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13-Julio-2005
Hace dos años la policía y las autoridades antimonopolio irrumpieron en una reunión de compañías productoras de ripio, requisando el software que el grupo supuestamente utilizaba para calcular los precios diariamente y tarjetas que exhortaban a los miembros a controlar los precios con "ética y confidencialidad". Con la bendición del gobierno izquierdista y pragmático, las autoridades están combatiendo agresivamente las prácticas que amenazan la libre competencia. Aunque esta iniciativa empezó a cobrar impulso en los años 90, nunca se había enfocado en los carteles con la intensidad de hoy. Anteriormente, la atención se centraba principalmente en si las fusiones y adquisiciones dañarían la libre competencia. Un grupo de jóvenes tecnócratas lidera esta acción, empleando herramientas antimonopólicas conocidas desde hace tiempo en EU y Europa, pero que en América Latina son consideradas de avanzada: citaciones, allanamientos sin previo aviso y acuerdos ofreciendo inmunidad a cambio de cooperación. Esta nueva actitud brasileña se produce en medio de un retroceso de las autoridades antimonopolio en Latinoamérica por el desencanto con las medidas de libre mercado adoptadas en los 90 e intromisiones de altas figuras políticas. En México, país líder del antimonopolio a principios de los 90, el gobierno ha reducido drásticamente las regulaciones y cobra solamente 7% de todas las multas que emite. El sector privado no lo hace mejor. En la década pasada los tribunales mexicanos no han otorgado compensaciones a ningún demandante en estos casos. En Argentina se aprobó una ley en 1999 para fortalecer los esfuerzos antimonopólicos, pero aún no se ha establecido un tribunal independiente, uno de los aspectos fundamentales de la ley. El Ministerio de Economía debe aprobar cualquier acción significativa que los reguladores tomen. "Brasil avanza, México está estancado y Argentina tiene otras prioridades debido a los problemas financieros que experimentan", dijo Gabriel Castañeda Gallardo, ex jefe de la unidad antimonopolio de México, actualmente dedicado al sector privado. Daniel Golberg, la máxima autoridad brasileña antimonopolio, es un graduado de la facultad de derecho de la Universidad de Harvard. A sus 29 años, encabeza la división antimonopolio del Ministerio de Justicia. Su oficina está conduciendo 297 investigaciones sobre carteles, y en los últimos dos años ha ejecutado 15 órdenes de allanamiento, algo nunca visto en Brasil en relación al antimonopolio. Ahora tiene bajo la lupa las prácticas de precios del mercado farmacéutico. "Queremos ser una amenaza creíble para los carteles en Brasil", afirmó. (Reportero: Geraldo Samor)
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