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29-Agosto-2006
Repsol-YPF volvió a convertirse en centro de una nueva polémica entre Bolivia y España, zanjada, al parecer, después de que el presidente boliviano, Evo Morales, reiteró a la número dos del gobierno español su voluntad de que la petrolera permanezca en su país. El presidente Morales reafirmó su voluntad de que la empresa española se quede en Bolivia, explicó una portavoz de la vicepresidenta española María Teresa Fernández de la Vega. La nueva polémica surgió el viernes luego de que la fiscalía boliviana allanó una vez más las oficinas de Andina, filial boliviana de Repsol-YPF, y detuvo a su representante, en el marco de una investigación abierta por un supuesto daño económico al Estado en relación con un contrato de exportación de gas con la estatal brasileña Petrobras. A raíz de la detención de Saúl Carlos Encinas Miranda, acusado de estafa agravada por la justicia boliviana, que decretó su arresto domiciliario, la petrolera advirtió en duros términos desde Madrid que adoptará medidas legales si persiste la injustificada persecución. El sábado, Morales aseguró que no romperá las negociaciones que su gobierno entabló con las petroleras extranjeras que operan en su país, principalmente Repsol-YPF y Petrobras, tras la nacionalización de los hidrocarburos que anunció el 1 de mayo. Días después del anuncio, el gobierno de España nombró a Bernardino León, como interlocutor ante Bolivia para participar en las negociaciones junto a Repsol-YPF.
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