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22-Febrero-2006
La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) de México anunció que agilizará los experimentos para la posterior liberación de semillas de organismos genéticamente modificados (OGM) en el campo mexicano.
El titular de esta dependencia, Francisco Mayorga Castañeda, señaló que el campo mexicano no puede aislarse de las tendencias actuales del avance tecnológico en torno a los alimentos obtenidos de OGM. A la vez admitió que el país no cuenta con el marco legal completo para la producción y comercialización de los también llamados vegetales transgénicos.
Desde el 17 de abril de 2005, existe en México la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), como el marco legal que regula la producción y comercialización de transgénicos.
Las empresas promotoras de los OGMs han festejado la promulgación de esta ley, de la que se espera aporte “certidumbre a la generación de conocimientos y al flujo comercial de las semillas de variedades transgénicas”, según afirma el director de AgrobioMéxico, José Luis Piñeiro, quien cuestionó que la publicación de este instrumento legal no ha sido acompañado de otras medidas que lo apuntalen y con ello dejar bien conformado el escenario para la aplicación de la biotecnología.
Señaló que a casi un año de la publicación de la LBOGM, todavía no se publica su reglamento ni aún funciona la Comisión Intersecretarial de la Biodiversidad y Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), lo que es otra seria limitación para el monitoreo y seguimiento de la introducción de los OGM a agricultura comercial.
Otra instancia oficial que está involucrada en este tópico es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Hasta 2005, este organismo señalaba que se habían autorizado la comercialización de 32 productos biotecnológicos y su consecuente empleo en el sector agrícola, como algodón jitomate, papa, canola y soya, entre otras.
Recientemente Sagarpa ha informado de la fase de consulta pública para que se proceda a la experimentación de nuevos productos transgénicos en el campo en respuesta a una solicitud de instancias interesadas, como son varias empresas del sector biotecnológico. En esta lista de productos de los que se pide su experimentación, figuran maíces, como el MON 88017, el maíz YlelGard y el maíz Herculex, cuyas estructuras genéticas los hacen resistentes a varios insectos patógenos, según lo señaló José Luis Solleiro.
El 16 de febrero del 2006 la SAGARPA anunció la conclusión del periodo de consulta pública sobre las solicitudes de liberación experimental de maíz genéticamente modificado (maíz GM), que forman parte del Proyecto Maestro sobre Experimentación de Maíz GM.
Al término de la consulta se recibieron 85 comentarios generales, dos de los cuales presentan argumentación jurídica y biológica. Estos comentarios serán sometidos a análisis, según corresponde en el contexto de las múltiples consultas públicas que realiza el Gobierno Federal.
No obstante, la SAGARPA informa que una vez que finalice la construcción del marco normativo sobre el régimen de protección especial para maíz establecido en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), en coordinación con las dependencias que integran la CIBIOGEM, procederá a la decisión sobre la autorización o rechazo de las solicitudes que se sometieron hasta hoy a consulta publica.
De este modo, para el caso de maíz GM, la SAGARPA, apegada estrictamente a las obligaciones que le impone la ley en la materia —entre ellas la aplicación del régimen especial de protección al maíz—, deberá establecer en conjunto con la SEMARNAT la forma en la que aplicara ese régimen de protección, tomando en consideración la información que proporcionen para el caso el INIFAP, INE, CONABIO y la Comisión Nacional Forestal.
Asimismo, la SAGARPA tomará su decisión considerando el dictamen de bioseguridad vinculante que para tal efecto emita la SEMARNAT.
La publicación de las solicitudes de autorización para consulta pública atendió lo establecido en el artículo 33 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, que indica que la Secretaría a la que le corresponda resolver la solicitud de permiso de liberación de OGM´s al ambiente pondrá a disposición del público dicha solicitud para un proceso de consulta, debiendo observar las previsiones sobre confidencialidad establecidas en esta legislación.
Bruno Aceves, integrante de comunicación social de la Sagarpa, precisó que esta fase de experimentación será el periodo final del protocolo previo a su liberación para fines comerciales, como se establece en el artículo 33 de la LBOGM. Este funcionario también comunicó que se pretende elaborar el reglamento complementario de la LBOGM a la brevedad, para que no haya lagunas jurídicas en un punto de gran trascendencia para el sector agroalimentario y el desarrollo tecnológico en general.
Solleiro hizo notar que de acuerdo con los procedimientos de los protocolos experimentales habrán de transcurrir tres años de experimentación y evaluación de resultados y su prueba piloto para cumplir plenamente la normatividad y con ello entrar a la liberación para fines comerciales. Detalló que antes de la prueba piloto final, la generación de un vegetal como OGM, requiere de seis a siete años de trabajos, tanto en laboratorio como en campo.
Trajo a colación que el repunte algodonero que se tiene en México en los últimos años ha tenido en la aportación de las semillas transgénicas un factor de gran importancia, puesto que se reducen en por lo menos 30 por ciento los costos en agroquímicos para contrarrestar plagas y malezas, además de que hay un incremento de 15 por ciento en los rendimientos en las parcelas, lo que pone de manifiesto las ventajas de los OGM.
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