De cada diez estudiantes que ingresan al nivel bachillerato y licenciatura de la UNAM, seis reportan haber consumido -a veces con moderación y otras en exceso- bebidas alcohólicas, de acuerdo con las últimas estadísticas realizadas por la Dirección de Servicios Médicos de la máxima casa de estudios.De esta última cifra, sólo 2% llegan a presentar problemas de alcoholismo.
Marcela González de Cosío Ortiz, subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de esta dirección, reveló lo anterior y dijo que es importante retardar el consumo del alcohol entre los jóvenes que ingresan a la universidad.
De ahí, comentó, la puesta en marcha de diversos programas enfocados a la prevención y al cuidado de la salud para los estudiantes de nivel medio y superior.
"El consumo de alcohol en las personas se vuelve más moderado cuando éstas son más grandes", precisó la investigadora.
De acuerdo con el Conadic, un bebedor moderado es una persona que toma hasta tres copas por ocasión y siempre en situaciones sociales, sin llegar a la embriaguez; no tiene problemas por su forma de beber.
En cambio, un bebedor excesivo es una persona que cuando toma consume una cantidad de alcohol que con frecuencia llega a la embriaguez y le ocasiona problemas, individuales, familiares, escolares, laborales o sociales.
Durante su participación en el seminario Enfoques sobre el consumo de bebidas alcohólicas en la UNAM, realizado por la Fundación de Investigaciones Sociales AC, Marcela González señaló que lo importante es evitar que los jóvenes presenten problemas con su manera de beber, pues corren el riesgo de que a edades adultas y en plena etapa productiva padezcan enfermedades como la cirrosis hepática, cardiopatías o estén expuestos a accidentes de tránsito, que los conlleven a una discapacidad o incluso hasta la muerte.
"Lamentablemente, a pesar de que ese joven tiene la oportunidad de tener acceso a la educación media y superior, quizá muchos de ellos sean brillantes y sacan altas calificaciones, aún no son muy conscientes de la importancia del autocuidado de la salud", expuso.
Y agregó: "Ese profesionista tendrá un doctorado, sabrá mucho de humanidades, pero su esperanza de vida se verá reducida porque tiene cirrosis".
La especialista comentó que los servicios médicos de la UNAM se han reorientado a los aspectos preventivos dirigidos a la comunidad universitaria, pero principalmente a la que se encuentra en el bachillerato.
"Es en esta etapa -explicó- dónde más se nos cae la mayor cantidad de comportamientos saludables de los estudiantes".
Llegan de la secundaria al bachillerato, reconoció, y traen comportamientos saludables en su estilo de vida porque todavía tienen muchos controles en casa.
Sin embargo, agregó, cuando llegan al nivel escolar medio superior, ya empiezan a permanecer más tiempo en la escuela y comienzan a convivir más con sus pares.
Acerca de las estadísticas en el consumo de alcohol entre los estudiantes, la subdirectora en Investigación y Desarrollo Humano de los Servicios Médicos de la UNAM informó que por cada generación de ingreso -ya sea al nivel medio superior y superior- a esta institución educativa, 60% de los alumnos están en riesgo por el consumo de alcohol y 50% por el consumo de tabaco.
La especialista aclaró que de esta población sólo 2% tienen ya proble