Industria: Cosmética, Hogar   Tipo: Cambios de organización, Participación de mercado, Economía, Cambios Corporativos, Estadísticas, Descubrimientos e investigaciones científicas
  Fuente: Intélite
Llegar a la tienda Wal Mart en la avenida Ávila Camacho de la zona metropolitana de Guadalajara puede ser, para cualquier ama de casa, sólo otra rutinaria compra semanal, pero la monotonía se acaba cuando llega al área de champús y encuentra un olor a hierbas y flores que se desprende de un difusor.
De las emociones que recordamos cada día, 74% están provocadas por el olfato, no por la vista. En el mundo existen sólo cuatro empresas que trabajan para crear olores y una de ellas está en Guadalajara. Se trata de Aromarketing, perteneciente a Grupo Biz, que junto con la compañía estadounidense Scent Air han traído esta nueva herramienta de mercadotecnia a México.
Estudios De la compañía, con más de dos mil clientes en EU y Latinoamérica, afirman que una tienda con aroma vende 33% más que una que no lo tiene. Un ejemplo es 7-Eleven, en sus locales de Texas, en donde decidieron poner en marcha difusores con un olor a pan recién horneado y los clientes empezaron a creer que el pan se hacía en la parte trasera de las tiendas y que los sandwiches sí eran frescos. Con ello incrementaron sus ventas de sandwiches de 200 a mil dólares diarios, además lograron que la gente permaneciera más tiempo en sus locales, recuerda Uri Friedman, presidente de Grupo Biz.
Otros actores:
Florida Hospital Celebration Health, Disney World, Daniel Smith, mercadólogo del Tec Milenio; Abel Velázquez, director commercial de Aromarketing; Gap, Hershey’s, Kraft, Coca Cola Citrus, Toyota, Vauxhall, Men’s Club, Ejército de EU
08-Marzo-2005
Entra Henkel a competir con P&G, Unilever y Loreal en negocio de 250 mdd anuales
  Industria: Cosmética, Cuidado personal, Química   Tipo: Cambios de organización, Situación del mercado, Tratados comerciales
  Fuente: Reforma
Se estima que el mercado de champús, acondicionadores y gel para cabello asciende al año a unos 250 mdd. Pero se cree que tiene un potencial mayor, dado el perfil de la población, dominada ampliamente por jóvenes.
El jugador más importante es Procter & Gamble, que dirige Alejandro Galindo, con productos como Pantene, seguido de Unilever, que preside Vaptiest Coopmans, con Sedal y en tercer sitio Loreal, que lleva Olivier Richard, con Fructis.
Sin embargo, a partir de este año habrá que agregar a un nuevo competidor que no requiere de grandes presentaciones. Se trata de la también multinacional Henkel, que dirige aquí el ejecutivo de origen colombiano, Carlos Orozco.
Y es que apenas el año pasado los alemanes compraron la estadounidense ARL, con la cual se les abre todo un nuevo sector de negocios con productos como Citrus Shine, Got Zbe y Zero Frizz, mismos que empezarán a venderse localmente.
Con una presencia corporativa discreta, hoy por hoy México es el país con la inversión per cápita más alta para este grupo empresarial, que preside Ulrich Lehner y cuyas ventas mundiales sobrepasaron los diez mmdd en el 2004.
Unos cuantos meses después compraron a Colgate, que preside Guillermo Fernández, el famosísimo detergente Viva, operación que los metió de lleno en la competencia por un negocio valorado en 968 mdd.
En este nicho Procter sobresale, con su marca Ariel, seguido de Colgate con Fabuloso. Industrias Allen, de Enrique García Gamboa, con Pinol y Cloralex, y La Corona, que dirige María Estela González, con Foca y Roma, son otros relevantes.
En el 2003 negociaron con Desc, de Fernando Senderos, las marcas Resistol en pegamento y Fester en recubrimientos, con las cuales se convirtieron en los líderes indiscutibles. Tan sólo el mercado de adhesivos vale otros 110 mdd. En el 2004 volvieron a meter el acelerador en el segmento de jabones y detergentes con la compra de la estadounidense Dial en jabones de tocador y la mexicana MAS Color, de Jorge Zabludovsky, en lo que es detergente líquido.
01-Marzo-2004
Limitarán las exportaciones de gas
Reclamarán el abastecimiento del mercado interno
  Fuente: Buenos Aires Económico
En 2003, la extracción de ese hidrocarburo creció 10,5% pero igual existe amenaza de cortes a grandes usuarios que afectaría los niveles de empleo. En el NOA se movilizan para reclamar a Kirchner la cuotificación de las ventas a Chile y Brasil.
En vísperas de un invierno que amaga con ser crítico para el abastecimiento de gas natural, los sectores de la producción se lanzaron a reclamar al Gobierno que priorice el mercado interno sobre la base del establecimiento de cuotas a la exportación de ese fluido con los países vecinos. En el Gobierno se analiza esta alternativa.
Paradójicamente, el Instituto Argentino del Petróleo y de Gas informó ayer que la producción de ese hidrocarburo, que abastece 49,6% de la matriz energética nacional, llegó en el 2003 a una cifra récord de 50.689.165.000 metros cúbicos. Ese volumen representó un aumento de 10,5% sobre los 45.872.865.000 metros cúbicos recuperados en el 2002. En medio de un creciente reclamo de sectores manufactureros vinculados con el procesamiento de cultivos industriales y otros productos agrícolas , como la caña de azúcar, los cítricos y el secado de granos, se advierte con preocupación que el abastecimiento de gas a esos grandes usuarios podría verse amenazado, lo que afectará los procesos productivos y las propias fuentes de empleo.
En el transcurso de una reunión realizada ayer en San Miguel de Tucumán, en la sede del Ministerio de Desarrollo Productivo, de la que participaron dirigentes del Centro Azucarero Regional, la Asociación Tucumana del Citrus, la Unión Industrial y la Federación Económica, las fuerzas de la producción coincidieron en que la administración de Néstor Kirchner debe priorizar el abastecimiento del mercado interno.
Con nueve gasoductos de exportación que pueden llegar a mover hasta 65 millones de metros cúbicos diarios pero que hoy transportan menos de la mitad de ese volumen, la emergencia económica planteó un verdadero interrogante sobre la sustentabilidad de esos negocios.
Respecto del panorama que se constata en el NOA, el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, elevará al gobernador José Alperovich un informe técnico consensuado con las fuerzas de la producción y con la distribuidora GasNor con el objetivo de efectuar una inmediata petición al secretarío de Energía, Daniel Cameron, a fin de que busque una solución integral al problema del gas.
Tras muchos meses de hacer la "plancha", las autoridades en los últimos días resolvieron quebrar el congelamiento y pesificación que está vigente desde hace 26 meses sobre el precio que recibe el gas en la boca del pozo para incentivar un mayor esfuerzo productor y exploratorio.
En el ámbito de las principales empresas productoras de ese hidrocarburo, como RepsolYPF, que durante el año último tuvo a su cargo la extracción de 19.050 millones de metros cúbicos, equivalentes a 40% del total de la producción nacional, se destacó que esa compañía puede asegurar el abastecimiento de los volúmenes inyectados en cabecera de gasoductos durante el 2003. Total, junto con RepsolYPF, han puesto en marcha en Aguada Pichana MP, a un costo de u$s40 millones, un equipamiento de compresión de gas que podría "salvar los picos de consumo que se registran en las jornadas más gélidas del invierno".
Los aditivos desempeñan una variedad de funciones útiles en los alimentos, las que, por lo general, damos por sentado. Se podrían eliminar algunos aditivos si estuviéramos dispuestos a cultivar, cosechar, moler nuestros propios alimentos, dedicar muchas horas a la cocción y al envasado o aceptar los riesgos de la descomposición. Por ese motivo es que muchos consumidores confían en los muchos beneficios tecnológicos, estéticos y convenientes que proporcionan los aditivos.
A continuación algunas de las razones por las cuales se agregan aditivos a los alimentos:
Aditivos para mantener o mejorar la seguridad y la frescura de los alimentos
Los conservantes retardan la descomposición de los productos que causa el moho, el aire, las bacterias, los hongos o la levadura. Además de mantener la calidad de los alimentos, también ayudan a controlar la contaminación que puede causar enfermedades, como por ejemplo, el mortal botulismo. Un grupo de conservantes — los antioxidantes — evitan que las grasas, los aceites y los alimentos que los contienen se vuelvan rancios o adquieran un sabor desagradable. También evitan que los trozos de frutas frescas, como por ejemplo las manzanas, adquieran una coloración marrón al entrar en contacto con el aire.
Aditivos para mejorar o mantener el valor nutricional de los alimentos
Las vitaminas y los minerales (y la fibra) se agregan a muchos alimentos para compensar los que faltan en la dieta de la persona o que se pierden durante el procesamiento, o bien para mejorar la calidad nutricional de un alimento. Dicho proceso de fortificación y enriquecimiento ha ayudado a reducir la desnutrición en los Estados Unidos y en otros países del mundo. Todos los productos que contienen nutrientes agregados deben estar correctamente etiquetados.
Las especias, los sabores naturales y artificiales y los endulzantes se agregan para mejorar el sabor de los alimentos. Los colores mantienen o mejoran la apariencia. Los emulsificantes, estabilizantes y espesantes otorgan a los alimentos la textura y la consistencia que los consumidores esperan. Los agentes leudantes permiten que los productos horneados aumenten de tamaño durante la cocción. Algunos aditivos ayudan a controlar la acidez y alcalinidad de los alimentos, mientras que otros ingredientes ayudan a mantener el sabor y el atractivo de los alimentos que tienen un contenido bajo de grasa.
Tipos de ingredientes alimenticios
A continuación se incluye un resume de los ingredientes más comunes y del motivo por el que se usan y también algunos ejemplos de los nombres que pueden figurar en las etiquetas de los productos. Algunos aditivos se usan para más de un propósito.
Evita la descom-posición
de los alimentos que producen las bacterias, el moho, los hongos o la levadura (antimicro-bianos), retardan o evitan los cambios en el color, sabor o textura, y la ranciedad (anti-oxidantes); mantienen la frescura.
Salsas y jaleas de frutas, bebidas, productos horneados, carnes curadas, aceites y margarinas, cereales, aderezos, botanas, frutas y verduras
ácido ascórbico, ácido cítrico, benzoato de sodio, propionato de sodio, eritorbato de sodio, nitrato de sodio, sorbato de calcio, sorbato de potasio, BHA, BHT, EDTA, tocoferoles (Vitamina E)
Bebidas, productos horneados, confituras, azúcar de mesa, sustitutos, muchos alimentos procesados
Sucrosa (azúcar), glucosa, fructosa, sorbitol, mannitol, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, sacarina, aspartamo, sucralosa, acesulfame de potasio (acesulfame-K), neotamo
Compensan la pérdida de color que se produce
por la exposición
a la luz, aire, temperaturas extremas, humedad y condiciones de almace-namiento, corrige las variaciones naturales en color, realzan los colores naturales, proporcionan color a alimentos “divertidos” que carecen de color.
Muchos alimentos procesados (dulces, botanas, queso untable, margarina, gaseosas, mermeladas, gelatinas, rellenos para tartas y flanes)
Azules FD&C Nos. 1 y 2, Verde FD&C No. 3, Rojo FD&C Nos. 3 y 40, Amarillo
FD&C No. 5 (tartrazina) y No. 6, Naranja B, Citrus Rojo No. 2, extracto de anato, betacaroteno, extracto de ollejo de la uva, extracto de cochineal o carmin, oleoresina de la páprika, colorante caramelo, jugos de frutas y verduras, azafrán (Nota: No es necesario incluir a los aditivos colorantes exentos en las etiquetas de los alimentos, aunque se los puede declarar simplemente como “con agregado de colorantes o color”)
Agregan sabores específicos (naturales y sintéticos)
Flanes y rellenos para tartas, mezclas para postres de gelatina, mezclas para tortas, aderezos para ensaladas, caramelos, gaseosas, cremas heladas, salsa barbacoa
Proporcionan la textura esperada y una sensación “cremosa” en la boca
Productos horneados, aderezos, postres congelados, confituras, mezclas para tortas y postres y productos lácteos
Olestra, gel de celulosa, carragenan, polidextrosa, almidón modificado, proteína de clara de huevo micro-particulada, goma guar, goma xantan, concentrado de proteína de suero
Reemplazan a las vitaminas y a los minerales que se pierden durante el procesamiento (enrique-cimiento), agregan los nutrientes que pueden estar faltando en la dieta (fortificación)
Harinas, panes, cereales, arroz, maccaroni, margarina, sal, leche, bebidas de frutas, barras energéticas, bebidas instantáneas para el desayuno
Cloruro de tiamina, riboflavina (Vitamina B2), niacina, niacinamida, ácido fólico o folato, beta-caroteno, yoduro de potasio, sulfato ferroso o hierro, alfa tocoferoles, ácido ascórbico, Viamina D, aminoácidos (L-triptófano, L-lisina, L-leucina, L-metionina)
Permiten la suave combinación de los ingredientes, evitan la separación, mantiene estables a los productos emulsificados, reducen la pegajosidad, controlan la cristalización, mantienen a los ingredientes dispersos y ayudan a que los productos se disuelvan con más facilidad
Aderezos para ensaladas, mantequilla de maní, chocolates, margarina, postres congelados
Lecitina de soja, mono- y diglicéridos, yemas de huevo, polisorbatos, mono-estearato de sorbitan
Aceite para cocinar en aerosol, crema batida, gaseosas
Dióxido de carbono, óxido nitroso
¿Qué es un aditivo para alimentos?
Un aditivo, en su sentido más amplio, es cualquier sustancia que se agregue a los alimentos. Legalmente, el término hace referencia a “cualquier sustancia cuyo propósito resulte o pueda llegar a resultar — directa o indirectamente — un componente o agente que afecte las características de cualquier alimento”. Esta definición incluye a cualquier sustancia que se utilice en la producción, procesamiento, tratamiento, empaque, transporte o almacenamiento de los alimentos. Sin embargo, el propósito de la definición legal es imponer un requisito de aprobación anterior a la salida al mercado.
Por lo tanto, en esta definición se excluye a los ingredientes cuyo uso se reconoce como seguro (es decir, no requieren la autorización del gobierno), a los ingredientes que habían sido aprobados por la FDA o por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos antes de la sanción de las leyes que regulan a los aditivos. También se excluyen los aditivos colorantes y pesticidas porque en su caso se aplican otros requisitos de aprobación previos a la salida al mercado.
Los aditivos alimenticios directos son aquellos que se agregan a los alimentos para obtener un propósito específico. Por ejemplo, la goma xantan — que se utiliza para dar textura a aderezos para ensalada, leche chocolatada, rellenos de panadería, flanes y otros alimentos — es un aditivo directo. La mayoría de los aditivos directos están identificados en la etiqueta de información de los alimentos.
Los aditivos alimenticios indirectos son los que se incorporan a los alimentos en cantidades minúsculas a través del empaque, en el depósito o como consecuencia de la manipulación. Por ejemplo, durante el depósito de los productos es posible que diminutas cantidades de las sustancias del empaque se incorporen a los alimentos. Los fabricantes de empaques para alimentos deben probar ante la FDA que todos los materiales que entran en contacto con los alimentos son seguros para obtener la autorización de uso.
¿Qué es un aditivo colorante?
Un aditivo colorante es cualquier tintura, pigmento o sustancia que cuando se agrega o aplica a un alimento, medicamento o producto cosmético, o al cuerpo humano, es capaz (ya sea solo o como consecuencia de reacciones con otras sustancias) de impartir color.
La FDA está encargada de regular todos los aditivos colorantes para asegurar que los alimentos que contienen aditivos colorantes son seguros y pueden ingerirse, contienen sólo ingredientes aprobados y están correctamente etiquetados. Los aditivos colorantes se utilizan en los alimentos por muchas razones: 1) para compensar la pérdida de color que se produce por la exposición a la luz, aire, temperaturas extremas, humedad y condiciones de almacenamiento, 2) para corregir las variaciones naturales en color, 3) para realzar los colores naturales, y 4) para proporcionar color a alimentos “divertidos” que carecen de color.
Sin los aditivos colorantes, las bebidas colas no serían marrones, la margarina no sería amarilla y el helado de menta no sería verde. En la actualidad se reconoce a los aditivos colorantes como una parte importante de casi todos los alimentos procesados que consumimos.
La FDA clasifica a los colores permitidos en 2 grupos: los que necesitan certificación y los exentos de certificación. Igualmente, ambos deben aprobar rigurosos estándares de seguridad antes de ser aprobados e incluidos en las listas de productos autorizados para usarse en los alimentos.
Los colores certificados son producidos artificialmente (o fabricados por el hombre) y se los usa ampliamente porque imparten colores intensos, uniformes, son más económicos y se combinan más fácilmente para crear una variedad de tonalidades. Hay nueve aditivos colorantes certificados aprobados para su uso en los Estados Unidos (por ej. FD&C amarillo no. 6. Ver el cuadro si desea leer la lista completa). Los colores alimenticios certificados no agregan sabores no deseados a los alimentos.
Los colores que están exentos de certificación incluyen a los pigmentos que se derivan de fuentes naturales como las verduras, los minerales o los animales. Los aditivos colorantes derivados de productos naturales son más costosos que los colores certificados y pueden agregar sabores no deseados a los alimentos. Algunos ejemplos de estos colores son el extracto de annatto (amarillo), las remolachas deshidratadas (rojo azulado a marrón), caramelo (amarillo a tostado), betacaroteno (amarillo a naranja) y el extracto de ollejo de uva (rojo, verde).
¿Cómo se aprueban los aditivos para su uso en los alimentos?
En la actualidad, los aditivos alimenticios y los colorantes se estudian con mayor detenimiento, se regulan y supervisan con más atención que en otras épocas. La FDA tiene la responsabilidad legal primaria de determinar que son seguros para el uso. Para comercializar un nuevo aditivo alimenticio o colorante (o antes de usar un aditivo ya aprobado para un uso distinto), un fabricante u otro patrocinador deberá primero presentar un pedido de autorización ante la FDA. Dichas peticiones deben acompañarse de pruebas que demuestren la seguridad del uso que se le pretende dar. Desde 1999 y como consecuencia de legislación de reciente sanción, los aditivos indirectos han sido aprobados a través de un proceso de notificación previo a la salida al mercado que requiere la presentación de la misma información que se debía presentar junto con la petición.
Cuando la FDA evalúa la seguridad de una sustancia y cuando decide si aprobarla o no, toma en cuenta lo siguiente: 1) la composición y las propiedades de la sustancia, 2) la cantidad que se puede llegar a consumir, 3) los efectos inmediatos y a largo plazo que pueden tener en la salud y 4) otros varios factores de seguridad. La evaluación determina un nivel apropiado de uso que incluye un margen de seguridad incorporado — un factor que permite cierta inseguridad con relación a los niveles de consumo que se supone no son nocivos. En otras palabras, los niveles de uso que son aprobados son mucho más bajos que los que podrían llegar a tener algún efecto adverso.
En razón de las limitaciones inherentes de la ciencia, la FDA jamás podrá estar absolutamente segura de que no existan riesgos cuando se usen ciertas sustancias. Por consiguiente, la FDA debe determinar — sobre la base de la información científica disponible — si existe una seguridad razonable de que los consumidores no correrán riesgos cuando usen los aditivos de la manera propuesta.
Una vez aprobado, la FDA emite normas tales como los tipos de alimentos en los que se puede usar el aditivo, la cantidad máxima que se puede utilizar, y la forma en que se lo debe identificar en la etiqueta de los alimentos. En 1999 se modificaron los procedimientos y ahora la FDA debe consultar con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos durante el proceso de revisión cuando se trate de ingredientes propuestos para su uso en carnes y aves. A continuación, los funcionarios federales supervisan el nivel de consumo de los nuevos aditivos y los resultados de cualquier investigación nueva que se realice sobre la seguridad.
Si las evidencias nuevas sugieren que un producto que ya está en el mercado podría no ser tan seguro, o si los niveles de consumo se han modificado lo suficiente como para requerir otra evaluación, las autoridades federales pueden prohibir su uso o ordenar la realización de más estudios para determinar si el uso puede aún considerarse seguro.
Las normas conocidas con el nombre de Buenas Prácticas de Fabricación (Good Manufacturing Practices (GMP)) limitan las cantidades de aditivos y colorantes permitidos en los alimentos para lograr el efecto deseado.
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Reproducido con el permiso de International Food Information Council Foundation, (
marzo de 2005
).
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