Para detectar posibles deficiencias nutricionales en un cultivo, se pueden emplear tres métodos de análisis:
· Inspección visual del cultivo para localizar signos de deficiencias . Este método sólo advierte deficiencias críticas, una vez producido el daño y a veces los síntomas observados pueden ser poco fiables. La clorosis, por ejemplo, puede ser el resultado de una cantidad de nitrógeno baja, de una alimentación de un nematodo, de un suelo salino o seco, de alguna enfermedad (virosis) o de otros problemas no relacionados con los niveles de nutrición del suelo.
· Análisis de suelo . Miden los niveles de nutriente del suelo así como otras características del mismo. Los agricultores dependen de estos análisis para determinar las necesidades de cal y fertilizante de las cosechas.
· Análisis de tejido vegetal . Miden los niveles de nutriente solo en los tejidos de la planta. Este tipo de análisis permite detectar posibles carencias no encontradas en los análisis del suelo.
De los tres métodos descritos, el del análisis del suelo es el más importante para la mayoría de los cultivos, especialmente para los anuales. Puede realizarse un análisis del suelo al principio de la estación para permitir al agricultor suministrar el nutriente necesario antes de la siembra o plantación. Es importante realizar análisis del suelo para determinar la cantidad de cada nutriente que está disponible para el crecimiento de la planta. A partir de los resultados de estos análisis del suelo, el agricultor puede decidir qué cantidad de fertilizante debe aplicarse para alcanzar el suficiente nivel.
Existen tres etapas para la realización de un análisis de suelos:
· Muestreo del suelo. El agricultor retira muestras del suelo y las envía a un centro de análisis.
· Análisis del suelo. El laboratorio de suelos realiza una prueba de la muestra y concluye con una recomendación al agricultor.
· Elaboración de un plan de fertilización. El agricultor actúa de acuerdo a la recomendación dada por el centro de análisis.
MUESTREO DEL SUELO
Los resultados del análisis de un suelo dependen de la calidad de la muestra recogida por el agricultor al centro de análisis. Por ello a continuación se recogen las recomendaciones a seguir en la toma de muestras de suelo para análisis fisico-químico:
Frecuencia del análisis
La frecuencia del análisis del suelo depende de la cosecha y de cómo se ha cultivado. Para la mayoría de los cultivos, la recolección de muestras cada dos o tres años debe ser suficiente. Los cultivos intensivos como las frutas u hortalizas necesitan de un muestreo anual, y los cultivos de invernadero realizan sus análisis más a menudo. Se debe realizar el análisis antes de sembrar o plantar.
Cualquier cambio en las prácticas de cosecha debe ir precedido de un análisis de comprobación del suelo. Por ejemplo, si un agricultor pretende cambiar de un laboreo normal a uno de conservación, se debe realizar un análisis de suelo antes del primer año. Un agricultor que cambia de cultivo debe también realizar un análisis del suelo antes del nuevo cultivo.
Zonas de muestreo y número de submuestras
La finca debe dividirse en parcelas homogéneas de muestreo en cuanto a color, textura, tratamientos y cultivos. El número de muestras depende de la variabilidad o heterogeneidad de la parcela. La estimación será tanto más exacta cuanto mayor sea el número de submuestras. De modo orientativo, se considera adecuado tomar de 15 a 40 muestras en cada parcela, haciéndolo en zig-zag y metiendo todas las muestras en una bolsa común. No deberá tomarse ninguna muestra que represente una superficie mayor de 4 hectáreas. Se aconseja tomar de 10 a 20 submuestras para parcelas comprendidas entre 5000 y 10000 m2.
Profundidad del muestreo
Depende del tipo de cultivo, pero por lo general siempre se recomienda desechar los primeros 5 cm de suelo superficial. Para la mayoría de los cultivos basta con tomar muestras de los primeros 20-40 cm del suelo. En el caso de cultivos de césped y praderas la profundidad de muestreo recomendada es de 5 a 10 cm. Por otro lado, en aquellos cultivos de raíces profundas y frutales se recomienda realizar muestreos a una profundidad de 30 a 60 cm.
Procedimiento del muestreo
Para la toma de muestras se empleará barrenas o tubos de muestreo de suelo. También se puede utilizar una pala. Para ello se ha de realizar un hoyo en forma de V, cortar una porción de 1,5 cm de la pared del hoyo y retirar la mayor parte de la muestra con la hoja. Cada muestra de suelo debe incluir suelo de toda la profundidad de muestreo.
Una vez terminada la toma de muestras, se recomienda mezclar todas las muestras juntas para obtener una mezcla de suelo homogénea. Tomar aproximadamente 1 kg de esta mezcla, dejarla secar al aire y enviarlo al laboratorio de análisis, especificando al máximo todos los datos de la parcela.
Muestreo en invernaderos
El programa de fertilización para cultivos en invernaderos es muy diferente al empleado para los cultivos extensivos. Generalmente, los agricultores extensivos dependen principalmente de las reservas de nutrientes del suelo, como el nitrógeno orgánico o el potasio intercambiable. Sin embargo, en los cultivos intensivos en invernadero se suelen emplear sustratos a los que se les suministran los nutrientes a través de complejos planes de fertilización, de esta forma se tiene un control total sobre el estado nutricional de la planta.
Para la realización de muestreos en estos cultivos, se tomará como ejemplo la metodología empleada en cultivos de hortalizas en arena y con riego por goteo. Para ello se elige un punto a 10-15 cm del tronco de la planta y en dirección a la línea portagoteros. Se aparta la capa de arena y estiércol y pinchamos hasta llegar a la profundidad media de las raíces (10 cm). Para ello se empleará un bastón tomamuestras de media caña o una pequeña azada. Lo importante es que se extraiga el suelo a lo largo de toda la perforación y en igual cuantía. La cantidad de suelo extraído (150-200 gr) debe ser similar en todos los puntos de muestreo (submuestras). Se evitará tomar muestras en las bandas y pasillos así como en los 4-5 metros próximos a ellos.
ANÁLISIS DEL SUELO
Existen dos metodologías para realizar un análisis de las muestras de suelo recogidas. El método más antiguo utiliza reacciones químicas que producen cambios de color. El color exacto depende de la cantidad de minerales disponibles en el suelo. En el caso del análisis del pH, el color depende del pH del suelo.
Estos ensayos químicos sencillos son muy fáciles de realizar pero son poco fiables. Por ello estos ensayos basados en la comparación de colores se han reemplazado en los laboratorios por ensayos que utilizan modernos aparatos como el medidor de pH y el espectrofotómetro. Estos aparatos miden de una forma rápida y exacta cantidades de minerales en las muestras del suelo.
Sin embargo, los resultados de laboratorio solo son fiables si han sido validados en suelos similares a los del muestreo. Es decir, que los ensayos deben estar basados en estudios realizados sobre la fertilización y niveles de nutrientes en suelos parecidos a los del suelo de muestra.
Generalmente en el análisis de un suelo se realizan los siguientes ensayos:
· Determinación de la textura mediante análisis mecánico de tamizado de la muestra.
· Medida de la materia orgánica del suelo.
· Determinación de los niveles de pH mediante el empleo de pHmetros.
· Medida del fósforo soluble o disponible (cantidad de fósforo libre para el crecimiento de la planta) mediante lavado de la muestra con una solución ácida y su posterior análisis en espectrofotómetro.
· Medida del potasio intercambiable.
En la actualidad existen numerosos dispositivos electrónicos relativamente baratos (pHmetros de bolsillo digitales, medidores de conductividad y de nutrientes, etc) que permiten realizar a pie de finca ensayos rápidos y a tiempo en cultivos que requieren una constante supervisión del estado nutricional del suelo (cultivos hortícolas, viveros, etc.).
ANÁLISIS DE TEJIDOS VEGETALES
Los análisis de tejido de la planta en combinación con los del suelo dan una visión más completa del estado nutricional de la planta. En los análisis de tejidos, se realizan análisis solo de los nutrientes de la planta, en lugar de a los nutrientes del suelo. Estos análisis son útiles para determinar posibles problemas nutricionales relacionados con la carencia de micronutrientes, más difíciles de determinar en el suelo.
Con los análisis de tejidos vegetales se pueden diferenciar las fisiopatías producidas por carencias nutricionales de otras enfermedades causadas por hongos, bacterias o virus. Además, estos análisis permiten conocer los fenómenos de competencia entre los distintos elementos, que impiden la absorción de nutrientes.
Los niveles de nutrientes varían considerablemente en diferentes tejidos de planta o en diferentes edades. Por ello antes de realizar un análisis es importante determinar la parte de la planta utilizada y el estado de crecimiento requerido.
La toma de muestras de material vegetal para analizar es una operación que se halla en relación con el fin que el análisis persiga, y está siempre subordinado al criterio y buen sentido del operador. No obstante el material vegetal a analizar debe ser siempre representativo, de manera que resulte estadísticamente significativo.
Con este planteamiento de entrada, se pueden diferenciar dos opciones de muestreo:
1) Muestreo de partes o planta entera.
2) Muestreo de hojas para análisis foliar.
En ambos casos deberá dividirse la parcela en unidades de muestreo. En este caso la unidad de muestreo será un conjunto de plantas que visualmente son parecidas, tienen el mismo vigor, el mismo desarrollo, está en el mismo tipo de suelo, y a las que se les practica las mismas técnicas culturales. Las plantas muestreadas tienen que ser representativas de la unidad de muestreo.
Cuando el terreno parezca igual, la unidad de muestreo no debe representar a más de:
Invernaderos: 3000 m2.
Regadíos: 10000 m2.
Extensivos: 25000 m2.
Si hay alguna zona claramente diferente del resto del cultivo pero muy pequeña, se aconseja no tomar muestras de la misma. En todo caso, la muestra debe ir acompañada del correspondiente informe elaborado según criterios del laboratorio receptor.
A continuación se establecen una serie de normas generales en la recogida y transporte de tejidos vegetales para su análisis, aunque los modos de actuación dependerán del tipo de cultivo:
· Utilizar bolsas u otros contenedores de papel (evitar el plástico).
· Si se muestrean partes o planta entera, será necesario tomar 20 o 30 plantas, prestando atención que estén en el mismo estadio de desarrollo y que presenten las mismas características morfológicas.
· En el muestreo de hojas para análisis foliar, siempre tome las hojas por la unión con el tallo, de forma que el laboratorio reciba la hoja con todo su pecíolo. La hoja a muestrear será la primera totalmente desarrollada, con limbo y pecíolo (será la 4ª, 5ª ó 6ª comenzando a contar por el ápice).
· El momento más adecuado para el muestreo de hojas es a primeras horas de la mañana.
· El número de hojas a tomar ha de guardar más relación con la representatividad del muestreo que con la cantidad de material necesario para el análisis, pues este último es muy pequeño. Debido a ello se considera válido el mismo criterio que para el muestreo de suelo, es decir, de 10 a 20 hojas, cogiendo más hojas cuanto más pequeñas sean éstas y viceversa.
· No demorar su entrega en el laboratorio más que lo estrictamente necesario, evitando la incidencia directa del sol. En caso de que el envío se haga con retraso es conveniente poner las muestras en un refrigerador para frenar su actividad metabólica.
· Si tienen que esperarse algunos días antes de enviar las muestras al laboratorio, es interesante lavarlas con algún detergente no iónico, tipo ácido cítrico, para evitar en los resultados del análisis la influencia de posibles contaminaciones. Después de lavarlas, se aclaran con agua destilada y se secan al sol.
· No olvide el etiquetado correcto de las muestras para evitar confusiones.
- LÓPEZ RITAS, J. y LÓPEZ MELIDA, J. 1990. El diagnóstico de suelos y plantas. Métodos de campo y laboratorio. Ed. Mundi-Prensa 4ª Ed. 363 p. Madrid.
- LOTTI, G. y GALOPPINI, C. 1986. Análisis químico agrario. Ed. Alambra. 440 p. Madrid.
- MARAÑÉS, A; SÁNCHEZ, J.A.; DE HARO, S.; SÁNCHEZ, S.T. y LOZANO, F.J. 1994. Análisis de suelos. Departamento de Edafología y Química Agrícola. Universidad de Almería. Almería. 130 pp.
- PARKER, R. 2000. La ciencia de las plantas. Ed. Paraninfo. Madrid. 628 p.
- PLASTER, E.J. 2000. La ciencia del suelo y su manejo. Ed. Paraninfo. Madrid. 419 p.
- PORTA, J.; LÓPEZ-ACEVEDO, M. Y ROQUERO, C. 1994. Edafología para la Agricultura y el Medio Ambiente. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 807 pp.
- URBANO, P. 1995. Tratado de fitotecnia general. 2ª Edición. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 895 p.
-VILLALBÍ, I. y VIDAL, M. 1988. Análisis de suelos y foliares: interpretación y fertilización. Monografías de la obra agrícola de la fundación Caja de Pensiones. 201 p. Barcelona.
Los seres humanos tenemos una preferencia natural hacia lo dulce. Los expertos explican este hecho como una “adaptación de supervivencia básica”. Aunque el exceso de azúcar, como todo exceso, puede ser dañino tanto para la salud de personas sanas como de aquellas que cuentan con enfermedades crónicas relacionadas con el exceso de peso (obesidad, diabetes, entre otras), puesto que grandes cantidades aportan calorías extra, lo que contribuye al aumento de peso.
Una forma de disfrutar un sabor dulce con reducción en la energía y útiles en el control del peso y la glucosa sanguínea, es el uso de edulcorantes, los cuales son sustitutos del azúcar, bajos en calorías.
De entre todos los aditivos que se suelen añadir a los alimentos, quizá sean los edulcorantes los más extendidos y conocidos. En la actualidad, se consideran legalmente como aditivos alimentarios a aquellas sustancias naturales o artificiales añadidas intencionadamente a los alimentos para mejorar sus propiedades físicas (sabor, conservación, etc.)
Tipos de edulcorantes
Existen dos categorías básicas de edulcorantes: los nutritivos (calóricos) y los no nutritivos (no calóricos).
Edulcorantes Nutritivos o Calóricos
Los edulcorantes calóricos o nutritivos proporcionan el sabor dulce y el volumen al alimento al cual se le han añadido. Así mismo proporcionan frescura y contribuyen a la calidad del producto. Se encuentran en forma de edulcorantes de mesa (fructosa); en alimentos, bebidas y fármacos (fructosa, jarabe de maíz) y en chicles y caramelos (polialcoholes).
Usos de los edulcorantes
Los edulcorantes calóricos actúan como conservante en las mermeladas y gelatinas, y dan un sabor más intenso a las carnes procesadas. Proporcionan fermentación para los panes y salsas agridulces, aumentan el volumen de las cremas heladas y dan cuerpo a las bebidas carbonatadas.
Clases de edulcorantes
Los edulcorantes nutritivos comprenden: los azúcares, el jarabe de maíz de alta fructosa, la glucosa, la miel, la lactosa, la maltosa, varios jarabes, y los polioles de baja energía o alcoholes del azúcar, como son el sorbitol, manitol, xylitol, lactitol.
La fructosa es el azúcar que está en forma natural en todas las frutas. Es un componente de la sacarosa que se encuentra en forma de edulcorante de mesa en alimentos, bebidas y fármacos. Se agrega a los alimentos y bebidas como jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) o en forma cristalina. La fructosa se fabrica mediante la isomerización de la dextrosa en el almidón de maiz.
Se produce de la glucosa y también se encuentra en forma natural en ciertas bayas y frutas. Ofrecen menos energía y potenciales beneficios de salud. Es el edulcorante que contienen generalmente los chicles "sin azúcar". El sorbitol se emplea en muchos productos alimenticios dietéticos.
Contiene malta de cebada, glucosa, y carbohidratos complejos; tiene un 65 por ciento de maltosa, un 30 por ciento de carbohidratos complejos, y un 3 por ciento de proteínas. Su color es marrón oscuro, y es denso y pegajoso; su sabor es distintivamente fuerte, como la melaza, y la mitad de dulce que el azúcar blanca.
Dentro de sus ingredientes se encuentra el arroz integral y varias enzimas, además de maltosa, glucosa, y carbohidratos complejos; el 50 por ciento es maltosa, y el otro 37 por ciento son carbohidratos complejos. Este jarabe tiene un suave sabor a caramelo. Es la mitad de dulce que el azúcar blanca.
Contiene sucrosa, glucosa, fructosa, carbohidratos complejos, y ácido fólico. Su color es caoba, y sus gránulos son gruesos y algo húmedos. Se puede utilizar conjuntamente con otros edulcorantes.
Se elabora a partir de la evaporación del agua de la caña de azúcar entera, proceso que hace que conserve sus minerales y melaza. Tiene unos granos gruesos color ámbar, con sabor a melaza. Su rico sabor y costo relativamente bajo, lo hacen uno de los edulcorantes más populares, y puede sustituir a otros más caros con mucha eficacia.
Contiene fructosa, glucosa, y sucrosa, producida por las abejas. Su color y gusto dependen de la flor que fue su fuente. Es entre un 20 y un 60 por ciento más dulce que el azúcar blanca, por lo que debe ser usada en menor cantidad.
Se saca de un arbusto cuya mejor variedad se da en el Paraguay; está disponible en hojas enteras o molidas, en polvo, o en extracto líquido; es 8 a 300 veces más dulce que el azúcar blanca (dependiendo de la calidad y de si es de hoja o extracto) pero con cero calorías. Los responsables de este poder endulzante son los glucósidos que contiene (Steviosidas, Rebaudiosidas y Dulcosida).
Componente de la sacarosa y, básicamente, lo que alimenta las células. La glucosa se encuentra en las frutas pero en cantidades limitadas; también es un almíbar formado de la harina de maíz.
Edulcorante parecido al sorbitol escasamente utilizado debido a su costo de obtención.
Lactiol
Edulcorante bajo en calorías. Se emplea para confeccionar dulces bajos en calorías. Es un edulcorante recomendable en la diabetes. Menos dulce que la sacarosa pero más estable que el aspartamo.
El manitol es un subproducto de la producción de alcohol pero no contiene alcohol y tiene un efecto laxante, cuando se consume en grandes cantidades. Se emplea en productos alimenticios dietéticos.
Endulzantes No Nutritivos o No Calóricos
Los edulcorantes no nutritivos pueden contribuir al control del peso o de la glucosa en sangre y a la prevención de las caries dentales. La industria de la alimentación valora estos edulcorantes por muchos atributos; entre ellos cualidades sensoriales (p.ej. un sabor dulce puro, la ausencia de sabor amargo o de olor), seguridad, compatibilidad con otros ingredientes alimentarios y estabilidad en diferentes entornos alimentarios.
En algunos casos, los edulcorantes no calóricos se emplean en lugar de los calóricos. Ellos no proporcionan calorías pero sí el sabor dulce. Todos los edulcorantes no calóricos son químicamente procesados.
Se recomienda no usar ningún endulzante artificial de forma habitual durante el embarazo, sin embargo se permiten un máximo de 2-3 productos que los contengan al día. No alteran el control de la glucemia ni los niveles de lípidos.
Clases de endulzantes no nutritivos o no calóricos
En este grupo se incluyen la sacarina y sus sales sódica y cálcica (300-400 veces más dulce que el azúcar); el aspartame (180-200 veces más dulce que el azúcar); el acesulfame K o potasio acesulfame (130-200 veces más dulce que el azúcar) y la sucralosa (600 veces más dulce que el azúcar). El ciclamato (30-60 veces más dulce) fue prohibido en 1970 en los EUA por la FDA, quien está estudiando su reincorporación.
Tiene un sabor dulce rápidamente perceptible, buena duración y es muy estable en la preparación y el procesamiento normal de alimentos.
Es estable al calor y se puede emplear para cocinar y hornear. Sinérgico al combinarse con otros edulcorantes bajas calorías (las combinaciones resultan más dulces que la suma de los edulcorantes individuales). Realza e intensifica los sabores.
Es de 130-200 veces más dulce que la sacarosa.
Bebidas carbonatadas
Bebidas no carbonatadas
Néctares de frutas
Concentrados para bebidas
Edulcorantes de mesa
Productos lácteos
Mermeladas y dulces
Productos horneados
Confituras
Goma de mascar
Vegetales en conserva
Pescado marinado
Helados
Gelatinas y postres
Conservas de frutas
Pasta dental y enjuague bucal
Productos farmacéuticos
Alitamo
El alitamo es un edulcorante de alta intensidad formado a partir de los aminoácidos ácido L-aspártico y D-alanina junto a un nuevo amino. 2000-3000 veces más dulce que la sacarosa según su utilización. Tiene un sabor dulce puro, excelente estabilidad a alta temperatura por lo que puede utilizarse en comidas y productos horneados.
Sinérgico cuando se lo combina con ciertos edulcorantes de bajas calorias tales como el acesulfame K, la sacarina y el ciclamato.
No es un producto químico propiamente dicho, sino una combinación de dos aminoácidos que encontramos en las proteínas, el ácido aspártico y la fenilalanina. Es 200 veces más dulce que el azúcar. Si bien es digerido, su intensa dulzura hace que las cantidades utilizadas sean suficientemente pequeñas como para que el aspartamo sea considerado virtualmente no calórico. El aspartamo es el edulcorante "químico" más recomendado por los especialistas en salud, uno de sus pocos inconvenientes que tiene es que a temperaturas superiores a 120º pierde gran parte de su dulzor. Los productos endulzados con aspartame deben llevar la leyenda “Fenilcetonúricos contiene fenilalanina” únicamente como aviso a los fenilcetonuricos que son personas con una enfermedad genética muy poco frecuente que impide utilizar adecuadamente uno de los componentes de las proteínas (la fenilalanina) presente en los alimentos de origen animal, en los cereales y leguminosas.
Endulza menos que el aspartamo o la sacarina, pero no deja el gusto raro de esta última. Se suele emplear en combinación con la sacarina para reducir la cantidad total de ésta.
Es de 30 a 50 veces más dulce que la sacarosa, estable en altas y bajas temperaturas, sinérgico al combinarse con otros edulcorantes bajas calorías.
El ciclamato es un edulcorante que desde el principio, resultó polémico por sus posibles perjuicios para la salud. En 1970 se descubrió que causaban cáncer de vejiga en animales.
Su uso está contraindicado en niños y embarazadas.
La neohesperidina DC es realzador de sabor que puede ser producido por hidrogenación de la neohesperidina, un flavonoide que existe en forma natural en las naranjas amargas. Es 1500-1800 veces más dulce que la sacarosa a niveles ínfimos y a niveles de uso práctico es 400-600 veces tan dulce como la sacarosa. Aun a muy bajas concentraciones, la neohesperidina DC puede mejorar el perfil de sabor general incluso reducir el sabor amargo. Es estable al calor y puede ser usada, en alimentos que requiere procesos de pasteurización o de UAT (Ultra Alta Temperatura).
Es el más reciente de los endulzantes bajos en calórias, es 600 veces más dulce que el azúcar.
La sucralosa es el único endulzante de bajas calorías que se fabrica a partir del azúcar. Posee una alta calidad de dulzura, buena solubilidad en agua y excelente estabilidad en una amplia gama de alimentos procesados y bebidas.
Tiene una gran estabilidad al calor por lo cual se puede calentar y no se pierde su poder endulzante.
Se ha comprobado su seguridad en niños, mujeres embarazadas y pacientes diabéticos.
La sucralosa fue aprobada en 1998 por la FDA como el mejor endulzante de mesa
Edulcorantes de mesa
Frutas procesadas
Bebidas carbonatadas
Bebidas no carbonatadas
Goma de mascar
Productos de mezcla seca
Productos lácteos
Aderezos para ensaladas
Productos horneados y mezclas para hornear
Café y té
Confituras y coberturas para pasteles dulces
Sustitutos de productos lácteos
Grasas y aceites (aderezos para ensaladas)
Postres lácteos congelados y mezclas para prepararlos
Helados de fruta y de agua
Gelatinas, flanes y rellenos
Mermeladas y jaleas
Sustitutos del azúcar
Salsas, coberturas y jarabes dulces
Steviosida
La steviosida es un edulcorante no calórico aproximadamente 100-150 veces más dulce que el azúcar. La steviosida proviene de las hojas de la planta Stevia Rebaudiana, originaria de Sudamérica, aunque también crece en varios países asiáticos. La steviosida es un glucósido formado por tres moléculas de glucosa y una de steviol, un alcohol carboxílico diterpénico.
Es una proteína edulcorante baja calorías (virtualmente no calórica) y modificadora del sabor; proviene de la fruta «katemfe» (Thaumatococcus daniellii) del Africa Occidental.
Su dulzura es de aproximadamente 2000-3000 veces más que la sacarosa.
Es totalmente natural y de dulzura intensa.
Estable en forma seca y congelada y soluble en agua y en alcohol acuoso.
Bebidas a base de café
Gomas de mascar
Saborizantes
Salsas
Refrescos
Bebidas alcohólicas
Yogures y postres
Dulces y mermeladas
Productos fortificados con vitaminas y minerales
Productos farmacéuticos
Pastas dentales y enjuagues bucales
Productos de bajo contenido graso
Fuentes
Sociedad de Nutriología, A. C., Memorias, Una visión nutriológica de la tecnología de alimentos, Agosto 2003
[del lat. acicula , pequeña aguja] - En forma de aguja.
Ácidas, rocas:
Se aplica a las rocas magmáticas que contienen un 66% o más en peso de SiO 2 , por lo que en general, presentan cristales de cuarzo, y son pobres en Mg, Fe y Ca [15% o menos].
Adamantino:
[del gr. adamos , adamantis , diamante] - Que tiene un brillo o una dureza que recuerda al diamante.
Afanítico:
[del gr. aphanés , oculto] - se aplica, sobre todo, a las rocas magmáticas que no presentan cristales reconocibles a simple vista, considerando aparte algunos individuos aislados; se habla así de masa o matriz afanítica de las rocas eruptivas vítreas y, a veces, incluso microgranulares.
Agregado:
[del lat. ad , hacia, y grex , gregis , rebaño] - En las rocas sedimentarias, pequeña masa más o menos lobulada, formada por la coalescencia de pelotillas [ pellets ], de granos o de partículas.
Alóctono:
[del gr. allos , otro, y khtón , tierra] - En sentido genérico, venido de otra parte.
Alotriomorfo:
[del gr. allotrios , extraño, y morphé , forma] - Xenomorfo
Aluvión:
[del lat. Alluvio , desbordamiento] -
1. Sedimento de origen fluvial, de granulometría relacionada con el caudal y compuesta de cantos, grava y arena en depósitos frecuentemente lenticulares; la fracción fina está constituida de limos y arcillas.
2. Aluviones auríferos, diamantíferos, estanníferos, etc.
Ambiente sedimentario:
El conjunto de factores (cuenca, aporte de sedimentos, etc.), que permiten la depositación de sedimentos y que por procesos posteriores dará como resultado un cuerpo de rocas definible.
Amigdala:
[del lat. amygdala , almendra] - Se aplica a los elementos constituyentes de rocas que poseen forma de almendra.
Amorfo:
Se dice de un mineral no delimitado por caras cristalinas, sino por superficies de fractura o de exfoliación.
Analizador:
v. Microscopio petrográfico.
Anatexia:
[J.J. Sederholm, 1907, del gr. anatêksis , fusión] - Proceso por el cual las rocas del metamorfismo general, sometidas a temperaturas cada vez más elevadas, experimentan una fusión parcial [o diferencial] dando las migmatitas y luego una fusión total, o casi, originando un magma [si éste es de composición granítica, su cristalización conducirá a un granito de anatexia].
Anfíbol:
[del gr. amphibolos , ambiguo, por presentar posible confusiones con otros minerales] - Inosilicato, grupo de silicatos cuya característica es la exfoliación con un ángulo de 124°.
Anfibolita:
Roca magmática ultrabásica poco frecuente, esencialmente constituida de anfíbol.
Anhedrales, cristales:
[término en inglés, sin. anhédrico, del gr. an , sin y hedra , base] - Se dice de un sólido cristalino que no presenta caras.
Anisotropía:
[del gr. anisos , desigual, y tropos , vuelta, de trepein , girar] - Cualidad de un medio cuyas propiedades varían según la dirección en que se determine. A diferencia de las sutancias vítreas, los cristales son anisótropos para el conjunto, o al menos para algunas de sus propiedades.
Anortosita:
Roca magmática plutónica granuda, blanquecina a gris, relacionada con los gabros pero constituida en un 80-90% por plagioclasas [andesina, labradorita dominante, bytownita] y cristales aislados minoritarios: piroxenos [augita, hiperstena], hornblenda y biotita, a veces granate, espinela y corindón.
Anticlinal:
[W.D. Conybeare y W. Buckland, 1824, del gr. anti , opuesto, y klinein , inclinarse] - Pliegue donde las unidades situadas en el interior de la curvatura eran, antes de la deformación, las más bajas.
Apófisis:
[del gr. apophusis , brote de un árbol] - En petrografía, parte saliente y alargada de un batolito.
Aplita:
[del gr. aploos , simple] - Roca magmática granítica de grano muy fino, en general clara, con cuarzo, oligoclasa y microclina, rara vez con moscovita y turmalina.
Arcilla:
[del lat. argilla , arcilla] - Término que designa un mineral o una roca compuesta esencialmente por estos minerales, pertenecientes al grupo de filosilicatos hidratados que se presentan en cristales muy pequeños [algunos µ m en láminas hexagonales o a veces en fibras]. Su estructura es identificable por análisis de rayos x [difractometría] y se caracteriza por la superposición de hojas compuestas de capas tetraédricas y de capas octaédricas.
Arenisca:
[de arena; lat. arena , arena] - Roca sedimentaria detrítica terrígena compuesta de un 85% por lo menos de granos de cuarzo más o menos redondeados, de 1/16 mm (62,5 pm) a 2 mm (clase arenitas). Son rocas comunes constituyendo lo esencial de numeroras series estratigráficas, en capas regulares o no, y también en lentejones. Estas rocas son de color blanquecino a gris claro o diversamente coloreadas, según la naturaleza del cemento, en rojo (óxidos de hierro), en verde (glauconita), etc. Las variedades se distinguen por el tamaño del grano, la naturaleza del cemento y/o la presencia de elementos particulares.