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27-Abril-2006
Los alimentos originarios de Mesoamérica como el maíz, el frijol, el amaranto, el huitlacoche, el chile, los nopales, el cacao y el tomate, entre otros, pueden ser de gran utilidad para combatir la obesidad que afecta el mundo. Sin embargo, es necesario crear una cultura para fomentar un mayor consumo de estos productos en lugar de la comida chatarra, de acuerdo con un estudio de investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Irapuato, del IPN. En el estudio, los Alimentos mágicos de las culturas indígenas mesoamericanas, elaborado por Octavio Paredes López, Fidel Guevara Lara y Luis Arturo Bello Pérez, aseguran que además estos productos que ahora se conocen en todo el mundo fueron el origen y centro de diversidad genética de los alimentos, por lo que también son centrales para la ingeniería genética y las ciencias genómicas. De ahí la importancia de vislumbrar el papel histórico de estos alimentos y el rol que desempeñan en problemáticas globales actuales y contrastantes como la desnutrición y la obesidad, así como la creciente necesidad mundial de alimentos, agregan
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