Se estima que el mercado de champús, acondicionadores y gel para cabello asciende al año a unos 250 mdd. Pero se cree que tiene un potencial mayor, dado el perfil de la población, dominada ampliamente por jóvenes.
El jugador más importante es Procter & Gamble, que dirige Alejandro Galindo, con productos como Pantene, seguido de Unilever, que preside Vaptiest Coopmans, con Sedal y en tercer sitio Loreal, que lleva Olivier Richard, con Fructis.
Sin embargo, a partir de este año habrá que agregar a un nuevo competidor que no requiere de grandes presentaciones. Se trata de la también multinacional Henkel, que dirige aquí el ejecutivo de origen colombiano, Carlos Orozco.
Y es que apenas el año pasado los alemanes compraron la estadounidense ARL, con la cual se les abre todo un nuevo sector de negocios con productos como Citrus Shine, Got Zbe y Zero Frizz, mismos que empezarán a venderse localmente.
Con una presencia corporativa discreta, hoy por hoy México es el país con la inversión per cápita más alta para este grupo empresarial, que preside Ulrich Lehner y cuyas ventas mundiales sobrepasaron los diez mmdd en el 2004.
Unos cuantos meses después compraron a Colgate, que preside Guillermo Fernández, el famosísimo detergente Viva, operación que los metió de lleno en la competencia por un negocio valorado en 968 mdd.
En este nicho Procter sobresale, con su marca Ariel, seguido de Colgate con Fabuloso. Industrias Allen, de Enrique García Gamboa, con Pinol y Cloralex, y La Corona, que dirige María Estela González, con Foca y Roma, son otros relevantes.
En el 2003 negociaron con Desc, de Fernando Senderos, las marcas Resistol en pegamento y Fester en recubrimientos, con las cuales se convirtieron en los líderes indiscutibles. Tan sólo el mercado de adhesivos vale otros 110 mdd. En el 2004 volvieron a meter el acelerador en el segmento de jabones y detergentes con la compra de la estadounidense Dial en jabones de tocador y la mexicana MAS Color, de Jorge Zabludovsky, en lo que es detergente líquido.