Trimestralmente aparecen los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Ella muestra la realidad que México comparte con muchos otros países: la necesidad de incorporar de manera acelerada al empleo productivo a los jóvenes que encuentran obstáculos para llegar a ser un elemento calificado en el mercado laboral.
Sin embargo, existe una gran paradoja: las empresas sufren la falta de personal calificado, así como altos costos en la capacitación y rotación; pero, al mismo tiempo, diversas generaciones de jóvenes están lejos de la oferta real de empleo y de las altas exigencias de experiencia y conocimientos requeridos.
Como se manifiesta, existe una amplia brecha entre el mundo laboral ofertante y la demanda real del empleo. Se observa una demanda desbordada de técnicos de nivel medio por parte de las empresas, para lo cual no hay oferta suficiente, y, por otra, existe una oferta excedente de fuerza de trabajo con nivel universitario que no encuentra colocación debido a que su formación no responde a las necesidades del aparato productivo.
Por lo tanto, hay un alto porcentaje de profesionistas desempeñando funciones de técnicos, que no necesariamente requieren de una carrera profesional. En el otro extremo, no hay suficientes jóvenes con carreras técnicas para desempeñarse en un puesto de esa naturaleza. Según las fuentes, el 80 por ciento de los jóvenes no estudió para el empleo que está realizando.
De acuerdo con la Dra. Teresa Roables, del Centro Ericksoniano de México, "en la mayoría de los países que han logrado el desarrollo vía la industrialización se ha contado con una fuerte planta de técnicos. Esto, paradójicamente, no sucede en México, ya que la educación de nivel técnico es vista con cierto menosprecio y como una opción de segunda categoría que conlleva poco nivel de apariencia social".
Ante tales circunstancias, es necesaria la instrumentación de un sistema de formación dual que permita elevar el nivel profesional de técnicos medios y aprendices que se vayan incorporando al mercado laboral y permitan una vida de trabajo productivo. "La brecha que experimentan las pequeñas, medianas y grandes empresas, hacen que el centro de la solución se diseñe desde la experiencia laboral y no desde la cantidad de teorías impartidas en las escuelas".
Estos sistemas duales han demostrado su eficiencia en diversas partes del mundo. Como ejemplo, tenemos que en Alemania se ha desarrollado el método dual como base de su desarrollo industrial, exportando su metodología a los países donde instala sus empresas, estandarizando los procesos de entrenamiento.
En México contamos con algunas experiencias exitosas, tal es el caso de UNICO en Guadalajara, de Soriana y TecMilenio en Monterrey, de Volskwagen, de Mercedes Benz, de Hylsa, de Química Hoechst, y de BASF; sin embargo, no hay un modelo concreto que contemple el sistema educativo nacional y que considere como importante a las autoridades educativas.
Voces expertas señalan que para alcanzar, con nuestros actuales sistemas educativos, los niveles de países como Corea o Singapur, se requerirían cerca de 30 años.
Por ello, surge en nuestro país la necesidad urgente de establecer un programa nacional de formación dual orientada al empleo, que tome en cuenta las competencias que se necesitan en el mercado laboral, que disminuya el costo y tiempo en el aprendizaje, que esté ba