La empresa alemana BASF ha revisado a la baja los planes de inversión en su planta de Tarragona, la más importante que posee en el sur de Europa.
La compañía ha reducido en un 20 por ciento la cifra de inversión prevista para su polígono petroquímico de Tarragona en los próximos cinco años, que ha pasado de cien millones a ochenta millones de euros, y que se destinará básicamente al mantenimiento y puesta al día de las instalaciones.
Paralelamente, ha puesto en marcha en la ciudad china de Nanjing el mayor plan inversor del grupo en sus 140 años de historia, en palabras del vicepresidente y consejero delegado de Basf Española, Karl-Peter Bercio.
El grupo proyecta destinar en los próximos años más de 3.000 millones de euros a incrementar su capacidad industrial en el gigante asiático. Basf prevé que en 2010 el 20 por ciento de las ventas del grupo procedan de este mercado y que el 70 por ciento de lo que se comercialice esté producido en China. Actualmente, el 60 por ciento de la cifra de negocio de Basf se obtiene en Europa.
Karl-Peter Bercio indicó que no existe ningún proyecto importante en cartera para ampliar la capacidad de la planta de Tarragona, aunque se están negociando acuerdos con socios locales para llegar a alguna colaboración. En este sentido, explicó que Basf ha firmado un "precontrato" con una firma catalana, cuyo nombre eludió desvelar, para construir una nueva instalación fabril.
El responsable de Basf en Europa, Walter Seufert, reconoció que la multinacional obtiene en el Viejo Continente el 60% de su beneficio, que en 2004 ascendió a 1.883 millones de euros, más del doble que en el ejercicio anterior. No obstante, señaló que el mercado químico "es el más global" de los mercados y por ello el crecimiento de los mercados, con China a la cabeza, es el principal factor a la hora de orientar las inversiones, aunque también recordó la importancia de la ampliación a nuevos socios de la Unión Europea.
Basf Española, la filial del grupo en España, obtuvo en 2004 un beneficio neto después de impuestos de 58,5 millones de euros, que procedieron en gran parte de la venta de su sede social en el Paseo de Gràcia de Barcelona. La venta fue realizada a Renta Corporación por 60 millones, aunque la filial española no era la única sociedad del grupo propietaria de la sede.
La cifra de negocio se situó en 1.023 millones de euros y el resultado operativo en 66 millones de euros, debido, además de la venta del citado inmueble, a las medidas de ahorros y a la buena evolución de los precios de algunos productos. Sin los extraordinarios, el beneficio operativo se mantuvo en el mismo nivel de 2003.
La planta de Tarragona produjo un total de 230.000 toneladas de productos, con un aumento de la producción de dispersiones y formulaciones de fungicidas. Además, Basf Española consolidó en 2004 la producción de la nueva planta de deshidrogenación de propano, una joint venture con la argelina Sonatrach, con una capacidad de 350.000 toneladas de propileno.
Respecto a Basf Iberia (España y Portugal), la facturación se situó en 1.690 millones de euros, con un crecimiento del 3,10%. La venta por parte de la multinacional de sus actividades de tintas de impresión a nivel mundial implicó la transferencia de Basf Sistemas de Impresión a finales de noviembre a CVC Capital Partners.