Nestlé anunció que en el nivel global sus 21 marcas de cereales para el desayuno estarán hechas con cereales integrales.
Según el doctor Eduardo García, endocrinólogo del Instituto Nacional de Nutrición "Salvador Zubirán", los cereales integrales contribuyen al manejo del peso corporal y protegen al cuerpo contra enfermedades del corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer.
Según un comunicado de Nestlé, los cereales refinados generalmente contienen sólo la parte intermedia de los granos, conocida como endospermo, dejando de lado el germen (parte externa o cascarilla) y el salvado (parte central o núcleo). Al fabricar los cereales con granos enteros se obtienen todos los nutrientes (vitaminas, minerales y antioxidantes).
Un reporte de la Ssa indica que 70% de los mexicanos mayores de 20 años sufre de algún problema de obesidad, lo que incrementa en 80% la posibilidad de tener padecimientos crónicos como la diabetes. Los gastos de salud en este aspecto ascienden a tres mil mdp anuales.
"Los medios bombardean con esta información y la gente está más consciente de la necesidad de cambiar sus hábitos alimenticios", comentó Félix Martínez, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Nestlé.
Oscar Pérez, director de Negocios-Cereales para el desayuno de Nestlé, manifestó que los consumidores exigen cada vez más productos saludables.
Los empaques incluirán un nuevo logotipo (una paloma y una espiga) dentro de una franja verde para identificarlos fácilmente. Además, cada caja tiene al reverso información nutrimental, y harán recomendaciones a por medio de nutriólogos y médicos especializados en el cuidado a la salud.
30-Junio-2006
Carga pesada
  Industria: Alimenticia, Cuidado personal, Sector salud   Tipo: Asuntos sociales y de ONGs, Educación
  Fuente: Intélite
La alimentación infantil debe ser sabrosa y sana para evitar que los niños acumulen kilos que al paso de los años pueden ser detonador de males que marcan su vida.
La amenaza comienza con un elevado consumo de alimentos chatarra y la ausencia de actividades físicas, que generan cada vez más infantes víctimas de la obesidad o sobrepeso.
Especialistas en el tema afirman que el deterioro en la salud de los pequeños gordos se dará unos 20 años más tarde, cuando sean adultos y presas fáciles de males como diabetes mellitus, hipertensión arterial o cardiopatías.
Anabel Silva Batalla, experta del IMSS, en la materia señala que hay predicciones graves en el sentido de que la esperanza de vida, que actualmente es de 75 años para los hombres y 76 para las mujeres, en vez de incrementarse empezará a disminuir y podría llegar a ser de tan sólo 40 años.
La mejor alternativa para los niños es consumir alimentos naturales, refrescos no deshidratados, ni conservados, ni el almíbar, y enteros, como en jugo porque tienen mucha fibra y calorías de buena calidad.
Un funcionario del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República se enteró de que yo había trabajado durante una época en el problema de la mala absorción de lactosa y me sugirió que escribiera sobre el tema, lo que me pareció una buena idea.
La lactosa es el disacárido de la leche, que para absorberse en el intestino delgado tiene que ser digerido por una enzima, la lactasa, que la convierte en sus dos monosacáridos: glucosa y galactosa.
Los recién nacidos tienen una concentración adecuada de lactasa en el intestino, que les permite manejar con facilidad la lactosa presente en la leche materna, pero después del destete empieza a disminuir paulatinamente su concentración de manera que en el adulto, en casi todos los mamíferos incluyendo a nuestra especie, se tiene sólo alrededor del 10% de la concentración presente al nacimiento.
Por cierto que para este propósito, se es adulto a partir de los seis años y esto se llama deficiencia primaria de lactasa del tipo adulto (DPLTA), para distinguirla de: 1) una condición muy rara que es la deficiencia congénita de lactasa; y 2) la deficiencia secundaria de lactasa, consecutiva a diversos trastornos que afectan al intestino, incluyendo la desnutrición.
La población mundial se puede dividir en este respecto en dos grupos: 1) aquellos en que entre el 60% y el 100% de la población son mal absorbedores de lactosa; y 2) en los que sólo entre el 2% y el 30% lo son.
Los primeros son los más numerosos: en el medio oriente y zona mediterránea se incluyen árabes, griegos y judíos, además de los nacidos en el sur de Italia. La mayor parte de los grupos asiáticos tienen DPLTA con excepción de los habitantes de ciertas regiones de la India.
Se puede incluir a la mayor parte de los pueblos africanos y a los amerindios de todo el continente, incluyendo a México. En el segundo grupo se encuentran los moradores del norte de Europa y algunos grupos de africanos, que tienen en común con los anteriores el que se han dedicado al pastoreo por varios miles de años y desde entonces consumen leche.
La hipótesis es que, dado que la leche es un buen alimento, pudo haber actuado como agente selectivo a favor de quienes son capaces de consumir y aprovechar los lácteos, aumentando así su proporción de generación a generación.
Aceptando que la leche es un buen alimento, puede afirmarse también que no es necesario su consumo después del destete. De hecho, los únicos mamíferos que toman leche son los humanos y los animales domésticos como los gatos.
Se ha planteado el uso de leche en programas de reforzamiento nutricional, porque además de su valor alimenticio es fácil de usar y no demasiado cara, pero en esos casos deberá tomarse en cuenta que alrededor de 15% de los sujetos pueden experimentar síntomas de intolerancia gastrointestinal con la ingestión de un vaso de leche y deben tomarse medidas para evitarlo.