En los días finales de sus 71 años en el poder, el
PRI lucha por evitar el destino que sufrió el Partido Comunista Soviético. Desde su fundación en 1929 hasta que perdió en las urnas en julio, el PRI definió un estilo que mezcló grandiosa retórica sobre la justicia social con una
perversa corrupción. Ahora ve los peligros: nostalgia, disputas, división.
México enfrenta un mayor peligro: ser arrastrado al pasado por el conservador Partido Acción Nacional (PAN) del presidente electo Vicente Fox. El PAN, dice el PRI, representa el sofocante control ejercido por sacerdotes, rancheros adinerados e industriales extranjeros antes de la Revolución de 1910.
Dulce María Sauri, "el estilo antiguo, la atmósfera rancia de las minas y las haciendas" donde los mexicanos laboraban casi como esclavos antes de la revolución. Eso es a lo que se opone el PRI, pero la pregunta persiste: ¿Cuáles son las ideas que defiende, que propone?
la única forma en que el PRI puede sobrevivir, una ironía considerando que ha estado en el poder tanto tiempo.
Roberto Madrazo, quien desafía a Sauri por el liderazgo del partido, ve a la derrota electoral como una forma de escapar del rígido control de los tecnócratas y como el fin de la rígida cadena interna de mando, en la cual el presidente dirigía todos los movimientos.
José Agustín le da al partido "seis o diez años hasta que se desintegre completamente". En los tianguis de la ciudad de México ya se venden botones del PRI como artículos de colección.
Santiago Creel, no creen que el partido simplemente desaparezca. "Muchas personas están muy interesadas en preservarlo porque creen que como partido puede servir para protegerlas" de castigo por actos de corrupción en el pasado.