Resulta interesante observar que de los más de 400,000 industriales que visitan QuimiNet.com cada mes, una de las secciones de menor participación son las encuestas que formulamos, en las que sólo unos pocos miles ofrecen su opinión.
Siendo simplista, podría pensar que los industriales de Latinoamérica no tenemos tiempo.
Si analizáramos a los industriales de E.U. o de la U.E., nos daríamos cuenta de que tienen (en general) más recursos, y eso les permite trabajar más desahogadamente que en Latinoamérica. Sin embargo, desde mi punto de vista uno de los recursos más importantes con los que cuentan, es la información. No es poco común que las empresas se pongan de acuerdo para dar información a un tercero y que a cambio de ello, obtengan todas, información que resulta muy valiosa para tomar decisiones.
Incluso empresas que compiten ferozmente en el mercado, realizan estudios comparativos respecto a costos de materias primas o de transportación, “metrics” de productividad, número de empleados para diversas funciones, etc. y esto les permite saber constantemente cómo se encuentran cada uno de ellos cuando se comparan contra el promedio de la industria, así como cuando se comparan contra el “mejor de su clase” para cada rubro de la comparación.
Esto se hace muy comúnmente incluso para información de la más alta confidencialidad, y mucho más fácilmente, cuando se participa en encuestas que permiten que la industria en su conjunto observe y tenga información para medir tendencias, preferencias de los clientes, etc.
En Latinoamérica en cambio, somos muy celosos de la información propia y hasta de nuestra opinión. Las razones podrían tener muchos orígenes, desde la desconfianza entre las empresas y la entidad “concentradora de la información”, hasta la malentendida falta de tiempo que no nos permite “perder” 20 segundos de nuestro tiempo para leer las 5 opciones de una encuesta electrónica y hacer “click" en el botón de “Enviar”, a cambio de saber lo que piensan miles de otros empresarios que bien podrían ser nuestros proveedores, competidores o clientes. También podría deberse a que en el pasado podía ser peligroso expresar una opinión que “el régimen” pudiera interpretar negativamente con las consabidas represalias, o bien a que desde la época de La Conquista, la opinión de nuestros pueblos nunca tuvo importancia. Tiendo a pensar que se trata de una mezcla de todos estos y quizá otros factores.
Hoy sin embargo el mundo va a tal velocidad, que la falta de cooperación entre los latinoamericanos, nos pone cada día un paso más atrás de otras regiones. Lo que digo no es nuevo ni original, pero sí cierto y preocupante. Mientras sigamos cuidando los centavos, no podremos poner atención a los pesos. Si no decimos lo que queremos, no nos extrañe no obtenerlo. Si no cooperamos entre nosotros, no pretendamos no seguir siendo “víctimas” de la globalización.
Le invito a hacer click aquí y dedicar 30 segundos de su valioso tiempo a ofrecerme su opinión respecto a la razón por la que los industriales Latinoamericanos no participamos en esfuerzos comunes para obtener información. También le ofrezco la siguiente liga para sugerirnos nuevos temas para encuestas entre nuestra comunidad o para cualquier otro comentario.
Cordialmente
Gonzalo Saloma
QuimiNet.com