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25-Agosto-2006
Es imprescindible que a la hora de decidir adelgazar te informes debidamente; lo ideal sería que acudieras con un nutriólogo; después, sólo se requiere voluntad. Cabe señalar que una casa es cierta: perder peso requiere de sacrificios y no se vislumbra todavía un camino fácil e instantáneo para lograrlo. Mientras se encuentra, vale la pena ver qué hay de cierto o de falso en algunas consejos que circulan ahí al respecto. Todas las investigaciones sobre el tema demuestran que si te saltas comidas podría desencadenar una sobrecompensación y una mayor ingestión de alimentos en la siguiente comida. Cuando no se come nada durante unas cuatro horas, el estómago está relativamente vacío; por tanto, presenta el aspecto de un globo desinflado de alrededor de 50 mililitros de capacidad. Sin embargo, una vez lleno, se expande y puede albergar hasta cuatro litros de comida y bebida. Ayunar, entonces, no reduce el tamaño del estómago. Tan pronto como uno empieza a comer y beber de nuevo, aumenta de volumen. A pesar de la creencia generalizada de que la actividad física regular incrementa el hambre, las pruebas demuestran que esa afirmación es falsa y que el ejercicio sí ayuda en la pérdida y control del peso. El que un alimento no la tenga grasa no significa que no sea alto en calorías. Los nuevos pasteles, galletas y productos lácteos con bajo contenido de grasas que ocupan las estanterías de los supermercados, de cualquier forma suministran calorías por medio de los carbohidratos.
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