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10-Enero-2006
Al iniciar 2006 la principal preocupación del sector privado no se centra en el tema político sino en los precios de los energéticos. Ya le decía que será a fines de este mes cuando la Sener, al mando de Fernando Canales Clariond, tenga un panorama más claro de la estrategia a seguir por el gobierno para hacer frente al incremento en las cotizaciones del gas natural. Una de las industrias más preocupadas por la coyuntura que le comento es la cementera, la cual si bien ha encontrado opciones para sustituir gas natural por otros productos que sirvan de combustible, ni de lejos se ha alcanzado una solución definitiva. Las cementeras en sus hornos están quemando llantas, telas y ropa que ha entrado de contrabando e incluso materiales plásticos, esto ha implicado que tengan que realizar inversiones adicionales en el manejo ambiental de sus plantas, lo que a fin de cuentas representa mayores costos. Otra salida ha sido la que la industria ha alcanzado junto con Pemex desde el año pasado, cuando se firmó un convenio para aprovechar medio millón de toneladas de tierra que se calcina para agregarla al cemento como parte de su base mineral. En la industria cementera participan empresas globales como Holcim Apasco, de Pierre de Frodeviux; Lafarge, que comanda aquí Máximo Dolman Cuttica y, por supuesto, Cemex, que preside Lorenzo H. Zambrano. Empero, también participan jugadores de menor tamaño como Grupo Cementos de Chihuahua, de Federico Terrazas; Cementos Moctezuma, de Antonio Taracena Sosa, y la Cooperativa Cruz Azul, que conducen los hermanos Guillermo y Alfredo Álvarez. Las solicitudes de nuevas viviendas seguirán creciendo en todo el país, y con ello la demanda de cemento y sus derivados, a lo que contribuyen los esquemas de financiamiento de bancos y otros intermediarios y la baja en tasas de interés. Sin embargo, no obstante ese entorno positivo, la industria del cemento enfrenta el reto de cubrir los costos de los insumos de producción que no se han trasladado a los precios al consumidor final. Nada más para que tenga idea de la presión que encara esa industria muy sensible a precios de insumos como combustóleo, gas natural, electricidad y diesel, han crecido en promedio por encima de 40%, contra una inflación en el mismo periodo cercana a diez por ciento. Cada empresa habrá de determinar el mejor momento para mover sus precios, pero la intensa competencia que presenta el negocio del cemento impide que cualquier alza se dé en automático, de ahí que la primera alternativa sea pensar en controlar los costos, siendo uno de ellos el precio que pagan por la energía que consumen.
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