerir ninguna inversión importante.
El MDI es un importante componente químico en la producción de espuma de poliuretano y elastómeros. Las espumas con aislamiento rígido se utilizan, por ejemplo, en la producción de refrigeradores y congeladores, para el aislamiento térmico en la industria de la construcción y en sistemas de calefacción urbana. Los elastómeros de MDI se utilizan en las industrias del zapato, automotoras y eléctricas.
La empresa también se encuentra construyendo en su sitio de Shanghai, una nueva planta de escala mundial de MDI, que sera la mayor de su tipo en el mundo con una capacidad annual de 350,000 toneladas. Se espera que entre en operaciones en el 2008.
FUNDAMENTOS
DE LA OPERACIÓN DE LOS EQUIPOS DE REFRIGERACIÓN
Compresores.
Los compresores más comúnmente empleados
en los sistemas de refrigeración de alimentos
son los de pistón o émbolo, los rotatorios
y los centrífugos. Los dos primeros son de desplazamiento
positivo, efectuándose la compresión del
vapor mediante un miembro compresor. En los de pistón,
como su nombre indica, el miembro compresor es un pistón
mientras que en los rotatorios el miembro compresor
puede ser un pistón rodante, una aleta rotatoria
o un lóbulo helicoidal o tornillo. En el compresor
centrífugo la compresión se produce por
la acción de la fuerza centrífuga la cual
es desarrollada a medida que el vapor es girado por
un impulsor de alta velocidad.
El tipo de compresor empleado en cada aplicación
específica depende del tamaño y la naturaleza
de la instalación y del refrigerante utilizado.
El compresor pistón constituye uno de los más
divulgados en los sistemas de refrigeración de
alimentos, adaptándose especialmente a refrigerantes
que requieran desplazamientos relativamente pequeños
y presiones de condensación relativamente altas.
La potencia requerida por unidad de capacidad de refrigeración
y el volumen de succión por unidad de capacidad
de refrigeración constituyen indicadores de la
operación de estos compresores.
Entre los cálculos que pueden realizarse están
la determinación de la capacidad de refrigeración
y la potencia requerida al variar las temperaturas de
evaporación y condensación. Asimismo,
la selección de un compresor para condiciones
específicas de operación reviste resulta
de importancia práctica.
Evaporadores.
El equipo donde se produce la ebullición del
refrigerante producto de la absorción de calor
desde el foco frío recibe el nombre de evaporador.
Aunque lo que se produce es una ebullición y
no una evaporación, universalmente se acepta
la denominación de evaporador para designar al
equipo donde ocurre este proceso.
Debido a la cantidad y variedad de requisitos que deben
cumplir estos equipos en función de sus diversas
aplicaciones, ellos son fabricados en una amplia gama
de tipos, formas, dimensiones y diseños, pudiendo
clasificarse según el medio refrigerado, el principio
de operación, las características de la
superficie de transferencia y según la forma
de circulación del fluido a enfriar.
La capacidad de refrigeración de un evaporador
está dada por la razón a la cual se trasmite
el calor a través de sus paredes, proveniente
del espacio o producto refrigerado al refrigerante líquido
que circula por su interior, el cual se vaporiza. Esta
capacidad está determinada por los factores que
gobiernan la transferencia de calor a través
de cualquier superficie, esto es, el coeficiente de
transferencia de calor, el área de transferencia
y la diferencia de temperaturas.
La selección de evaporadores para una aplicación
específica constituye un elemento de utilización
práctica.
Condensadores.
El calor total rechazado en el condensador incluye tanto
el calor absorbido en el evaporador como la energía
equivalente al trabajo de compresión. Cualquier
calor absorbido por el vapor de succión desde
el aire de los alrededores también forma parte
da la carga térmica del condensador. Como el
trabajo de compresión por unidad de capacidad
de refrigeración depende de la relación
de compresión, la cantidad de calor rechazado
en el condensador varía con las condiciones de
operación del sistema.
Los condensadores se agrupan de manera general en enfriados
por aire, enfriados por agua y evaporativos.
De igual forma que los evaporadores la capacidad del
condensador está determinada por los factores
que rigen la transferencia de calor.
La selección de condensadores para una aplicación
dada resulta de interés práctico.
Dispositivos
de expansión.
Los dispositivos de expansión tienen una doble
función, la de reducir la presión del
líquido refrigerante y la de regular el paso
de refrigerante a través del evaporador.
Entre estos dispositivos se encuentran el tubo capilar,
la válvula de expansión manual, la válvula
de flotador y la válvula termostática.
La localización de estos dispositivos así
como sus accesorios resultan de especial importancia
ya que de ello dependerá su adecuado funcionamiento.
Sistema.
Una consideración importante es establecer las
relaciones de balance entre las secciones vaporizante
y condensante del sistema, esto es, que la rapidez con
que se lleve a cabo la ebullición sea igual a
la rapidez con que se produce la condensación.
Como todos los componentes del sistema están
conectados en serie, el flujo de refrigerante que circula
a través de ellos es el mismo, por lo que la
capacidad de todos ellos coincidirá. La selección
de los equipos del sistema debe garantizar igual capacidad
de refrigeración a la temperatura de ebullición
requerida para lograr remover la carga térmica.
Sin embargo, cuando todos los equipos no cumplen con
esta condición resulta importante determinar
el punto de equilibrio correspondiente a esta condición.
Carga
térmica.
La carga térmica o carga de refrigeración
constituye un cálculo importante en los sistemas
de refrigeración. Esta carga es el calor que
debe ser removido desde el foco frío, a través
del evaporador, para que en él se mantenga la
temperatura requerida.
Las fuentes que contribuyen a la carga térmica
son:
1. Carga de los productos: se incluyen las cargas originadas
al llevar el producto, los envases y embalajes y los
medios de sustentación empleados en las cámaras,
a la temperatura de conservación; en el caso
de la refrigeración de frutas y vegetales esta
carga debe contemplar además el calor de respiración.
2. Carga por transferencia de calor a través
de estructuras: comprende las cargas térmicas
debido al calor que se transfiere desde el exterior
a través de paredes, techo y pisos de las cámaras.
3. Carga por ventilación: se refiere a la carga
térmica debida a la ventilación controlada
de los productos. El almacenaje refrigerado de frutas
y vegetales frescos requiere de esta ventilación
para garantizar que la composición de la atmósfera
del almacén no se afecte por la propia actividad
metabólica de estos productos.
4. Carga por apertura de puertas: esta carga térmica
es consecuencia de la apertura de las puertas, lo que
provoca que el aire exterior penetre a la cámara.
5. Carga por el personal: se encuentra referida al calor
que aportan las personas que penetren en la cámara,
resultando dependiente de la temperatura en esta y de
la actividad que se realiza.
6. Carga por equipos eléctricos: incluye las
cargas por la iluminación así como por
motores en funcionamiento dentro de la cámara,
básicamente referidos a los de los evaporadores
con movimiento forzado del aire.
Las variables que intervienen en el cálculo de
las diferentes cargas térmicas pueden evaluarse
haciendo uso de información reportada en la literatura.
El
estudio de soluciones farmacéuticas es esencial
para el farmacéutico y puede ser, ocasionalmente,
algo complejo. Además de considerar la conveniencia
terapéutica de la droga, el farmacéutico
debe considerar muchos factores con respecto a los aspectos
químicos y físicos del producto. ¿Es
la droga soluble en un solvente aceptable? ¿Es
químicamente estable en la solución y
por cuánto tiempo? ¿Son dos o más
solutos químicamente y físicamente compatibles
en la solución? ¿Cómo afectarán
al producto los cambios en temperatura, pH o exposición
ligera? ¿El producto se debe preservar, proteger,
o dar sabor y cómo? ¿Cómo debe
el producto ser empaquetado y almacenado?
Muchas soluciones orales no se producen comercialmente
porque son inestables o tienen una vida de anaquel corta
o se utilizan en una población paciente tan pequeña
que son improductivas para producirse comercialmente.
DEFINICIÓN
Una
solución es un sistema termodinámico estable,
monofásico integrado por 2 o más componentes,
uno de los cuales se disuelve totalmente en el otro.
La solución es homogénea dado que el soluto
(o componente dispersado) se dispersa a través
del solvente en partículas de tamaño molecular
o iónico. En su definición más
amplia, una solución es una mezcla homogénea
de sólidos, líquidos, y/o de gases. En
lo sucesivo se restringirá nuestra definición
de soluciones farmacéuticas a aquéllas
integradas por un sólido, un líquido,
o un gas disuelto en un solvente líquido.
La
asignación de los términos soluto y solvente
es arbitraria. Generalmente, el soluto es el componente
presente en cantidad más pequeña y el
solvente es el componente mayor en cantidad y líquido.
Los solutos farmacéuticos pueden incluir componentes
de la droga, agentes saborizantes, colorantes, conservadores
y estabilizadores o sales buffer (tampón). El
agua es el solvente más común para las
soluciones farmacéuticas, pero el etanol, la
glicerina, el glicol del propileno, el alcohol isopropílico
y otros líquidos también se pueden utilizar
dependiendo de los requisitos del producto. Para ser
un solvente apropiado, el líquido debe disolver
totalmente la droga y otros ingredientes sólidos
en la concentración deseada, debe ser no tóxico
y caja fuerte para la ingestión o el uso tópico,
además de estéticamente aceptable al paciente
en términos de aspecto, aroma, textura, y/o gusto.
CLASIFICACIÓN
EN FUNCIÓN DE LA SOLUBILIDAD
La
solubilidad de una droga es la expresión de la
cantidad de la misma que se pueda mantener en la solución
en un solvente dado a una temperatura y presión
dadas. Se expresa generalmente como el número
de los mililitros del solvente requeridos para disolver
1 gramo de la droga. Entender la solubilidad de una
droga es crítico en la formulación de
soluciones. Este asunto será cubierto con más
profundidad en un último ejercicio.
Una
solución saturada es la que contiene la cantidad
máxima de soluto que el solvente es capaz de
acomodar a temperatura y presión ambientales.
La solución sobresaturada es la que contiene
una cantidad más grande de soluto que aquélla
que el solvente puede acomodar normalmente a esa temperatura
y presión, por lo que queda soluto sin disolver.
Generalmente se le obtiene preparando una solución
saturada a una temperatura más alta, filtrando
el exceso de soluto y reduciendo la temperatura. Las
soluciones saturadas y sobresaturadas son poco estables
y tienden a precipitar exceso de soluto bajo condiciones
menos que perfectas (por ejemplo cuando está
refrigerado o sobre la adición de otros componentes).
CLASIFICACIÓN
EN FUNCIÓN DEL TAMAÑO MOLECULAR DEL SOLUTO
En
ocasiones las soluciones se clasifican en función
del tamaño molecular del soluto. Las soluciones
micromoleculares consisten de moléculas o iones
dispersos con tamaño de 1-10 A (peso molecular
< 10.000). Las soluciones macromoleculares (peso
molecular > 10,0000) presentan solutos en verdadera
solución, pero el tamaño de las partículas
de soluto es tan grande, que no pueden ser esterilizadas
por filtración. Las soluciones son también
muy viscosas, y se pueden utilizar como agente de espesamiento
para otras formas de dosificación dispersas.
Entre las soluciones macromoleculares más comunes
se incluyen las que contienen acacia, metilcelulosa
y otros derivados de la celulosa, y las que contienen
proteínas tales como albúmina.
TIPOS GENERALES DE SOLUCIONES ACUOSAS
Las
soluciones acuosas son las más frecuentes de
entre las soluciones orales. Las drogas se disuelven
en agua junto con cualquier conservador, o sal necesarias
para el “buffering”. Al preparar soluciones
farmacéuticas debe usarse siempre agua destilada
o purificada.
Los
siguientes son ejemplos de soluciones farmacéuticas
acuosas:
-
Jarabes: son soluciones concentradas, viscosas, azucaradas
y acuosas que contienen menos de 10% de alcohol ( por
ejemplo el jarabe USP, jarabe de cereza silvestre USP.)
- Aguas aromáticas: son soluciones saturadas
de aceites volátiles en agua y que se utilizan
para proporcionar un sabor o un aroma agradable, ( por
ejemplo el agua de hierbabuena USP. )
- Mucílagos: son soluciones macromoleculares
gruesas, viscosas producidas dispersando gomas vegetales
en agua. Se utilizan comúnmente como agentes
de suspensión o espesamiento (por ejemplo el
mucílago del acacia o el de tragacanto).
- Ácidos acuosos: son soluciones acuosas diluídas
de ácidos (generalmente < 10%), ( por ejemplo
HCl diluido USP.)
USO FARMACÉUTICO DE SOLUCIONES
Las
soluciones tienen una amplia variedad de aplicaciones
en la industria farmacéutica para uso terapéutico,
como vehículos para los productos orales, parenterales,
tópicos, oticos, oftálmicos, y nasales.
También se utilizan como excipientes, buffers,
conservadores y como agentes de suspensión para
una variedad de formas de dosificación líquida.
Las soluciones concentradas en inventario sirven a menudo
como componentes de productos preparados extemporáneamente.
Las soluciones de prueba también desempeñan
un papel importante en el análisis de productos
farmacéuticos de todo tipo.
Pescado fresco o ultracongelado, leche fresca del día o condensada, atún en aceite... Gracias a los sistemas de conservación de alimentos empleados hoy día, las posibilidades para realizar la compra y llenar nuestra despensa o frigorífico se han ampliado, ya que el deterioro de los productos es un proceso cada vez más controlado. El interés sobre el mejor modo de conservar los alimentos para disponer de ellos en épocas de carestía o cuando éstos no se podían producir se remonta muy atrás en el tiempo. Fruto de esa búsqueda han surgido el secado al sol y al aire, la salazón, el escabeche, las fresqueras… La mayoría de los alimentos que consumimos han sido manipulados o transformados antes de llegar a nuestra mesa, ya que, en general, la vida útil de los productos frescos es muy limitada si no se les aplica un sistema adecuado de conservación.
Numerosos factores intervienen en la pérdida de la calidad original de un alimento o en su deterioro: la exposición a la luz solar (influye en la pérdida de vitaminas y en el enranciamiento de las grasas), el contacto con el oxígeno del aire (provoca las mismas pérdidas y alteraciones la exposición solar), la temperatura (puede destruir, inactivar o hacer que se reproduzcan rápidamente los gérmenes), el grado de humedad (favorece o impide el desarrollo bacteriano y el enmohecimiento) y de acidez (permite minimizar la pérdida de ciertas vitaminas).
Métodos tradicionales de conservación
La salazón (en seco o salmuera), el ahumado (en frío o caliente), la desecación o la deshidratación disminuyen el contenido de agua de los alimentos. Así, las frutas, legumbres y pastas alimenticias secas, y los embutidos o el bacalao en salazón duran mucho más que el mismo alimento en estado fresco. Esto se debe a que la cantidad de agua del alimento se reduce hasta tal punto que los gérmenes quedan inactivos o mueren. También impiden el desarrollo de gérmenes la adición de sal y el humo (los componentes del ahumado poseen un efecto bactericida). La fermentación es igualmente un método tradicional que favorece la conservación de alimentos: los quesos curados se conservan más tiempo que los frescos, cuya vida útil es mucho más limitada debido a su mayor contenido de agua (4-5 días en la nevera desde la fecha de elaboración). Asimismo, el azúcar también se emplea, incluso hoy, como antiséptico en conservas en almíbar, leche condensada y mermeladas.
Conservación mediante calor
El calor destruye la mayoría de gérmenes o de sus formas de resistencia (esporas), aunque la temperatura a aplicar varía según se trate de bacterias, virus, levaduras o mohos.
Ebullición (100ºC): los gérmenes se destruyen si se mantiene la cocción más de cinco minutos, pero no se eliminan las esporas. Hay pérdidas nutritivas, especialmente de vitamina C (sensible al calor), y en menor proporción de vitamina B1 o tiamina.
Escaldado en agua hirviendo : se emplea como paso previo para congelar algunos vegetales y mejorar su conservación. Una vez limpias, las verduras se sumergen unos minutos en agua hirviendo, lo que inactiva las enzimas (sustancias presentes de forma natural en los vegetales y responsables de su deterioro). Después de enfriarlas se envasan en bolsas especiales para congelados, se envasan al vacío y se les anota la fecha de entrada en el congelador para controlar su tiempo de conservación. No se producen pérdidas nutritivas.
Pasteurización (temperaturas que rondan los 80ºC): la aplicación de calor durante un tiempo (que varía de un alimento a otro) inactiva los gérmenes capaces de provocar enfermedad, pero no sus esporas. Por ello, el alimento deber ser refrigerado para evitar el crecimiento de los gérmenes que no se han podido eliminar. Así, la leche pasteurizada o fresca del día ha de conservarse en el frigorífico y, una vez abierto el envase, debe consumirse en un plazo máximo de 3-4 días. No hay pérdidas importantes de nutrientes.
Esterilización (temperatura superior a los 100ºC): libera los alimentos de gérmenes y esporas. Se aplica en el producto una temperatura que ronda los 115 grados. Se pierden vitaminas hidrosolubles (grupo B y vitamina C) en mayor o menor cantidad, según la duración del tratamiento de calor. Puede originar cambios en el sabor y el color original del alimento (la leche esterilizada es ligeramente amarillenta y con cierto sabor a tostado).
Ultrapasteurización o U.H.T. (temperatura alrededor de los 140ºC): el sistema de esterilización más moderno. Se aplican 140 grados o más, generalmente por medio de vapor, durante muy pocos segundos. El alimento queda totalmente esterilizado y la pérdida nutritiva es inferior que en la esterilización tradicional. No hay cambios de sabor o color.
Los productos esterilizados y ultrapasteurizados no precisan ser conservados en frío una vez envasados. Sin embargo, abierto el envase, los alimentos deben conservarse a temperaturas de refrigeración (0-5ºC) por un tiempo limitado que dependerá del producto.
Conservación mediante frío
Aumenta la vida útil de los alimentos y detiene o reduce la velocidad de crecimiento de gérmenes; sin embargo, no los mata, sólo los duerme.
Refrigeración: los alimentos se mantienen entre 0 y 8 grados, según la zona del refrigerador.
Congelación: se aplican temperaturas inferiores a 0 grados y parte del agua del alimento se convierte en hielo. Cuando el producto se descongela, los gérmenes pueden volver a reproducirse, por ello conviene una manipulación higiénica y un consumo rápido del alimento. Es importante efectuar la congelación en el menor tiempo y a la temperatura más baja posible, para que la calidad del producto no se vea afectada. La temperatura óptima de conservación de los productos congelados en casa es de -18 grados o inferiores.
Ultracongelación: se desciende rápidamente la temperatura del alimento mediante aire frío, contacto con placas frías, inmersión en líquidos a muy baja temperatura, etc. La congelación y ultracongelación son los métodos de conservación que menos alteraciones provocan en el producto.
Liofilización: se elimina el agua de un alimento congelado aplicando sistemas de vacío. El hielo, al vacío y a temperatura inferior a -30 grados, pasa del estado sólido al gaseoso sin pasar por el estado líquido. Es la técnica que menos afecta al valor nutricional del alimento. El inconveniente es su elevado coste, por lo que generalmente se aplica sólo en el café o descafeinado solubles (granulados) y en productos como leches infantiles.