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07-Febrero-2006
Primero fue una bebida para combatir el cansancio, la depresión o el estrés, pero pronto los jóvenes convirtieron a las energy drinks en sus favoritas en los "reventones maratónicos" o la "farra", ya que al combinarlas con alcohol o una droga provocan sensaciones de energía, poder y placer. El problema de este "disfraz" se presenta cuando los efectos de la estimulación artificial se disuelven y comienzan los verdaderos síntomas: delirios, desorientación, excitación, taquicardia, convulsiones, hipertensión y deshidratación. Sin el reconocimiento de las autoridades sanitarias sobre los efectos de tales combinaciones, primero señalaron que esas "historias de antros" sólo eran "anecdóticas". Fue hasta que la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios realizó un análisis a diversas marcas de energizantes que se venden en México, cuando admitieron la necesidad de regular su venta, establecer leyendas precautorias en los envases y normar su publicidad. Como resultado del estudio, Alfonso Caso, comisionado de Fomento Sanitario de la Cofepris, adelantó que la iniciativa del ley para regular estas bebidas se presentó a las empresas que producen y distribuyen las energy drinks en México, y que se han establecido "negociaciones" para llegar a un acuerdo. En septiembre de 2004, ante la petición de este diario, la Comisión de Análisis y Manejo de Bebidas de la Cofepris realizó exámenes de laboratorio a muestras de las diferentes marcas que se comercializan sin restricción. Rebeca Camacho, jefa de Nutriología de la Dirección de Medicina del Deporte de la UNAM, explicó que estas bebidas anulan las señales de alarma que da el cuerpo en relación al cansancio y el sueño, sensaciones naturales requeridas para saber cuándo hay que parar y buscar el descanso. En caso de no percibir estas sensaciones naturales, aumenta los riesgos de sufrir infartos o deshidrataciones.
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