Durante el presente sexenio han abundado las críticas al Conacyt por parte de la comunidad científica. La mayor parte de estas críticas se refieren a problemas concretos, como la repatriación de investigadores o el bajísimo 0.37% del PIB para la ciencia que, como en enero demostré aquí mismo, en realidad es menor al 0.20 por ciento.
Sin embargo, en mi opinión el mayor error del Conacyt actual es su equivocado concepto de la ciencia y de la investigación científica y, por supuesto, sus consecuencias. Su Director Adjunto de Tecnología nos ha dado recientemente la demostración de esto, en una entrevista publicada en La Jornada el 14 de marzo pasado.
En el programa de apoyo a las empresas mediante estímulos fiscales, el Conacyt ha beneficiado a numerosas industrias transnacionales, como Volkswagen, Chrysler, General Motors, Ford, Toyota, Nissan, IBM, DuPont, Hewlett-Packard, Motorola, así como a Bimbo, Inbursa y Barcel, entre otras.
El funcionario dice que el fruto principal de este apoyo es la creación de empleos, aunque reconoce que en muchos casos no se puede decir en qué se gasta el dinero, pues es secreto y “porque eso permite que las empresas confíen en nosotros. No puedo decir en qué gastan porque si no me quedo sin negocio”.
Pero lo más grave es que afirma que las empresas realizan descubrimientos científicos, y pone de ejemplo a Bimbo, en donde mejoraron las donas para que no se les mojara el azúcar por fuera, y “eso es un descubrimiento científico importante”.
He aquí, pues, el problema: el Conacyt no sabe distinguir la ciencia de sus aplicaciones, y le da preferencia a estas últimas, con las consiguientes ventajas económicas para las empresas beneficiadas, sobre la investigación científica.
Si no es así, me gustaría que el Conacyt respondiera estas preguntas: ¿Por qué el fondo sectorial de la SEP, único que apoya lo que sí es ciencia (la investigación básica que genera nuevos conocimientos y recursos humanos de alto nivel(, tiene apenas 600 mdp en 2004 y esta cifra no ha aumentado desde 1999 (595 millones), con una disminución muy significativa en 2001 (487 millones)?
Otros actores:
UNAM
El Universal
Secretaría de Marina
Washington Post
Science,
Philips Petroleum
Lockheed Martin
BellSouth
Chrysler
Eastman Kodak
Motorola
IBM
TRW
United Airlines
Bellcore
Texas Instruments
McDonell Douglas
Eli Lilly
Merck
General Electric
Dupont DeNemours
Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República