La economía mexicana está en la parte positiva del ciclo, por lo que las distintas variables muestran datos crecientes. Esto se confirmará mañana, cuando se conozca oficialmente el crecimiento del PIB durante el último trimestre de 2004.
Los ciclos se caracterizan por mostrar crecimientos de ventas y producción, junto con reducción de inventarios, en sus primeras etapas. Es posteriormente cuando, una vez que las empresas consideran que la reactivación será de mediano y largo plazos, comienza a elevarse la creación de empleo. Esto es normal en todos los países, pero en México se agudiza porque los costos de contratación y de despedir personal son muy elevados, por lo que se contrata a más trabajadores hasta tener mayor seguridad de que se sostendrá la mayor demanda y la actividad durante un periodo largo.
La producción industrial reportó un avance de 3.9% anual en diciembre, con lo registra 13 meses consecutivos de crecimiento. De sus distintos componentes, se tiene que la construcción creció 6.0%, la industria manufacturera lo hizo en 4.2, la maquiladora de exportación aumentó 11.1, y la generación de electricidad, gas y agua subió sólo 0.7, mientras que la industria minera se contrajo en menos 4.1%, después de varios meses de registrar elevadas tasas de crecimiento.
La inversión es importante no sólo porque es un componente de la demanda agregada, que genera empleo y producción de manera inmediata, sino porque permite aumentar la producción futura. Una mayor inversión ahora significa elevar la capacidad productiva de la economía en el futuro, además de que propicia el aumento en la productividad, ya que normalmente se invierte en nuevas tecnologías.
Los tipos básicos de inversión, la pública y la privada, pueden ser complementarias o sustitutas. Por ejemplo, la inversión del gobierno en empresas donde ya hay empresas privadas tiende a desplazarlas, como es el caso de compañías de aviación, de tiendas, de producción de bienes de consumo, etcétera, ya que el gobierno puede mantenerlas con los recursos que salen de quienes pagamos impuestos. Sin embargo, existe un tipo de inversión que sólo pueden hacer los gobiernos por distintas razones, ya sea por disposiciones legales o por su magnitud, por los riesgos que presupone o por los plazos largos en que se recupera la inversión.
Por ejemplo, una nueva avenida o carretera permite realizar inversiones en casas, fábricas, departamentos, etcétera, que antes no se podían hacer en medio del campo. Es por esto que la falta de inversión en el sector energético es una grave limitación a la inversión privada y al crecimiento. Al no realizar el gobierno esta inversión por falta de recursos, pero tampoco permitir que lo hagan los particulares, se detiene la inversión de infinidad de proyectos privados.
Finalmente, la inversión fija bruta muestra datos positivos y elevados. En la medida en que se siga creciendo, habrá la posibilidad de que se sostenga la reactivación económica por más tiempo.